Citando a John Lennon, gobernador de la Fed se abre a mantener la tasa en septiembre y se distancia del tono de Jackson Hole
"Denle una oportunidad a la desinflación" dijo Christopher Waller, agregando que que las tendencias recientes sugieren que "finalmente" se ven señales de enfriamiento en los precios. La reunión de la Fed es el 15 y 16 de septiembre.
El gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, afirmó este jueves que se inclina por mantener la tasa de interés sin cambios en la reunión de septiembre, siempre que no haya sorpresas en los datos de inflación que se publicarán en las próximas dos semanas.
Sus declaraciones, preparadas para una entrevista con Reuters y reportadas por CNBC, contrastan con el tono restrictivo que dominó las intervenciones de la semana pasada en el simposio anual del banco central en Jackson Hole, Wyoming.
Tras los comentarios, la probabilidad implícita de mercado de un alza de tasas en la reunión del 15 y 16 de septiembre cae con fuerza: los operadores asignan ahora 48,4%, unos 15 puntos porcentuales menos que el miércoles, según la herramienta FedWatch de CME Group.
Waller sostuvo que el impacto de los aranceles probablemente ha sido acotado y que los mayores precios de la energía no han tenido un efecto sustancial en otras partes de la economía.
Aunque reconoció que la inflación está “significativamente por encima” de la meta de 2% de la Fed, señaló que las tendencias recientes “sugieren que finalmente estamos viendo algunas señales de desinflación”.
“Si esto continúa en los datos que se conocerán en las próximas dos semanas, me inclinaría a apoyar mantener el rango objetivo de la tasa de fondos federales en su nivel actual”, dijo el gobernador.
“Voy a parafrasear a John Lennon: denle una oportunidad a la desinflación. Podemos esperar una reunión”, agregó Waller. “¿Cuál es el costo de esperar una reunión? Subir 25 puntos base ahora, en una sola reunión, no va a llevar el IPC a 2%”.
No es una postura final
El propio Waller puso condiciones a esa postura y advirtió que podría cambiar de opinión si aparecen señales en contra antes de la cita de política monetaria.
“Considero que la política monetaria está restringiendo solo levemente la demanda agregada, y puede que no se necesite mucha aceleración de la inflación para inclinarme a apoyar una política más restrictiva”, afirmó.
“Si hay evidencia de que el avance hacia una inflación de 2% se revirtió en agosto, un pequeño ajuste en nuestra postura ayudaría a asegurar que se retome”.
La diferencia de matices con la cúpula del banco central quedó marcada menos de una semana después de que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, dijera en Jackson Hole que los registros mensuales de inflación más suaves “no me dicen que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente” y que, si esas tendencias no acompañan, “tenemos trabajo por hacer”.
Aunque sus dichos se diferenciaban poco de sus declaraciones previas sobre inflación, el mercado los leyó como restrictivos y descontó con rapidez una alta probabilidad de alza en la reunión de septiembre.
Ese sesgo restrictivo fue transversal en el simposio. La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, planteó allí mismo, el 27 de agosto, la necesidad de subir la tasa: “No quiero prejuzgar nada. Pero creo que ahora es el momento de actuar”, dijo entonces.
Hammack argumentó que las condiciones financieras no muestran restricción monetaria y que “llevamos más de cinco años en una situación inflacionaria”, advirtiendo que “mientras más tiempo la inflación permanezca por encima de nuestro objetivo, más difícil será”.
Waller ofreció una lectura distinta de los mismos datos. Aunque la inflación total llegó a 3,7% y la subyacente a 3,3% en julio, dijo que las tendencias de fondo son “mejores de lo que sugieren las cifras subyacentes” y que los registros anuales “no son la mejor guía para saber dónde está la inflación hoy”.
Detalló que la inflación a tres meses, medida por el indicador preferido de la Fed, bajó desde 4,76% en febrero hasta 3,05% actualmente. “Esa es una mejora considerable, y la velocidad de esta trayectoria descendente es alentadora”, señaló.
El gobernador añadió que ciertos “precios de servicios no de mercado”, que se estiman en vez de observarse, podrían estar empujando al alza las cifras de inflación. A eso sumó que las revisiones a la metodología con que la Oficina de Análisis Económico (BEA) calcula el índice de precios de gastos en consumo personal deberían dejar en un nivel más bajo los registros de inflación difundidos a comienzos de este año.
Los únicos informes de inflación relevantes que la Fed recibirá antes de la reunión son los índices de precios al consumidor y al productor que la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) publicará la próxima semana. Ambos alimentan de forma importante el índice de precios de gastos en consumo personal del Departamento de Comercio, el principal termómetro de inflación que usa el banco central.
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