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Cristián de Giorgis y lo que viene para Rosen tras la muerte de su abuelo

El nieto mayor del empresario José Rosenberg, fallecido la semana pasada en Temuco, dice que lo que sigue “es continuar con su legado, seguir la internacionalización y la forma en que él hacía las cosas”. Su rama familiar -Rosenberg Sanguinetti- controla el 52,4% de la conocida fábrica de colchones, muebles e indumentaria para el hogar.

José Rosenberg y Cristián de Giorgis.

“Él siempre supo que ninguno iba a ser José Rosenberg y que cada uno tenía algo especial y con qué aportar, no solo en la compañía, sino que en la sociedad, como el buen trato hacia las personas y la humildad”, dice desde Temuco, Cristian de Giorgis Rosenberg (40), el nieto mayor del empresario temuquense fundador de la conocida fábrica de muebles y colchones con ventas anuales por más de US$ 250 millones.

La muerte de José Rosenberg a los 92 años, el 28 de marzo, paralizó a la capital de La Araucanía. Por la partida de su industrial más insigne se decretó duelo comunal y se cerraron temporalmente las calles aledañas a la Catedral para facilitar el acceso de las autoridades, empresarios y cientos de personas que asistieron a las exequias. Antes de la misa, el velatorio se realizó en el corazón mismo de la compañía: el Salón J. Rosenberg, ubicado al interior de la fábrica. Él siempre se refirió a Rosen como “la fábrica”.

Con su partida, la atención se centra en cómo su descendencia manejará de la firma. Aunque la empresa es 100% familiar, la propiedad está dividida entre las ramas de los tres hermanos Rosenberg Villarroel que en el siglo pasado fundaron la compañía.

Rosenberg Sanguinetti

La familia de José Rosenberg y Gloria María Luisa Sanguineti, junto a sus hijas Verónica (61), Gloria (57) y Rebeca (56), son el grupo que administra el bloque controlador de Rosen, con el 52,4% de las acciones, principalmente a través de su family office Lemu Lafquen. El porcentaje restante se reparte entre los descendientes de los hermanos que acompañaron al fundador en los inicios, en un pequeño taller en el que todos los Rosemberg Villarroel trabajaban mano a mano: Juan Rosenberg (fallecido en 2019) y Luis Rosenberg (fallecido en 2017). Para mantener la cohesión de todas estas ramas, la presidencia del directorio de Rosen está delegada en un externo de peso: el abogado corporativo Octavio Bofill.

Ahora, los ojos del mercado están puestos en la figura de Cristián de Giorgis Rosenberg (40 años), el único integrante de la tercera generación que trabaja en la administración de la compañía y que siempre ha sido considerado el familiar más cercano a su abuelo, quien le dijo desde muy pequeño que no tenía un puesto asegurado en Rosen, pero que después le abrió la puerta cuando consideró que había hecho su camino. “Era un abuelo-papá, nosotros teníamos una diferencia de edad muy grande y era muy exigente conmigo. Me estaba formando. Él hasta me enseñó a leer balances y siempre nos inculcó a todos la importancia de mantenernos unidos como familia”, cuenta.

Por lo mismo, De Giorgis revela que en 2018, cuando su abuelo decidió -con la ayuda de EY- ordenar su sucesión, además de las normas típicas de actuaciones, pesos y contrapesos, quedaron establecidas reuniones familiares anuales y procedimientos estructurados para la mantención de sus descendientes en la compañía. “Lo que viene es continuar con su legado, seguir la internacionalización y la forma en que él hacía las cosas”, resume en respuesta a si vendrán o no cambios o no tras la partida del patriarca controlador.

Fue De Giorgis quien durante el velatorio de su abuelo repasó la trayectoria de la compañía y recordó una de las frases que mejor resumían lo que él quería hacer de Rosen: “ser referentes por ser diferentes”, algo que se expresaba en una forma bien particular de hacer empresa, donde clanes familiares enteros trabajan por décadas. Y dice que la firma continuará manejándose de la manera profesional definida por sus fundadores.

“Amigo Pepe”

La relación entre ambos estuvo marcada por el rigor, reflexiona De Giorgis, quien es hijo de Verónica Rosenberg. Cuando él tenía 10 años y jugaba fútbol, necesitó unos botines de emergencia para un campeonato. Su abuelo se los compró, pero le exigió firmar un pagaré formal por esa deuda para que aprendiera que no todo es tan fácil en la vida. Desde ese día, el “Amigo Pepe”, como cariñosamente lo llamaba, le cobró la cifra en cada encuentro familiar. Años más tarde, al recibir el primer sueldo de su vida profesional, lo primero que Cristián hizo fue ir a la casa de su abuelo y entregarle un sobre con $ 5.000 para saldar la cuenta.

A pesar de esa complicidad, De Giorgis supo desde chico que tenía que construir su propia ruta. Estudió ingeniería comercial en la Universidad del Desarrollo (UDD) y después partió a Australia, donde estudió en la universidad tecnológica RMIT de Melbourne. A su regreso, trabajó en algunas empresas (Latam, Garden House, Back Joy) y en 2016, el directorio lo invitó a integrarse a la matriz como product manager de nuevos negocios.

Hoy es subgerente de desarrollo y empuja la internacionalización de la firma, materializando el anhelo que su abuelo delineó en 2018 de ver la marca en Europa y Estados Unidos. En paralelo, ejerce como CEO del family office Lemu Lafquen. A través de esa sociedad el clan administra un portafolio diversificado de startups y propiedades, según el mandato de las tres hermanas Rosenberg Sanguineti.

Las tres hermanas

María Verónica es la hermana mayor. Asumió el liderazgo del área de diseño textil -una división impulsada en los orígenes de la fábrica por su propia madre, Gloria María Luisa Sanguineti Viertel, y en la actualidad integra el estratégico comité comercial. Además, consolida su red patrimonial compartiendo con sus hijos Cristián y Nicole la sociedad de inversiones personal Crinima SpA.

La segunda Rosenberg Sanguineti es Gloria Alejandra Blanca, reconocida en la firma y su familia como la estratega financiera y guardiana de los flujos. Fue la primera de las tres hermanas en incorporarse formalmente al directorio corporativo y es la integrante con mayor antigüedad ininterrumpida en la mesa. Presidió el family office Lemu Lafquen con mano firme, hasta octubre de 2025, momento en que las hermanas decidieron dar el paso definitivo hacia la institucionalización, entregando la presidencia del fondo al expresidente de Telefónica, Claudio Muñoz.

Rebeca Viviana Rosenberg Sanguineti completa el bloque. Es la directora con mayor exposición a la operación real y a la infraestructura de la compañía. Fue ella quien en 2025 subió al escenario para recibir el premio a la empresa familiar del año, otorgado por el Instituto de Directores de Chile (IdDC). Tras residir durante varios años en la isla de Tenerife, en España, en 2015 ingresó oficialmente al directorio y en los últimos años estuvo más que todo dedicada a acompañar a su padre en su última etapa.

En septiembre de 2025 fue la representante de la compañía en Londres para el debut europeo de la compañía con el lanzamiento de la línea ultra-premium “J. Rosenberg” en el exclusivo showroom de Rested. De Giorgis cuenta a Pulso que ya se han vendido más de 20 de estos colchones hechos a mano y con materiales sustentables y de biotecnología..

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