Estudio consigna que “shock comercial” de China condujo a mayor informalidad en el mercado laboral manufacturero de Chile

En cambio, sectores que se beneficiaron por el aumento de la demanda de productos primarios vieron un aumento relativo del empleo, pero también un menor incremento de las matrículas en educación terciaria.




“Los choques de oferta y demanda de China en Chile son lo suficientemente grandes como para esperar efectos significativos en la economía chilena y, en particular, en su mercado laboral”, afirman los economistas Andrés César, Guillermo Falcone y Leonardo Gasparini, quienes en un paper dan cuenta de los perjuicios y beneficios para nuestro país que resultaron del shock del comercio entre ambas naciones.

El escenario es divergentes, dependiendo si se trata de un sector favorecido por la demanda china de exportaciones chilenas, que “estuvo muy sesgada hacia la minería”, o si es uno perjudicado por la oferta, que “se centró totalmente en la manufactura”.

Así, el estudio “Costos y beneficios de los shocks comerciales: evidencia de los mercados laborales locales chilenos”, de los economistas del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas), perteneciente al Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), profundiza en los efectos, que a juicio de César, dan cuenta de la importancia de “revisar las cláusulas del acuerdo (con China) vinculadas al mercado laboral”.

Andrés César, economista y coautor del paper "Costos y beneficios de los shocks comerciales: evidencia de los mercados laborales locales chilenos".

De hecho, asegura a PULSO que “muchos trabajos de investigación sugieren que la interacción entre política comercial y política laboral es fundamental para lograr que las ganancias de comercio se materialicen en mejoras laborales (como empleo registrado y aumentos salariales) y generen beneficios para la mayor parte de la sociedad”.

Aunque los resultados principales del trabajo corresponden al periodo 1996-2006, César indica que junto a sus colegas creen “que los resultados son bastante generales y son válidos más allá de la muestra con la que trabajamos. De hecho, en el trabajo mostramos que la mayoría de los efectos del shock comercial sobre el mercado laboral se mantienen al trabajar con el periodo 1996-2015″.

Informalidad

En ese marco, el trio de economistas señala que el “principal hallazgo es que la creciente competencia de las importaciones manufactureras implicó un aumento significativo de la informalidad laboral en los mercados locales más expuestos, especialmente entre los trabajadores jóvenes y no calificados. Estos grupos también sufrieron importantes pérdidas salariales relativas”.

Parte del resultado era el esperado, dado que “el principal mecanismo de ajuste del mercado laboral es un aumento de la informalidad” y “la evidencia sugiere que el sector informal actúa como un amortiguador ante un shock competitivo, al absorber a los trabajadores desplazados”.

En ese marco, César platea que “el Estado podría asistir a los trabajadores que pierden el empleo frente a la competencia de importaciones”. Explica que en muchos casos, “estas personas han pasado muchos años en la misma ocupación y tienen dificultades para reinsertarse en el mercado laboral. Es por ello que muchas veces los seguros de cesantía tradicionales no tienen los resultados esperados”.

En ese marco, señala que una alternativa “es invertir en educación”, por ejemplo “subsidiar programas de capacitación laboral para aquellas personas que perdieron el empleo y tienen ganas de estudiar o capacitarse, pero en general no tienen los medios materiales o el tiempo para hacerlo”. Despúes de todo, platea que “es probable que en el largo plazo las ganancias de bienestar superen a los costos de financiar estos programas, siempre y cuando se logre el objetivo de fomentar la formación de capital humano y la movilidad ocupacional y socioeconómica”.

Otros problemas y algunos beneficios

De esta manera, entre los trabajadores no calificados, incluso entre aquellos de mayor edad, el aumento de la informalidad es la constante. Otro efecto es un desplazamiento “a nuevos puestos de trabajo, a menudo en el sector de servicios”, además de “pérdidas salariales”.

Otro consecuencia negativa que encuentra el estudio se relaciona con que “los lugares que enfrentan mayores shocks de importación experimentaron una disminución relativa en la fracción de personas matriculadas en educación terciaria”.

Lo anterior podría explicarse, según señalan, con el “efecto trabajador agregado”. Esto se refiere a que “como resultado del empeoramiento de las condiciones laborales de algunos miembros del hogar (por ejemplo, los trabajadores de la tercera edad), los trabajadores secundarios (por ejemplo, los jóvenes que estudian en la universidad o en un instituto terciario) pueden ingresar al mercado laboral con el fin de paliar las conmociones negativas”.

Cabe destacar, que el estudio también distingue algunos beneficios del shock comercial chino. “Los lugares que se beneficiaron más del aumento de la demanda de productos primarios experimentaron un aumento relativo del empleo, en particular entre los jóvenes, y la reasignación del trabajo por cuenta propia a trabajos asalariados en el sector formal, junto con ganancias salariales relativas entre los trabajadores de edad avanzada”.

Además, desde Cedlas señalan que este trabajo solo se centró en el mercado laboral, pero no en los efectos agregados del comercio, como la variación en precios domésticos, el crecimiento económico, las reservas y el tipo de cambio. En particular, afirman, “si el comercio genera una presión a la disminución de precios domésticos por la competencia, firmas y consumidores son beneficiados al acceder a insumos y productos a menores precios”.

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