Andrés Velasco: “Chile no está en condiciones de ser conejillo de Indias de algún experimento híper ideológico, ni de derecha ni de izquierda”

Andres Velasco

El exministro de Hacienda dice, además, que en materia económica el país “se juega mucho. Lo principal: hacer cambios sustantivos, pero sustentables y bien hechos, versus seguir enredándonos en la jungla del populismo cortoplacista. Ya llevamos varios años por esa segunda senda. Seguir por ahí, profundizando el enfoque populista, sería letal”.




Incertidumbre. Esa es la palabra que más se oye a solo días de las elecciones presidenciales y parlamentarias. Las encuestas dan como favoritos para pasar a segunda vuelta a José Antonio Kast (Republicanos) y Gabriel Boric (Apruebo Dignidad). Frente a ello, muchos economistas y expertos han entrado de lleno a analizar sus programas económicos, la viabilidad de estos y los impactos que su implementación tendrían en la economía local.

El exministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco, ha sido uno de los críticos de los planteamientos económicos de quienes son hoy los favoritos según las encuestas de opinión. Desde Londres, el economista y ahora decano de la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics accedió a responder por correo electrónico las preguntas de Pulso y abordar la contingencia política y económica del país.

Hace algunas semanas deslizó su preferencia por Yasna Provoste. Ha sido crítico de los retiros de fondos previsionales, y calificó como sensato el rechazo al cuarto giro en el Senado. Afirma que es imperativo aumentar la carga tributaria y que la propuesta de la candidata de Unidad Constituyente es la más adecuada. Además, indica que en materia económica Chile se juega mucho en las próximas elecciones, y que el país “no está en condiciones de ser conejillo de Indias de algún experimento híper ideológico, ni de derecha ni de izquierda”.

¿Cómo evalúa que se haya rechazado el cuarto retiro en el Senado y qué espera de la comisión mixta que tendrá que ver el proyecto?

-El Senado hizo lo único sensato, y lo mismo que debió hacer con el primer, segundo y tercer retiro: rechazarlo. Es la política pública más necia que se haya adoptado en mucho tiempo. Celebro la valentía de la senadora Goic, cuyo voto fue clave. No tengo idea qué hará la comisión mixta. Habiéndose rechazado todo el proyecto en una de las cámaras, lo razonable sería dejarlo morir. Pero en el actual clima político, nunca se sabe.

¿Cree que este rechazo puede jugarle en contra a Yasna Provoste?

-Me gustaría pensar que no. A los candidatos hay que evaluarlos por lo que proponen para el futuro, no por su actitud respecto de un proyecto que es un lastre del pasado. Y lo que propone Provoste es mucho más adecuado que lo que proponen Kast o Boric.

¿Por qué los políticos hoy no están escuchando a los técnicos? ¿A qué atribuye este divorcio?

-Los políticos no están escuchando a los técnicos en ningún país del mundo. Las culpas son compartidas. Es fruto de una política que cada día se vuelve más frívola, polarizada y cortoplacista. También hay culpas de los técnicos, que le hablan solo a sus pares, a menudo en un lenguaje incomprensible.

¿Cuál es su explicación para la polarización que hoy existe en el país?

- Me encantaría tener una explicación de una línea, pero el fenómeno es enredado. Algo de cierto hay en la observación que las élites políticas están mucho más polarizadas que los votantes. La política identitaria, en que cada uno se abanderiza con su grupo, sin importar lo que diga o proponga, no ayuda. Tampoco ayudan las redes sociales, donde el punto de partida es tirarle excremento al adversario.

¿Por qué el centro político no ha podido interpretar al electorado chileno?

-La centroizquierda se embelesó con el estallido social y se volvió tolerante de la violencia y el vandalismo, con lo que alienó a buena parte de la clase media. Ahora, frente al alza de Kast en las encuestas, queda en evidencia que ese fue un error mayúsculo. Algo parecido ocurre con la centroderecha, que ahora se tropieza al correr hacia el extremo derecho, haciéndole guiños a Kast.

¿Qué debería hacer el centro para re-encantar al electorado?

-Comportarse como centro. Ni más ni menos que eso.

Usted plantea que los números del programa de Boric son fantasiosos y alude a su propuesta tributaria. Pero su plan es elevar 6 puntos del PIB la carga en cuatro años, y el de Yasna Provoste, su candidata, son 5 puntos. ¿No es casi lo mismo?

