Piñera deja a Marcel en la presidencia del BC por su buena labor y ante deterioro económico y político

Marcel sube el tono para defender rol del BC en el control inflacionario y dice que un riesgo para la autonomía es que está “escrita en la Constitución”

Extenderle el mandato era una opción que tomó fuerza durante las últimas semanas. Hasta antes del avance del cuarto retiro del 10%, Rosanna Costa corría con absoluta ventaja para ser la primera presidenta del ente rector. Sin embargo, el complejo clima económico, político e institucional que vive el país y el altamente reconocido desempeño del actual timonel llevaron al gobierno a activar el plan B. Los contactos se iniciaron tras la última Reunión de Política Monetaria del 13 de octubre y este jueves por la tarde el Presidente se comunicó con Marcel. La decisión no es bien vista por un sector de la centroderecha.




Una doble celebración tuvo este viernes el presidente del Banco Central (BC) Mario Marcel. Cumplió 62 años y el Presidente de la República, Sebastián Piñera, decidió extenderle su período a la cabeza del ente rector hasta octubre de 2025, fecha en que expiran sus 10 años como consejero de la entidad monetaria.

En un sorpresivo comunicado, el gobierno informó que se optó por designar al economista de la Universidad de Cambridge en reconocimiento “a sus valiosas contribuciones a la conducción de la política monetaria y a su aporte a las políticas macroeconómicas y al desarrollo económico del país”.

El período de Marcel como presidente del BC terminaba el próximo 10 de diciembre y no eran pocos los expertos que en voz alta y baja habían planteado que sería una buena idea mantener al economista simpatizante del Partido Socialista al mando del BC, dada la compleja coyuntura actual y futura. “Es posiblemente el banquero central más respetado hoy en el mundo. Creo que hay pocos chilenos que inspiran más respeto internacionalmente que Mario Marcel”, sostuvo José Luis Daza el domingo pasado en una entrevista con Pulso.

Esta misma visión es la que tomó fuerza durante las últimas semanas al interior del gobierno. Si bien hasta antes de que el cuarto retiro fuera aprobado en la Cámara de Diputados, el 28 de septiembre pasado, y el debate subiera de tono, la posibilidad de que Marcel se mantuviera como presidente del ente rector no era materia de mayor análisis y el nombre de Rosanna Costa se daba casi por descontado. La consejera era la favorita por su calidad profesional, por su extensa trayectoria, su buena llegada transversal en el mundo económico y político, y porque su ascenso al mando de la institución constituiría un hito: ser la primera mujer en ese puesto.

Sin embargo, dicho escenario comenzó a cambiar una vez que la discusión por el cuarto retiro avanzó en el Congreso, lo que complicó aún más el escenario económico, político e institucional que enfrenta el país. Especialmente por el tono que usaron los parlamentarios para relativizar el impacto de esta iniciativa en la economía y en la inflación.

Si bien en el Ejecutivo ya tenían un balance positivo de la gestión de Marcel como presidente, reconocen que durante los últimos meses se fue transformando en un “paladín” en pos de la institucionalidad y de las buenas políticas públicas, lo que ha quedado reflejado en su cruzada por dar cuenta del daño que provocaría un cuarto retiro de los fondos de pensiones. A ello se suma su potente defensa de la autonomía del BC y del control inflacionario, que es la mejor forma de contribuir a las familias de menores recursos, según ha señalado.

De hecho, este martes, en el lanzamiento del volumen 28 de la Serie Banca Central, Análisis y Políticas “Independencia, Credibilidad y Comunicación de la Banca Central”, puso en relieve, una vez más, las ventajas que tiene para el país contar con una institución autónoma y que tenga como misión principal la estabilidad de precios, pero en esta ocasión su argumentación fue mucho más enfática. “A medida que aumentaba el número de países con bancos centrales independientes, llegando hasta casi 70 en los últimos años, la inflación mundial promedio bajó a 4%, desde más de 25% hace 30 años. Los estudios empíricos son concluyentes en cuanto a la fuerte correlación que existe entre la independencia de los bancos centrales y una inflación baja y estable, tras controlar por otras variables”. Y destacó que con la independencia del BC, la inflación en Chile bajó de casi 30% anual, a 3% a lo largo de los años 90, mientras la economía se expandía a un promedio anual de 6% en la década, duplicando el promedio de los 40 años anteriores.

Además entregó antecedentes para defender también el funcionamiento de la autonomía: “Se puede argumentar que la definición de los objetivos constitucionales del BC y las competencias del Ministerio de Hacienda están definidas de tal manera que no entran en conflicto directo. En el actual esquema chileno, no existen grandes riesgos para la autonomía o independencia del BC, en el sentido de que la gran coordinación entre las autoridades opera en paralelo con su autonomía, si sus objetivos no entran en conflicto”. Sin embargo, aseveró que “un riesgo importante para la autonomía del Banco es que está inscrita en la Constitución, la que el voto popular decidió que fuese modificada por representantes elegidos”.

