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Guerra en Medio Oriente presiona precios: empresas anticipan alzas y contienen contrataciones, según el Banco Central

El Informe de Percepciones de Negocios de mayo revela que el shock de combustibles comprime márgenes, impulsa expectativas de inflación a niveles de 2022 y congela los planes de dotación en la mayoría de los sectores.

Andres Perez

La guerra en Medio Oriente domina la última edición del Informe de Percepciones de Negocios (IPN) del Banco Central de Chile, el cual tiene como telón de fondo el fuerte salto en los precios del petróleo y el nivel histórico al que llegaron las bencinas.

La institución recopiló los antecedentes cerca de un mes después del inicio del conflicto y lo que encontró es transversal: las empresas chilenas anticipan más inflación, comprimen sus márgenes y frenan contrataciones.

Precios: el traspaso llega, pero despacio

El shock energético ya alteró la ecuación de costos de buena parte de la economía. El alza de los combustibles encareció fletes, fertilizantes, resinas plásticas y agroquímicos, y eso comprime márgenes que ya venían estrechos.

“El tema de los combustibles, el costo de los fletes, todos los agroquímicos importados, se nos va a encarecer un montón con márgenes súper acotados”, advierte un gerente del sector vitivinícola citado en el informe.

Por ahora, el grueso de las empresas ha contenido el traspaso a precios finales. El emisor describe el ajuste como “parcial, gradual y/o tardío”, con cuatro razones principales: la demanda no da espacio para subirlos, los contratos vigentes lo impiden, el stock más barato comprado antes amortiguó el golpe, y muchas empresas confían en que el conflicto será breve.

Bencinas llegaron a niveles históricos tras ajuste en el Mepco. Andres Perez

Pero esa contención tiene límites. “Mis proveedores ya me notificaron del alza, pero todavía no traspaso (a precios), tengo que empezar a negociar con los clientes más grandes porque tengo contratos de abastecimiento, hay que avisarles. Yo tengo que asumir al menos dos meses de costos, estoy perdiendo margen en este momento”, relata un gerente de industria, citado en el IPN.

El sector que más traspaso ha realizado es el de transporte, logística y empresas intensivas en combustibles. En el caso de los exportadores frutícolas y vitivinícolas, el informe advierte que, al ser tomadoras de precios internacionales, prácticamente no tienen capacidad de ajustar tarifas y absorben el shock vía contracción de márgenes.

Para los próximos meses, más de la mitad de las empresas que han experimentado alzas de costos contempla subir sus precios de venta, lo que apunta a un traspaso parcial, no completo. “Si la guerra sigue, va a venir un aumento de costos que me reducirá los márgenes y no poco. Tendré que ajustar precios y voy a perder venta”, reconoce un gerente de restaurantes.

Inflación: expectativas en máximos desde 2022

El resultado de ese proceso es un salto en las expectativas de inflación. La proporción de empresas que anticipa que la inflación superará los niveles que considera normales en los próximos doce meses se ubica en niveles similares a los de 2022, el peor año del ciclo inflacionario reciente.

Entre quienes se aventuran a dar cifras, el informe recoge proyecciones de entre 4% y 5% para los próximos meses.

“Las expectativas de inflación son más altas, entre 4 y 4,5% para este año. En remuneraciones, se verá muy fuerte”, señala un gerente de la industria ganadera.

Alza de los combustibles presiona a los precios al consumidor. SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

Con todo, el informe del Central matiza: la mayoría de las empresas sigue apostando a que la inflación retornará a niveles normales antes de dos años, coherente con una visión de que el shock es transitorio. Si el conflicto se extiende, esa hipótesis cae y el traspaso podría acelerarse.

Mercado laboral: dotaciones congeladas, con sesgo a la baja

En el frente laboral, la foto dominante es la estabilidad, aunque con excepciones que apuntan en una dirección: a la baja. Un grupo importante de empresas no ha modificado su dotación y no planea hacerlo, pero el informe registra leves reducciones en varios sectores.

Las causas son principalmente estructurales y no directamente ligadas a la guerra. La automatización, la optimización de procesos y el bajo desempeño en ciertos cultivos agrícolas, especialmente las cerezas, explican los recortes más visibles.

Advierten en el empleo en torno a las cerezas

“La cantidad de trabajadores se ha mantenido estable, con una tendencia a la baja. La tendencia a la baja se explica por tratar de racionalizar, productividad. Lo enfocamos por el lado del ajuste de los sistemas, estamos automatizando cosas”, describe un gerente de la industria ganadera.

En la Macrozona Centro, que concentra la mayor parte de la actividad del país, los ajustes más notorios ocurrieron en la agricultura vinculada a las cerezas y la uva. En la Macrozona Sur, en tanto, el informe consigna “estabilidad o leves reducciones en las dotaciones” y una mayor disponibilidad de personas buscando trabajo, lo que sugiere menor tensión en el mercado laboral de esas regiones.

Para los próximos trimestres, prácticamente ningún sector espera ampliar dotaciones de manera significativa.

Los costos laborales, que habían desplazado a los combustibles como primera preocupación antes de la guerra, vuelven al primer plano en algunas empresas por los reajustes que deberán enfrentar a raíz de cambios regulatorios.

“Aunque dejó de ser el factor de costos de mayor interés tras el inicio de la guerra, varias empresas resaltan los altos niveles vigentes y los reajustes adicionales que tendrán hacia adelante debido a cambios regulatorios”, señala el informe.

Perspectivas: 2026 mejor que 2025, pero con cautela

Pese al escenario adverso, la mayoría de las empresas mantiene expectativas de un desempeño algo mejor en 2026 que en 2025. Hay sectores que empujan ese optimismo con más fuerza: la minería en el norte, la construcción y el sector inmobiliario que vio dinamismo a comienzos de año, y la salmonicultura en el sur con precios favorables.

El nudo central es la duración de la guerra. “La sensación general es de mucho optimismo, pero el panorama internacional está escabroso”, resume un gerente de minería citado en el IPN.

Y si el conflicto se prolonga, el escenario cambia: empresas que hoy apuestan a la transitoriedad del shock deberán traspasar más costos, achicar dotaciones o revisar planes de inversión.

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