Bernardo Fontaine, el empresario-activista que Kast quiere en Codelco
El economista es la principal carta para presidir la cuprífera estatal. Con un pasado ejecutivo por el Citi y CMR, de Falabella, luego se independizó, creó varios family office y sumó numerosos directorios y sectores. También ha liderado causas públicas: negoció reformas tributarias, encabezó Con Mi Plata No y fue convencional constituyente. Tiene negocios en retail e inmobiliarias. Se ha sentado en una veintena de directorios, como Bicecorp, Security, Embonor, Fasa, Metro y Lan Chile. Y sus amigos dicen que fue quien presentó a Kast a Jorge Quiroz, su actual ministro de Hacienda.
En el mundo minero ya lo dan como un hecho. Y también en el gobierno y en el mundo republicano: el principal candidato para asumir la presidencia de Codelco es el economista Bernardo Fontaine Talavera (61), quien reemplazaría a Máximo Pacheco, cuyo mandato termina el 25 de mayo.
Exalumno de los colegios Manquehue y Tabancura, economista de la Universidad Católica, casado, 5 hijos, empresario de redes transversales, Bernardo Fontaine deberá asumir los destinos de la mayor productora de cobre del mundo, enfrentada hoy a enormes desafíos de inversión y productividad. En 2025 la compañía detuvo la caída de producción y cerró con 1.334.400 toneladas. La estatal busca volver a su peak de 1,7 millones de toneladas y mejorar su desempeño financiero, amenazado por altos costos y deudas.
Él no ha querido hablar sobre esta posible incorporación, pero ha comentado en privado un ofrecimiento que sus amigos lo han instado a aceptar. Quienes lo conocen destacan su “visión estratégica” y “capacidad de liderazgo y ejecución”, así como su “talento negociador” y sobre todo su “autonomía”: su discurso siempre destaca su independencia y así es como ha construido su faceta pública, algo que en algunas ocasiones ha incomodado incluso a su propio sector.
Bernardo Fontaine ha sido ejecutivo, empresario, asesor, consultor y director de empresas financieras, inmobiliarias, seguros, retail, transporte e industriales. Su trayectoria incluye la participación en más de 20 directorios (Security, Bicecorp, Banco Bice, Seguros Bice Vida, AquaChile, Coca-Cola Embonor, Lan Chile, Metro, Deutsche Bank Chile, Nueva Polar, Inmobiliaria Almagro, Farmacias Ahumada, Cruz Blanca, CMR Falabella, Banco Falabella y Lord Cochrane, entre otras). Aquella variedad de empresas es una fortaleza, creen quienes lo conocen, para un desafío nuevo: presidir la mayor empresa del país, con casi 20 mil trabajadores.
“Es buen director y buena persona”, describe uno de sus pares en uno de esos directorios. Hoy solo está en la Inmobiliaria Galilea, del ex senador y presidente de RN, Rodrigo Galilea; y tiene una asesoría al grupo Bicecorp, de los Matte.
Nacido el 10 de junio de 1964 en Santiago, su familia conforma un núcleo de poder intelectual y económico: es hijo de Valentina Talavera Balmaceda y Arturo Fontaine Aldunate, exdirector del diario El Mercurio entre 1978 y 1982 y exembajador de Chile en Argentina (1984-1988). Tiene seis hermanos -tres hombres y tres mujeres- entre ellos Juan Andrés Fontaine, exministro de Economía y Obras Públicas, y Arturo Fontaine, escritor y exdirector del Centro de Estudios Públicos (CEP), el mayor del clan. Bernardo Fontaine es el sexto. “Como todos los Fontaine, es muy inteligente”, opina un accionista de una de las empresas donde ha estado como director.
Casado con la artista visual Magdalena Montero Ward, su lugar favorito es una casa antigua que perteneció a la familia Talavera en Molina, donde está creando un parque y desarrolla su gusto por el paisajismo (su principal hobby), la naturaleza y la lectura de historia, especialmente. Se llama Casona Santa Lucía y Fontaine es ahora el único dueño, tras comprar a sus parientes sus participaciones. En esa localidad del Maule financia un centro para enfermos terminales sin recursos a través de la Fundación de Beneficencia El Buen Samaritano, fundada por él. El hogar es manejado por las Hermanas del Buen Samaritano. Llegó a atender un máximo de 350 enfermos terminales: hoy tiene 120.