La nota 7

Las tratativas del Ejecutivo por el tema de la presidencia se activaron tras la última Reunión de Política Monetaria (RPM) del miércoles 13 de octubre, donde el ente rector puso pie en el acelerador para retirar el estímulo monetario y subió la tasa de interés en 125 puntos base, hasta el 2,75%, el mayor incremento desde la crisis asiática. El último dato de IPC de 1,2% mensual, que llevó a que la inflación en doce meses subiera a 5,3%, “superando lo previsto”, y el peligro de desanclaje de las expectatativas a dos años, aumentó las preocupaciones del BC y por ello adoptó esta agresiva medida, para frenar la demanda.

La lectura en el gobierno es que esto daba cuenta de que la situación económica se viene complicada, a lo que se suma al clima político y la discusión constitucional de 2022, lo que fue haciendo que la balanaza se inclinara por dejar a Marcel.

Quienes participaron de ese proceso cuentan que luego de la RPM se contactó a ambos “candidatos”: Marcel y Costa, para ver su disponibilidad y darles cuenta del proceso de toma de decisión en que estaba Piñera.

Optar finalmente por Marcel no fue fácil, aseguran en el gobierno, dada la conocida cercanía que tiene tanto el Presidente Piñera como el ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, con Rosanna Costa: “Pero de eso se trata gobernar. De tomar decisiones difíciles” dicen en La Moneda

Una fuente que estuvo presente en las tratativas subraya que “por el bien de la institución y el país” era lo más adecuado mantener a Marcel. Para ejemplificarlo sostiene que como presidente del BC ya había una persona que tenía una nota 7, versus otra que también podía llegar a obtener un 7, pero que dado el nivel de incertidumbre, era mejor actuar sobre seguro.

Aunque la decisión ya estaba bien avanzada, a mediados de esta semana el gobierno y ,en particular Piñera, decidieron apurar el nombramiento para despejar una incertidumbre que ya estaba presente en un convulsionado clima político y económico. El jueves por la tarde el mandatario habló por teléfono con Marcel, confirmándole su nombramiento.

Esto llevó además a posponer una reunión almuerzo que tenía agendada el Presidente Piñera con todo el consejo del ente rector. La fecha original era el miércoles 20 y se reagendó para la próxima semana.

En el entorno del BC cuentan que Marcel estaba listo para dejar la presidencia y dedicarse a sus labores como consejero, ya que como era de público conocimiento iba a continuar los cuatro años que le restaban. Incluso en sus planes tenía volver a escribir papers y abocarse un poco más a la investigación.

También comentan que el consejo actúa “muy unido” y resaltan que es el que ha funcionado más tiempo junto, por lo que no creen que este nombramiento, versus el de Costa, afecte dicho clima.

Esta es la segunda vez que un presidente del BC -desde que es autónomo- se mantiene en el cargo luego de cumplir su período de cinco años. El primero fue Carlos Massad que estuvo siete años bajo los gobiernos de Eduardo Frei y Ricardo Lagos.

Una vez anunciada la designación, el titular de Hacienda sostuvo que ha tenido “una destacada trayectoria en este período y ha conducido de manera responsable la política monetaria y ha ayudado a sortear la crisis. Además, ha puesto puntos importantes de la agenda económica en la discusión pública. Le deseamos la mejor de las suertes a Mario Marcel en este próximo periodo que le va a tocar encabezar el Banco Central”.

Los daños colaterales

En algunos círculos de la centroderecha, tanto en lo político como en técnico, la noticia ha costado ser digerida. Si bien entienden el contexto en que está el país, la nula comunicación que se tuvo con los partidos del bloque y con senadores y diputados que integran las comisiones de Hacienda, se resiente.

Hay quienes pese a reconocer los méritos técnicos que tiene Marcel, también creen que su defensa de la institucionalidad y su constante oposición a los retiros provocó un desgaste con el propio sector político del economista. Es más, las críticas más duras que ha tenido ha sido desde el mundo de la centroizquierda. Alfonso De Urresti (PS) y Francisco Huenchumilla (DC) han sido los más duros.

Hay quienes mencionan que Costa tenía la experiencia necesaria para asumir este desafío y que el gobierno con esta decisión entregó mucho a la “izquierda”. Primero, porque entregó la presidencia del ente rector en un período en que “si todo sigue tal como está la mayoría de las instituciones estará bajo la conducción de la izquierda”. Es decir, el próximo gobierno puede ser de izquierda, y las presidencias tanto del Senado como de la Cámara, a lo que se suma la Convención Constitucional.

Además, al mantener a Marcel hasta octubre de 2025, será el próximo gobierno, que en un posible escenario sería de Gabriel Boric, el que tendrá que nominar a un nuevo presidente. En cambio, si era Costa la elegida, la decisión quedaría para quien asumiera en marzo de 2026.

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