FMI aprueba línea de crédito de US$24.000 millones para Chile, pero ve una baja del PIB de 8,5% en peor escenario

Los recursos se pidieron de manera preventiva, en caso que se requieran en el contexto de la crisis por coronavirus.




Dos semanas después de la solicitud del Banco Central de Chile, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la Línea de Crédito Flexible (FCL, por sus siglas en inglés) de dos años por un monto de US$23.930 millones.

Según lo informado por el ente emisor el pasado 12 de mayo, esta línea permitirá aumentar en más de 60% la disponibilidad de liquidez internacional de acceso inmediato para el Central.

“En virtud de sus fundamentos muy sólidos, marcos de política institucional, historial de desempeño económico e implementación de políticas y compromiso para mantener dichas políticas en el futuro”, el directorio del Fondo Monetario Internacional decidió seguir el consejo de su directora gerente, Kristalina Georgieva, y aprobó ayer la FCL para Chile.

Se trata de US$23.930 millones, que tendrá a su disposición el Banco Central, para poder asegurar la liquidez del mercado, si así se requiere, en el marco de la crisis económica que genera el coronavirus.

En esta ocasión, Georgieva detalló que “a pesar de sus sólidos fundamentos y políticas, la economía abierta de Chile está expuesta a riesgos externos sustanciales como resultado del brote continuo de Covid-19, incluido un deterioro significativo en la demanda global de exportaciones chilenas, una fuerte disminución o reversión de las entradas de capital hacia mercados emergentes y un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras mundiales”.

En en ese marco, la líder del organismo destacó que el país cumple con las condiciones para acceder a la FCL y que contar con esos fondos “ayudará a aumentar la confianza del mercado en medio de la elevada incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros mundiales como resultado del brote de Covid-19, al mejorar los amortiguadores externos de Chile y proporcionar un valioso seguro contra los riesgos de cola”.

En tanto, el director para el Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, resaltó este viernes en videoconfencia que “Chile claramente es la economía que en los últimos 20 años ha demostrado, en América Latina, tener los fundamentos macroeconómicos más sólidos, una trayectoria de crecimiento, de acceso a los mercados financieros, de sostenibilidad fiscal, baja inflación, con un régimen monetario y cambiario muy sólido también institucionalmente, con una operación muy efectiva”.

Por esto, indicó Werner, la FCL “es un instrumento que, aún en el escenario central que nosotros tenemos hoy, Chile no lo necesita. Pero con la incertidumbre global que estamos viviendo, mientras más márgenes de precaución uno tome, mejor”.

Desde el FMI explicaron que la tasa de interés de la FCL tiene una fórmula bastante complicada, porque depende de la tasa de interés del mercado del momento. Es variable, es una tasa a corto plazo. Y también depende de los montos que están utilizados. Eso puede variar aproximadamente entre 2,25% y 2,75%.

Proyección y riesgos

El FMI reiteró las proyecciones que tiene para el PIB de Chile incluidas en su último World Economic Outlook, con una caída de 4,5% este año y un alza de 5,3% para 2021. Sin embargo, esta vez fue más allá y proyectó hasta 2025. Así, ve en 2022 un incremento de 3,2% y desde 2023 en adelante un crecimiento de 2,5%, su crecimiento de tendencia.

“Los riesgos de un brote prolongado de Covid-19 son altos, pero otros riesgos domésticos han disminuido”, señala el FMI. Si se mantiene el brote por mucho tiempo en los principales socios comerciales del país, afectará en mayor medida las exportaciones nacionales y la inversión extranjera, así como también los flujos de capital hacia la región.

Mientras, entre los riesgos internos adicionales, “el de un resurgimiento de protestas sociales e incertidumbres derivadas del proceso hacia una Nueva Constitución que ahora se espera que finalice en junio de 2022, ha disminuido”, indica el organismo.

De producirse el peor escenario, es decir, un brote más largo de coronavirus a nivel global y un rebrote en 2021, el FMI ve que el PIB de Chile podría contraerse hasta 8,5% este año y crecer 7,3% en 2021. Esos shock externos “cambiarían las percepción de los inversionistas sobre los mercados emergentes, incluido Chile”, señala el reporte sobre el país. Esto generaría, además, un deterioro de la balanza financiera nacional.

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