Los estadounidenses que planean viajar en verano se enfrentan a un nuevo obstáculo: la alta inflación

El precio de la gasolina ha subido un 50% desde hace un año. Foto: David Swanson/ Reuters

El Covid-19 hizo que las vacaciones fueran más arriesgadas los dos últimos veranos. Ahora el aumento de la gasolina, el alojamiento, las tarifas aéreas y otros gastos están arruinando los planes de verano.




Los estadounidenses que ansían viajar este verano después de vivir con la pandemia del Covid-19 durante los dos últimos años se enfrentan a un nuevo trastorno de los planes: el aumento del costo de los viajes.

Según el índice de precios al consumo del Departamento de Trabajo, la inflación aumentó hasta el 8,5% en marzo en comparación con el mismo mes del año anterior, la tasa más alta en cuatro décadas. El precio de la gasolina ha subido un 50% respecto de hace un año. Los precios de los hoteles aumentaron casi un 30% y las tarifas de las aerolíneas un 24%, mientras que los costos de alquiler de vehículos subieron casi un 14%. No se espera que las cifras de abril, que se publicarán el miércoles, muestren un gran alivio.

Aunque la inflación no ha impedido que la gente gaste más en lo que va de año, algunos estadounidenses están reconsiderando sus planes de vacaciones de verano. Esto podría afectar las expectativas económicas de este periodo, ya que el gasto en servicios como el ocio, los viajes y la restauración representan más del 40% del Producto Interno Bruto. Una encuesta realizada por Bankrate a finales de marzo reveló que casi el 70% de los más de 2.600 encuestados dijeron estar cambiando sus planes de viaje para el verano debido a la inflación.

“Podrían verse focos de debilidad -con respecto a la inflación-, pero creo que el sector de los viajes sigue teniendo un buen recorrido”, dijo Aneta Markowska, economista jefe de Jefferies LLC. “Todavía hay mucha demanda reprimida, todavía hay mucha capacidad de pago, aunque los precios sean más altos”.

Lawrence Fearon, de Upper Marlboro, Maryland, recortó un viaje de los cuatro que tenía previsto hacer este verano debido al aumento de los precios.

“Este es el primer verano en el que muchos de nosotros hemos podido ver a la familia y hacer un viaje por carretera. Justo cuando todo el mundo está listo para salir: ¡bam! precios de la gasolina insoportablemente altos”, comentó.

Fearon, que trabaja en el sector de las opciones sobre acciones, declaró que no hará un viaje por carretera para ver a sus primos en Nueva Jersey este verano por los elevados precios de la gasolina, la comida y la estancia en hoteles. Sin embargo, tiene previsto conducir para visitar a su familia en Jacksonville, Florida, e ir de vacaciones a Ocean City, Maryland, y Muskogee, Oklahoma.

“Tengo que tomar una decisión consciente, tengo tres viajes por carretera que puedo hacer”, dijo el hombre de 55 años. “Tengo que hacer esos viajes más largos, ya que no me siento cómodo volando -debido al Covid-19-, así que algo tiene que ceder”.

En la encuesta sobre la confianza de los consumidores realizada en abril por el Conference Board, un grupo de investigación privado, el porcentaje de encuestados que dijo que tenía intención de tomarse unas vacaciones en los próximos seis meses cayó a su nivel más bajo desde la primavera pasada, cuando las vacunas empezaban a estar disponibles. El índice general de sentimiento de los consumidores disminuyó ligeramente en abril, y la preocupación por la inflación ocupó un lugar destacado entre las inquietudes de la gente.

Sin embargo, el aumento de los precios de la gasolina no ha impedido históricamente que la gente viaje, según Ashley Schroeder, profesora adjunta de gestión del turismo en la Universidad de Carolina del Sur, en Columbia, Carolina del Sur.

Al respecto dijo que “cambia el lugar y la forma de viajar”, por ejemplo, haciendo menos viajes, conduciendo a destinos más cercanos a casa y gastando menos en ocio y gastronomía.

Las encuestas sugieren que muchos estadounidenses quieren viajar después de más de dos años de interrupciones y restricciones por la pandemia. Los requisitos de prueba para los viajes internacionales a varios países europeos se han suavizado recientemente, y un juez federal de Florida anuló el mes pasado el requisito del gobierno de Biden de que los viajeros en EE.UU. lleven mascarillas en los aviones, trenes, taxis, autobuses y otras formas de transporte masivo.

Una encuesta realizada en marzo por Bank of America reveló que el 62% de los encuestados espera viajar más de lo habitual en los próximos 12 meses, mientras que el 41% planea recuperar los viajes previamente cancelados en 2022 o 2023. Aun así, más del 40% de los 1.055 encuestados declaró que el aumento de los precios de la gasolina les haría viajar menos, mientras que el 28% dijo que podría hacer viajes más cortos para compensar los precios más altos.

Liz Covart, historiadora de Boston, dijo que los meses de verano son un período de gran actividad para las conferencias académicas, pero que el precio de los pasajes de avión se ha disparado considerablemente.

“Me sorprendió que el precio del billete de avión a Nueva Orleans desde Boston fuera de 900 dólares por un vuelo directo que no implicara dos o tres escalas”, dijo. Aun así, Covart reservó el vuelo: “debido a la pandemia, estas son las primeras reuniones en persona, hay mucha emoción en torno a ello”.

Esta mujer de 41 años está planeando también unas vacaciones de buceo en Costa Rica este verano y pagó los vuelos con millas porque incluso cuando reservó a principios de marzo “se estaba poniendo algo caro”.

Brian Chilton, por su parte, un abogado jubilado de Foster, Virginia, suele ir en auto a Walt Disney World y a visitar a su familia en verano, pero este año ha renunciado a las vacaciones de verano en carretera debido, en parte, al aumento del precio de la gasolina.

“La inflación es lo suficientemente grave como para pensar en términos económicos”, afirma el hombre de 56 años. En su lugar, su familia lo visitará en casa y sólo viajará para dejar a su hijo en un trabajo de verano en Chattanooga, Tennessee. Chilton sostuvo que él y su mujer también están prestando más atención a gastos como la comida, limitando el número de veces a la semana que comen carne y pidiendo raramente comida para llevar.

Chilton se está quedando más en casa esta primavera y afirma tener su jardín en mejor forma que nunca. Le puso abono al césped y lo sembró en el momento oportuno, ya que viaja con menos frecuencia.

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