Barómetro de la economía al cierre de 2025: “Termina significativamente mejor que su punto de partida”
"Pese a haber estado marcado por episodios de alta incertidumbre, el año finaliza con un conjunto amplio de variables en una situación significativamente más favorable", evalúa el Instituto de Políticas Públicas de la Unab.
En la trayectoria de estabilización de la economía, noviembre fue un mes de moderación, pero diciembre mostró un repunte. Así lo muestra el Índice Económico IPP Unab, del Instituto de Políticas Públicas de dicha casa de estudios. El indicador aumentó de forma relevante, con un alza de 5,9 puntos a 27,7, “lo que permitió dar continuidad a la trayectoria positiva observada en los meses previos“, dice el sondeo.
El índice económico IPP Unab pondera el desempeño de 24 variables económicas, posicionándolas en un plano dividido en cuatro cuadrantes que corresponden a distintos estados: “bien y mejorando”, “bien pero empeorando”, “mal pero mejorando”, y “mal y empeorando”. También están las categorías “bien y sin cambios” y “mal y sin cambios”.
“Termina un año que, a la luz de los resultados del Barómetro y de las variables económicas analizadas, puede calificarse como positivo y significativamente mejor que su punto de partida”, evalúa el informe. Así, durante el último mes del 2025 la economía chilena se mantuvo en el cuadrante “bien y mejorando”. “Pese a haber estado marcado por episodios de alta incertidumbre, el año finaliza con un conjunto amplio de variables en una situación significativamente más favorable“, dice el informe.
El subdirector del Instituto Unab de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, señaló que al cierre del 2025 “la economía evidencia señales claras de normalización macroeconómica, especialmente en las condiciones financieras y externas del país, pero es necesario recordar que la tarea no está finalizada: aún persisten desafíos significativos en la estabilización del mercado laboral y en la recuperación de la inversión. A pesar de ello, el país recibe el 2026 y al nuevo gobierno con una mayor fortaleza económica respecto a comienzos de año, y todos sus subcomponentes macroeconómicos, de consumidores y expectativos consolidados en terreno positivo”.
La parte positiva del plano concentra 16 variables, equivalentes al 66,7% del total. “Bien y mejorando” consolidó 6 variables (25%): las remuneraciones reales, la tasa de crédito hipotecario, la confianza de los consumidores, el precio del cobre, el IPSA, y la tasa promedio del crédito de consumo.
En la zona “bien, pero empeorando” se localizó el 12,5%, reuniendo a la incertidumbre económica, la creación de empleos y las exportaciones. El cuadrante “bien y sin cambios” concentró el 29,2% del total, encontrándose en él la inflación, la deuda neta del gobierno, lo deudores morosos, la participación laboral, el riesgo país, la participación laboral femenina y la tasa de informalidad.
En contraparte, la parte negativa del plano concentró 8 variables, es decir, un 33,3%. De estas, el 8,3% se posicionaron en “mal y empeorando”: El Imacec y el saldo en cuentas corrientes y depósitos a plazo. En “mal, pero mejorando” se ubicaron el mismo número de factores, incluyendo el dólar y la inversión extranjera directa.
Por último el 16,7% de los aspectos evaluados se concentró en “mal y sin cambios”: el desempleo, la confianza empresarial, la tasa de ocupación y el índice de avisos laborales de internet.
Las variables que mejoran y empeoran
De los tres subíndices que componen el índice (expectativas, situación de los consumidores y situación macroeconómica), todos mantuvieron su posición en el cuadrante “bien y mejorando”, aunque algunas de los factores que incorpora cada uno de estos sí hayan presentados cambios en el plano.
Primero, en el subíndice de expectativas, ocurrieron dos cambios de cuadrantes: uno negativo y uno positivo. Mientras que la confianza de los consumidores pasó de “bien, pero empeorando” a “bien y mejorando”, la incertidumbre económica deterioró su desempeño iniciar el mes en “bien y sin cambios” y finalizarlo en “bien, pero empeorando”.
El subíndice de situación de los consumidores tuvo tres variables que cambiaron de cuadrantes. Dos de esos movimientos fueron positivos y uno fue negativo. Este último corresponde al saldo de las cuentas corrientes y los depósitos a plazo que se desplazaron desde “mal, pero mejorando” hacia “mal y empeorando”.
Las variables que mejoraron su posición fueron las remuneraciones reales que avanzaron desde “bien, pero empeorando” a “bien, pero mejorando”; y la tasa promedio de crédito de consumo, desde desde la zona “mal y empeorando” hasta “bien y mejorando”.
Finalmente en el subíndice de situación macroeconómica hubo dos cambios negativos dentro de sus variables. El primero fue del Imacec que inició el mes en “bien y mejorando” y finalizó diciembre en “mal y empeorando”. Las exportaciones también empeoraron su desempeño al pasar de “bien y mejorando” a “bien, pero empeorando”.
“De este modo, el país recibe el nuevo año en un escenario económico más estable y favorable que el observado al inicio del período, con equilibrios macroeconómicos en gran medida restablecidos y condiciones financieras más holgadas. Sin embargo, tal como advierte el Banco Central, las proyecciones de crecimiento siguen siendo moderadas, lo que sitúa al empleo y a la reactivación del crecimiento como los principales desafíos económicos para el próximo gobierno. La consolidación de un mercado laboral más dinámico y la recuperación sostenida de la inversión serán claves para transformar la estabilidad alcanzada en un proceso de crecimiento más robusto e inclusivo“, concluye el informe.
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