Movimiento logra someter a plebiscito la expropiación de 240.000 viviendas en Berlín ante alza en costo de arriendos

La consulta del 26 de septiembre no es vinculante, pero pretende presionar a las autoridades de la capital alemana, donde los precios de los arriendos han subido 42% en cinco años.




El próximo 26 de septiembre los berlineses participarán de un inusual referéndum. El popular movimiento “Mietendeckel”, que exige medidas que den solución al alza en los precios de los arriendos, esta vez reunió 187.000 firmas válidas, de las 170.000 exigidas, para realizar plebiscitos por iniciativa ciudadana, para que se lleve a cabo un votación sobre la expropiación de 240.000 viviendas.

De acuerdo a la iniciativa, que busca frenar las alzas de los alquileres y dar soluciones a quienes no tienen acceso, la expropiación debiese ser liderada por el gobierno de Berlín, a través de una estructura pública e independiente, y dirigirse a los grandes propietarios residenciales.

En definitiva, se llama al Estado a comprar a un precio “justo” las viviendas de aquellas sociedades que cuentan en sus carteras con más de 3.000 inmuebles, las mismas a las que se acusa de especular en el mercado inmobiliario y con ello contribuir al aumento de los precios.

“La vivienda es un bien básico, no entiendo que la casa en la que vivo pertenezca a un fondo de inversión y que mi alquiler baile al son de sus intereses bursátiles”, señalaba Rainer Wild, de la Asociación de Inquilinos de Berlín, una de las organizaciones partidarias de la expropiación.

De acuerdo a datos del portal de búsqueda de propiedades Immoweltt, en la capital alemana el valor del alquiler por metro cuadrado se ha incrementado desde 9 euros (US$ 10,58) en 2016 hasta 12,8 euros en 2021, un salto de 42% que figura como el más amplio del país. Le siguen los aumentos de Heilbronn y Hildesheim, ciudades más pequeñas que han visto un aumento de 38% y 33%, respectivamente.

En ese marco, Katina Schubert, del partido Die Linke (La Izquierda, en español) y promotora de la consulta ciudadana, plantea que: “Está bien que saquemos a las grandes corporaciones del mercado de la vivienda y aumentemos masivamente la proporción de pisos comunales a través de la socialización”.

En la vereda opositora a la propuesta, Daniel Foest, vocero de política de vivienda del grupo parlamentario liberal (FDP), sostiene que la iniciativa “no intenta solucionar un problema, sino aplicar una ideología hostil a la propiedad, que bloqueará a las familias que quieren vivir en sus propias cuatro paredes”.

¿Qué pasa si gana el sí?

Respecta a la consulta, en la cual los berlineses deberán votar “sí” o “no” frente a la posibilidad de la expropiación, Geert Baasen, vocera de la autoridad electoral de la capital, aclara que el resultado “no será legalmente vinculante para el Senado de Berlín, órgano ejecutivo local, puesto que no se somete a votación ningún proyecto de ley concreto”.

Hay más obstáculos para que la propuesta pueda concretarse. Mietendeckel promovió recientemente una política para congelar los precios de los arriendos durante cinco años en la capital alemana. Sin embargo, la iniciativa fue frenada el pasado abril por el Tribunal Supremo de Alemania que la declaró inconstitucional.

Lo mismo podría ocurrir con la alternativa que propone el referéndum de septiembre. De hecho, el propio Wild admitió que “es poco probable que los tribunales lo permitan”.

Un editorial de Financial Times abordó la consulta impulsada por Mietendeckel, señalando que “los berlineses podrían encontrar una fuente de catarsis en dar un golpe a los propietarios privados. Sin embargo, no resolverá el problema subyacente: la falta de construcción de viviendas y el crecimiento salarial relativamente bajo en las últimas décadas”. Desde el punto de vista del medio británico “abordar estos problemas, no solo en Alemania sino en otros lugares, es la clave para arreglar los mercados de la vivienda”.

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