-Es imprescindible aumentar la carga tributaria. Pero como el asunto es serio, hay que abordarlo seriamente. La campaña de Provoste propone usar algunos de los mismos instrumentos que Boric, pero estima un rendimiento de la mitad o menos. ¿Cuál es la estimación más prudente y realista? La del equipo de Provoste, sin duda alguna. Dicho de otro modo: Provoste propone recaudar 5 puntos del PIB en 6 años. Eso da poco más de 0,8 puntos porcentuales al año. Boric propone 6 puntos del PIB en su eventual gobierno. En el más rápido de los casos, el cambio entraría en vigencia en 2023, lo que arroja 2 puntos porcentuales al año. La diferencia es sideral.

Con el bajo crecimiento económico que se espera para los próximos años, ¿se puede aumentar tanto la carga tributaria?

-Chile debe aumentar la recaudación tributaria por razones de estabilidad financiera. La deuda pública no puede seguir aumentando a la misma velocidad que en años recientes. Si sigue en esa trayectoria, se volverá una amenaza para el crecimiento. Los impuestos también tienen que variar por razones de equidad: no es justo que un dentista pague 35% por el último peso recibido, mientras que un rentista que vive de los dividendos o intereses, con el mismo nivel de ingresos, pague la mitad que el dentista o menos. Ahora, el incremento tiene que ser paulatino, no de sopetón.

¿Será posible bajar el gasto público en 2022 más de 20%, como pretende Hacienda, o políticamente será muy difícil hacerlo?

-Las circunstancias extraordinarias, como el Covid, requieren gastos extraordinarios. Eso significa que se gatillan cuando llega la pandemia y se recortan cuando se acaba la pandemia. De otro modo, las políticas anticrisis se vuelven inviables. ¿Es políticamente fácil? Por supuesto que no.

¿Qué se juega Chile en materia económica en estas elecciones?

-Se juega mucho. Lo principal: hacer cambios sustantivos, pero sustentables y bien hechos, versus seguir enredándonos en la jungla del populismo cortoplacista. Ya llevamos varios años por esa segunda senda. Seguir por ahí, profundizando el enfoque populista, sería letal. Y los peligros no son solo para la economía, sino que también para la política. Cuando el Partido Comunista y otros grupos dicen que las elecciones del domingo pasado en Nicaragua fueron libres, en circunstancias que Ortega metió presos a todos los líderes de la oposición antes de que se votara, hay que preocuparse por el futuro de la democracia, en Nicaragua y también en Chile.

¿Ve viables los programas económicos de Kast y Boric en el Chile actual?

-El asunto medular no es si son viables; es si son deseables, si nos acercan a donde debemos ir. Mi respuesta, al menos, es que no, que nos alejan de lo que le conviene al país. El programa de Kast repite los lugares comunes de la derecha populista en el mundo: todo se resuelve recortando impuestos y liberando los espíritus animales del empresariado. El programa de Boric tiene de todo: equivocaciones garrafales, a mi entender, en materia fiscal y laboral, y algunos diagnósticos correctos, por ejemplo, que es urgente diversificar las exportaciones más allá de los recursos naturales, empañados por errores de implementación. No nos vamos a convertir en potencia exportadora tirándole la cadena a los acuerdos de libre comercio que hemos firmado.

Ha criticado la falta de experiencia de los asesores de Boric. Usted asumió el Ministerio de Hacienda con 45 años. ¿No tienen derecho a tratar de ejecutar sus políticas si ganan las elecciones?

-Por supuesto que tienen derecho a tratar, si es que ganan las elecciones. A lo que no tienen derecho es a hacerlo mal, obcecándose con fórmulas rígidas. Chile no está en condiciones de ser conejillo de Indias de algún experimento híper ideológico, ni de derecha ni de izquierda.

¿Qué efectos tendría el fin de las AFP como lo está planteando la candidatura de Boric?

-Creo que las AFP tienen los días contados, gobierne quien gobierne. Yo mismo propuse, cerca de 10 años atrás, una reforma para separar funciones y acabar con las AFP tal como las conocemos. Chile debe profundizar un sistema mixto, con ahorro individual bien protegido y con un componente estatal y solidario, pero quienes manejen los ahorros privados no tienen por qué ser administradoras como las actuales.

¿Qué se necesita en materia de pensiones?

-Partir mejorando el mundo del trabajo. Mientras mucha gente trabaje esporádica e informalmente, seguirá cotizando poco, y las pensiones seguirán siendo malas.

¿Por qué cree que el alza de Kast en las encuestas ha tenido una buena reacción en los mercados, según lo han constatado Bloomberg y otros analistas?

-En parte, porque los mercados aún no entienden a cabalidad la amenaza financiera implícita en los desequilibrios fiscales que induciría Kast. Y también porque en los mundos financiero y empresarial aún subsiste un instinto derechista, rústico e irreflexivo.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.