Católico, lleva siempre colgada al cuello una medalla con Cristo por un lado y la Virgen por el otro.
En “la cocina”
Egresado del Colegio Tabancura en 1982, entró a estudiar ingeniería comercial en la Universidad Católica (1983-1987). Sus excompañeros lo recuerdan como un alumno participativo y “muy Chicago” para sus comentarios. Se especializó en temas tributarios y desarrolló su tesis bajo la guía de Eduardo Aninat (exministro de Hacienda en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle), quien lo integró a su consultora Aninat, Méndez y Asociados. Ese expertise lo llevó mucho más tarde a ser contraparte técnica de “la cocina” que en 2014 destrabó la reforma tributaria que impulsaba el gobierno de Michelle Bachelet, una negociación que coprotagonizó con su hermano Juan Andrés.
Tras egresar de la UC, partió ocupando diversas posiciones en el banco de inversión IM Trust y luego fue vicepresidente de Finanzas Corporativas en Citicorp Citibank, responsable del negocio de asesorías y compra y venta de empresas. Llegó ahí en 1991 y tuvo años buenos en los que asesoró en la compra y venta de empresas y abrió varias empresas a Bolsa, como Security, Cintac, Santa Isabel y la Isapre Cruz Blanca. En algunas de ellas, Citi entró como accionista, un esquema que en 1996 se le volvería en contra. Ese año explotó el caso Isacruz, cadena que llegó a tener 25 parques cementerios y que ese año pidió su quiebra. Sus socios fueron acusados de estafa. Fontaine había confiado en los dueños de la empresa, era director de Isacruz y salió de Citi por su responsabilidad en el negocio, aunque nunca fue acusado de nada. Cercanos dicen que este fue uno de sus episodios más dolorosos en lo profesional porque fue cuestionado por sus propios pares. “Cruzó por el desierto y pasó un período duro”, dice un amigo.
La cesantía duró un año. En 1997 volvió al mercado. Lo fichó Juan Cúneo, a quien conoció porque Falabella fichó al Citi para su apertura a Bolsa, acuerdo que se anuló tras el caso Isacruz. Fontaine ingresó a Falabella, donde estuvo como vicepresidente ejecutivo de CMR hasta 2002. Tenía 33 años y desarrolló el concepto de “retail financiero”, modernizando el negocio crediticio de CMR Chile. Creó Banco Falabella, Seguros Falabella y Viajes Falabella y también fue responsable de CMR Argentina y Financiera CMR (Perú), que después se convirtió en banco.
Padre de los family
En 2002 dejó Falabella para trabajar en forma independiente, pero volvió a operar con los controladores de la firma en 2003, cuando se produjo la fusión con Sodimac, de la familia Del Río. Esta operación incluyó la reorganización patrimonial de las distintas ramas de la familia Solari y allí Fontaine operó como su asesor clave. Negoció el pacto de accionistas derivado de la fusión y tuvo como contraparte a Alfredo Moreno, entonces asesor de los Del Rio. Ahora se volverán a encontrar en Codelco: Moreno es director hasta mayo de 2029.
La asesoría a los Solari lo consolidó como un pionero en la estructuración de family offices en Chile. Fue el artífice de Corso, el vehículo de inversión de Teresa Solari. Esta trayectoria le abrió las puertas a los directorios de empresas como Bicecorp, La Polar, Embonor y Aqua Chile. También las de otra empresa relevante: Lan Airlines, donde llegó apoyado por la familia Hirmas y otros minoritarios. Estuvo 12 años en el directorio, siendo reelecto varias veces. Y ahí conoció directamente a Sebastián Piñera, quien era accionista relevante y director: aunque primero intentó frenar su ingreso, más tarde lo invitó, en su primer gobierno, al directorio de la estatal Metro S.A.
