¿Qué son las SPAC? La tendencia que causa frenesí en Wall Street

Las compañías de adquisición de propósito especial, aunque populares, tienen fervientes críticos por los riesgos financieros a los que se les asocia.




En lo que va de 2021 las compañías de adquisición de propósito especial (SPAC, su sigla en inglés) ya superaron la recaudación que consiguieron en 2020, de US$84.000 millones. Asimismo, se imponen con facilidad a los US$29.500 millones recaudados en el mismo periodo por las Ofertas Públicas Iniciales (OPI), según los datos de SPAC Research y los de IPOScoop.

Las SPAC son empresas que no tienen actividad operacional, pero que sus acciones en bolsa se emiten para efectuar una compra o fusión futura con una empresa real de un sector concreto, con lo que en la práctica la firma adquirida logra hacerse pública.

Aunque la tendencia al alza de estas firmas era previsible, dado que el año pasado ya habían logrado acercarse a las OPI, la potencia mostrada en la primera parte del año enciende las alarmas, para bien y para mal.

Cheques en blanco

Después de todo, se trata de una alternativa menos costosa y que ofrece más certeza para una apertura a bolsa, el frenesí que desata en Wall Street está asociado a riesgos financieros relevantes. No por nada, un artículo de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) las describe como “empresas de cheques en blanco”.

No tienen actividad alguna y sus activos son la inversión de sus patrocinadores y de quienes se suman a la aventura, así como aquella que recauda en su propia Oferta Pública Inicial. Es meses después de este hito que finalmente cumple su “propósito especial”; el fusionarse con una empresa corriente que quiera hacerse pública.

Esta ruta hasta los mercados fue usada año pasado, entre otras, por Virgin Galactic, DraftKings , Opendoor y Nikola Motor, mientras que en el presente ejercicio pretenden hacerlo la plataforma financiera E-Toro, el taxi aéreo Volocopter y los medios de comunicación BuzFeed y Vice Media, de acuerdo a trascendidos de la prensa estadounidense. Hace pocos días también se conoció que WeWork acudiría a este mecanismo.

Según precisa la SEC, “una vez que SPAC ha identificado una oportunidad de combinación de negocios inicial, su administración negocia con la compañía operadora y, si los accionistas de SPAC lo aprueban (si se requiere el voto de los accionistas), ejecuta la combinación de negocios”.

Que resulte plausible que inversionistas depositen su dinero en empresas de “cheques en blanco” se explica de dos maneras. En primer lugar la confianza que genera su patrocinador, rol que actualmente ocupan personajes expertos en negocios, como Bill Gates y Richard Branson; deportistas, como Shaquille O’Neal y Serena Williams; artistas, como Jay-Z y Ciara; y políticos, como Paul Ryan Wilbur Ross y Larry Kudlow.

Los inversionistas hacen su puesta “confiando en el equipo de administración que formó el SPAC, a menudo denominado patrocinador (es), ya que el SPAC busca adquirir o combinar con una empresa operativa”, indica la SEC.

El segundo incentivo para que tome forma este fenómeno son las condiciones actuales del mercado. “La razón por la cual están funcionando los SPAC entre los inversionistas es que al haber un exceso de liquidez, después de tener acciones, buscan alternativas, como confiar en un experto que busque las nuevas oportunidades”, detalla Alberto Bernal, estratega jefe de XP Securities.

Riesgos de burbuja

En ese marco, el experto detalla que para los inversionistas los riesgos son similares a los asociados a las acciones, en términos de que no está garantizado un rendimiento específico de la inversión y, por sobre todo, por el hecho de que si las condiciones de liquidez cambian la corrección puede ser aún más fuerte, dado que el grado de especulación en torno a las SPACs es mayor.

En esa misma línea planteaba sus inquietudes Raghuram Rajan, economista de la Universidad de Chicago que en el pasado anticipó la crisis subprime. En miras de los riesgos de burbuja que se anidan en una provisión de liquidez de largo plazo, planteó que hay activos “en los que se está depositando demasiada esperanza. Por ejemplo, en las SPAC, que son compañías sin activos reales que se usan para comprar otras compañías. Son cosas que realmente me preocupan”.

Las dudas también quedaron planteadas en la revista Harvard Business Review, donde la académica de Insead, Ivana Naumovska, publicó el artículo “La burbuja SPAC está a punto de estallar”. En él ahonda en las condiciones financiera e institucionales que propician la generación de importantes riesgos.

“La investigación muestra que cuando más personas adoptan una práctica, se generalizará cada vez más debido a la creciente conciencia y legitimidad. Pero eso es para cosas no controvertidas. Las cosas se complican un poco más para prácticas controvertidas como los SPAC y las fusiones inversas, donde la preocupación y el escepticismo de terceros también crece a medida que la práctica se usa más ampliamente”, detalla Naumovska.

Aunque más concentrado en los riesgos para los inversionistas que en los problemas sistémicos, el ex director ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, también ha manifestado sus críticas a estas populares compañías.

“Está haciendo que las empresas coticen en bolsa, pero las está haciendo públicas en un proceso de dos pasos en el que uno de los elementos de una oferta pública inicial está abandonando”, indicó en entrevista con CNBC.

Según precisa, “cuando el SPAC inicial se hace público, está examinando una empresa fantasma, posiblemente la reputación del patrocinador. Cuando esa empresa luego se retira del SPAC y se fusiona, es una fusión, no es una OPI que conlleva muchas obligaciones de diligencia”. Al saltarse esas obligaciones, Blankfein plantea que fácilmente se pueden presentar situaciones en las que “algunas personas ganan mucho dinero y los inversionistas pierden”.

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