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La industria pisquera del Limarí reactiva sus alambiques y apuesta al enoturismo para levantar la zona tras el temporal

Las históricas lluvias en Coquimbo dañaron parte de la infraestructura agrícola, pero aliviaron la megasequía al recargar los embalses del valle del Limarí. Con las rutas ya despejadas, la industria pisquera pone sus fichas en el enoturismo para reactivar la economía local de cara a las próximas Fiestas Patrias.

Limarí tras las lluvias de julio de 2026.

Tras las históricas lluvias que dañaron la infraestructura agrícola y la conectividad en el valle del Limarí, Región de Coquimbo, el sector pisquero ha comenzado a reactivar paulatinamente sus operaciones. Para impulsar la recuperación económica de la zona, la industria hoy hace un llamado claro: priorizar el consumo de este destilado local y potenciar el territorio mediante el enoturismo.

El balance de la emergencia da cuenta de que entre un 20% y un 25% de los parrones de uva pisquera en la zona sufrieron afectaciones directas por anegamientos, barro, caída de parrones e interrupción de riego. Asimismo, la conectividad vial de la precordillera se vio dañada por la crecida de quebradas y ríos como el río Grande. No obstante, el despliegue de maquinaria ha permitido despejar las rutas principales, garantizando que el circuito vuelva a ser plenamente transitable para residentes y visitantes.

Claudio Escobar, gerente general de Capel explica que “históricamente hemos sido pioneros en desarrollar el enoturismo en el pisco con nuestro museo. En el caso de Limarí, creemos que hay un potencial tremendo y nos parece muy interesante que se esté desarrollando un clúster de enoturismo en la zona. Hay muchos actores interesados, como agencias de turismo y autoridades de otras comunas”.

“Ahora el panorama cambia, el valle del Limarí estaba seco y ahora se empieza a vestir de blanco en el caso de la cordillera, con embalses que se han llenado. Los embalses siempre son un punto de atracción en el caso del turismo”, señala.

Jaime Camposano, socio y maestro destilador de Pisquera Tulahuén, compañía que produce los piscos ultrapremium Waqar y Black Heron, manifiesta que la principal apuesta para revitalizar la economía local durante la segunda mitad del año es la oferta enoturística de la Ruta del Pisco Ancestral. Este itinerario, que reúne a destilerías históricas de la precordillera de la comuna de Monte Patria, se presenta como una experiencia inmersiva para los amantes de los destilados de alta gama.

Dentro de esta ruta destaca Pisquera Tulahuén, cuyos alambiques han vuelto a operar tras pasar días apagados producto del temporal. Hoy de nuevo es posible visitar sus instalaciones centenarias y conocer más de este producto, su historia y la denominación de origen del pisco.

El recorrido de pisqueras ancestrales también abarca a Pisco Chañaral de Carén, Pisco Almu y Pisco Wilüf, donde es posible interiorizarse más del peso de la industria en la zona, la arquitectura rural y la destilación a baja escala. “Si bien aún hay mucho trabajo por hacer para que la zona vuelva al estado anterior al temporal, estamos trabajando unidos para atraer más visitantes a este circuito y potenciar el turismo en la zona”, destaca Camposano, quien además vive en la zona y ha tenido conversaciones con las autoridades para potenciar las actividades de cara a la celebración de las Fiestas Patrias.

En la misma línea, Julio Taborga, dueño de Pisquera Chañaral de Carén, indica que los caminos están completamente habilitados hasta las instalaciones de la destilería, por lo cual apuesta al retorno de los visitantes y asegura que están “operativos, con tours guiados, degustaciones y venta de productos, de lunes a sábado”.

“Esperamos una gran afluencia de público durante todo el mes de septiembre”, resalta Taborga, sobre la apuesta de la industria y de toda la zona del Limarí para revitalizar la actividad.

Frontis de Pisquera Tulahuen con nieve debido al temporal.
Jaime Camposano, socio fundador y maestro destilador de Pisquera Tulahuén.

Agua

Pese a los costos logísticos y a los daños en cultivos, el temporal tuvo un efecto positivo para la zona, muchas veces doloroso de mencionar, considerando que llevaba una década de megasequía: la abundancia de agua cambió radicalmente el paisaje del valle del Limarí.

La zona evidencia una recuperación hídrica, aunque posiblemente insuficiente para todo el tiempo de crisis atravesó, pero sí notoria a la vista de cualquier visitante. Los embalses como La Paloma, Recoleta y Cogotí incrementaron ostensiblemente sus volúmenes de acumulación, asegurando el riego para los próximos ciclos agrícolas.

“Los cerros precordilleranos de Monte Patria y los valles interiores han reverdecido y estamos viendo interés de los visitantes para actividades como trekking, fotografía y astroturismo en el Observatorio Valle del Sol en el sector de Carén y el Observatorio Sumalao en la zona cordillerana del Río Mostazal”, cuenta Camposano.

Con las rutas habilitadas y la oferta gastronómica y hotelera operativa, los municipios y emprendedores del Limarí preparan un ambicioso hito de reactivación para las próximas Fiestas Patrias. Comunas como Monte Patria, Combarbalá, Punitaqui y Ovalle afinan los detalles para sus tradicionales ramadas y fondas familiares.

Entre las actividades confirmadas figuran la Pampilla de Chañaral de Carén en Monte Patria, la Fonda Oficial de Punitaqui y diversas ferias costumbristas en poblados como Tulahuén y Rapel. En estos encuentros, la coctelería a base de pisco ancestral, la gastronomía caprina y la música folclórica serán los protagonistas de una temporada festiva con la que el valle del Limarí busca reactivar su economía tras el temporal.

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