Fontaine participó en la creación de otras oficinas de gestión de altos patrimonios en el país o asesorando a algunos ya formados. En el mercado financiero aseguran que su conocimiento tributario es muy bien valorado.
Formó “7A”, una compañía que efectúa inversiones en empresas y asesorías financieras y que también está siempre muy activa en el mercado del private equity.
En 2003 constituyó BEMA S.A. Capital junto a su esposa. Esa sociedad familiar alcanzó en agosto del año pasado un capital de $8.445 millones, según los registros del Diario Oficial, tras absorber a otras sociedades propias.
Socios históricos
Fuera de su familia, Fontaine suele reunirse con un grupo histórico de amigos que en su mayoría provienen del colegio Tabancura, como Joaquín Villarino (presidente del Consejo Minero) y los empresarios Fernando Ovalle (Loginsa), Juan Braun, Aníbal Larraín (socio de LarrainVial) y el agricultor Antonio Marín. A ese grupo se sumaron luego compañeros de universidad, como José Miguel Barros y José Manuel Silva, ambos de LarrainVial.
Fontaine también es amigo íntimo del ex CEO de Aqua Chile y Derco, Alfonso Márquez de la Plata, a quien conoció en sus años en Citibank.
Y otro de sus socios cercanos es Cristóbal Hurtado Rourke, un exejecutivo de Falabella que trabajó en China, con quien opera desde hace casi 20 años. A través de la sociedad 7A han creado fondos de inversión privado como Hércules (US$ 15 millones) y Aquiles (US$ 20 millones), con el que entraron a firmas como la óptica Place Vendôme, Southam (liofilización) y Aquamont Seafood S.A. (abalones). Este último fue un muy mal negocio: Place Vendôme ha sido uno de sus mejores apuestas: entraron cuando tenía 26 sucursales y masificaron la cadena a 63. La vendieron en 2016 y multiplicaron por cuatro su valor.
“Nos presentó Alfonso Márquez de la Plata, amigo de ambos. Empezamos asesorando a familias y estuvimos en transacciones estratégicas para Entel y D&S (hoy Walmart). El objetivo era desarrollar el negocio de compra y venta de empresas y armar fondos de private equity”, recuerda Hurtado, destacando “el ojo” de su socio para los números. “Tiene mucha capacidad de análisis y negocio”, añade. La firma también asesoró a los Said, a los Hirmas en la venta de su porcentaje de Latam y a las hermanas Solari en la repartición de la herencia de su madre, Eliana Falabella, entre otros.
Hoy es uno de los dueños de la cadena de indumentaria urbano-deportiva Block, presente en casi todos los malls de Chile.
En 7A también se armó Fintree, una fintech que en 2023 fue vendida a la Bolsa de Comercio de Santiago en $2 mil millones.
En el sector logístico e inmobiliario, Fontaine mantiene una alianza estratégica desde al menos 2002 con los hermanos Fernando y Pedro Ovalle Vial. Junto a ellos participaba en el directorio y propiedad de Loginsa S.A., firma vendida el año pasado a la peruana Ransa en un monto no revelado. Fontaine tenía en esa empresa el 15%.
Además, en 2011 Fontaine se asoció con Heriberto Urzúa Sánchez, Rodrigo Álvarez Piracés y el abogado José Miguel Bambach en la Inmobiliaria Don Mariano S.A.
Puerta a puerta
En el entorno de Fontaine, 2014 es señalado como el año en que el empresario “se arrancó” hacia la política. Algunos creen que sin retorno. Aseguran que tras conocer el proyecto de reforma tributaria de Michelle Bachelet y conversarlo con algunos de sus más cercanos, decidió dar un paso adelante y saltar a lo público. A algunos les avisó que se iba a “meter a la política” porque sería quien saldría públicamente a advertir de los efectos que tendrían los cambios impositivos.
Sus críticas tuvieron acogida especialmente en RN, partido con el cual mantuvo buenas relaciones hasta las presidenciales de 2025, cuando optó por apoyar al candidato republicano José Antonio Kast, en vez de Evelyn Matthei. Ello le valió numerosos cuestionamientos de su propia tribu, los que enfrentó recordando su condición de independiente. “De derecha, pero independiente”, cuentan algunos que les dijo. La política siempre le atrajo: en los 80, junto a José Miguel Barros compitieron por el centro de alumnos de Economía por el movimiento Libertad y Autonomía, un grupo de derecha más liberal que los entonces gremialistas. Les ganó Alejandro Irarrázaval, hoy jefe del Segundo Piso de Kast.
Ese 2014, cuando Fontaine operó en la denominada “cocina”, asesoró a los parlamentarios de oposición sobre las implicancias de las normas, manteniendo relaciones fluidas con el entonces ministro de Hacienda, Alberto Arenas. Ese año impulsó las fundaciones Ciudadanos en Acción y ReformalaReforma.cl.
En las elecciones de mayo de 2021, compitió como independiente en cupo de Renovación Nacional por el Distrito 11. Resultó electo con 16.728 votos (4,35%) y se integró a la Comisión de Medio Ambiente y Modelo Económico. Sus cercanos afirman que esta experiencia pública ha sido una de sus mayores satisfacciones y que fue lo que le dio el impulso para después liderar el Rechazo. Fue el único presente en esa convención dominada por la izquierda.
Durante su mandato como constituyente en 2021, entregó $1.435 millones a la gestora Moneda para su administración. En menos de un año, ese fondo reportó una ganancia neta de $148 millones, obteniendo un 10,3% de rentabilidad mientras él ejercía su rol público. Cuando esa noticia apareció en los medios, él les recordó a sus cercanos que ese año la inflación fue de 13%, por lo que si se le resta ese efecto, más bien perdió plata.
Los exconvencionales de RN, Manuel Ossandón y Roberto Vega, recuerdan que si bien Fontaine era parte de esa bancada, siempre levantaba su condición de “independiente”. “Él estaba muy preocupado del ámbito económico de la nueva Constitución con una postura neoliberal bastante purista y sin matices, bien ochentera”, dijo Ossandón a Pulso. Vega añadió que “su conocimiento de la propiedad minera fue la que alertó de los riesgos internacionales si se nacionalizaba”. Otro tema en el que fue especialmente activo fue en la defensa del sistema previsional.
Fue coordinador y vocero de la campaña por el Rechazo a la propuesta de Constitución redactada por la Convención, que se plebiscitó el 4 de septiembre de 2022, con el triunfo del 62% del Rechazo.
Kast
Fontaine ha utilizado las plataformas digitales como herramientas de presión en favor de la sociedad libre y la economía de mercado. Con cuentas activas en X e Instagram que suman más de 60 mil seguidores, allí despliega su defensa a las políticas de libre mercado y críticas al gasto estatal. Ciudadanos en Acción impulsó la campaña “Con mi plata no” contra la reforma de pensiones, instalando en 2020 la premisa de que los retiros eran “el comienzo de la expropiación”. Esta iniciativa fue cuestionada por el origen de sus fondos y vínculos con la industria financiera. La fundación respondió públicamente que “no ha recibido ni recibe aportes de asociaciones gremiales. Tampoco de la industria”. Miembros del directorio revelan que en intervenciones recientes Fontaine ha querido entrar en temáticas como el litio o los gastos del Estado.
En el ciclo político 2025-2026, Bernardo Fontaine consolidó su posición como asesor de la candidatura de José Antonio Kast. Aunque era cercano a las fuerzas políticas que apoyaban a Evelyn Matthei, tempranamente concluyó que el mejor candidato era Kast. A sus amigos, releva uno de ellos, les ha dicho que fue él quien presentó a José Antonio Kast y Jorge Quiroz en la primera mitad de 2025. Fontaine no quiso asumir cargos ministeriales, pero sí estuvo en el diseño de las principales medidas para los primeros 90 días de la nueva administración, donde es descrito como alguien que siempre estuvo considerado en el gobierno debutante. Hoy su nombre figura como candiato a la presidencia del directorio de Codelco, la mayor empresa del país. Otro desafío para su multifacética trayectoria.
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