Remesas enviadas desde Chile retoman alzas en 2025 después de tres años de caídas
Según datos del Banco Central, las remesas enviadas desde Chile totalizaron US$ 2.271 millones, lo que significa un alza de 5,9% en relación a 2024. Colombia lidera influido por Venezuela.
La población extranjera que vive en Chile llegó a 1,9 millones representando alrededor del 10% de la población total del país, según el último Censo 2024.
De ellas, 1.022.990 tienen empleo formal o informal, de acuerdo con los antecedentes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), lo que refleja que la mayoría de los inmigrantes que llegan al país lo hacen por motivos laborales.
En este contexto de la presencia de extranjeros en el mercado laboral, un porcentaje importante de los ingresos que ellos generan los envían a sus países de origen, en lo que se denomina remesas.
La magnitud de dichas operaciones se ve reflejada en las cifras que anualmente publica el Banco Central (BC). Estos registros muestran que, en 2025, los ciudadanos extranjeros que viven en Chile enviaron -de manera formal- a sus países de origen US$ 2.271 millones, subiendo 5,9% su registro en relación a 2024 cuando se enviaron US$2.144 millones, y, además, las remesas vuelven a crecer después de tres años de caídas.
Pese a esta alza, si se analiza una perspectiva de más largo plazo, este monto del 2025 se mantiene un 27,6% por debajo que el máximo de envíos de remesas que ocurrió en 2021, cuando se enviaron US$ 3.137 millones.
¿A qué responde esta alza? Rodrigo Sandoval, exdirector del Servicio Nacional de Migraciones, afirma que más que “un rebote estadístico coyuntural, parece señal de una migración económica completando su ciclo natural de maduración”.
Para el abogado experto en políticas migratorias, “lo que vemos en 2025 responde a la convergencia de tres actores que impactan en una mayor capacidad de ahorro y la consecuente mayor factibilidad para el envío de remesas: la primera, es el aumento de ciudadanos extranjeros ocupados regularmente, a una tasa de desocupación de migrantes que es más baja que la tasa nacional y a que en general el mercado chileno ha mostrado algunas señales de recuperación”.
Sandoval indica que “hay además un factor de madurez del ciclo migratorio que se subestima: los montos enviados como remesas oscilan entre US$131 y US$648 mensuales y representan entre el 6% y el 23% de los ingresos de las personas migrantes”.
Asimismo, menciona que “entre los hombres, esa cantidad se mantiene estable durante los primeros 15 años, pero entre las mujeres, el porcentaje de ingresos destinado a remesas se mantiene mientras los montos aumentan a medida que suben sus ingresos. Estamos en ese momento de la curva para muchos migrantes en Chile”.
Por países
En el desglose por países Colombia mantiene el liderato con US$786 millones, pero todavía por debajo del peak registrado en 2021 cuando se remesaron US$850 millones.
El segundo país de destino es Perú, con US$ 459 millones, un 8,5% menos que 2023. En tercer lugar, aparece Argentina con US$130 millones y luego Haití con US$126 millones.
En este desglose la pregunta frecuente es por qué no aparece Venezuela dentro de los primeros lugares considerando que es la población migrante mayor que habita en Chile. Y la respuesta es una: Los envíos de remesas a ese país no están registrados de manera oficial. Esto, porque el Banco Central refleja las operaciones realizadas a través de empresas del giro formal, las que en Chile prácticamente no son utilizadas por los ciudadanos venezolanos. Se debe a que el control cambiario que aplica ese país y la hiperinflación no hacen rentable que los inmigrantes envíen los recursos a sus familiares por esta vía. Por ello, aunque existe esa posibilidad, su uso es igual a cero.
Así, la ruta por la que habitualmente se opta tiene dos vías: Colombia o Panamá. Para el primer caso, desde estas agencias los pesos chilenos salen en dólares. Luego en Cúcuta, Colombia, se cambian a bolívares y estos son llevados vía terrestre hasta a la ciudad más cercana, San Antonio del Táchira, Venezuela, donde se deposita al destinatario final. Ahora, si es por Panamá, el uso más frecuente es por transferencia.
“Las operaciones informadas por el Banco Central corresponde a las realizadas a través de empresas del giro formal, y que no son las que usa la generalidad de los ciudadanos venezolanos en Chile, pues el control cambiario que aplica ese país y la hiperinflación no les hace rentable enviar los recursos a sus familiares por esta vía”, sostiene Sandoval.
Por ello, añade que “no es arriesgado aventurar que el aumento en los envíos a Colombia está influido de manera importante por las remesas efectuadas por venezolanos, para quienes enviar dinero enviado a través de Colombia renta más que hacerlo directo a Venezuela”.
El también exdirector del Servicio de Migraciones, Eduardo Thayer, suma otros argumentos: “El informe de remesa del Banco Central, por su metodología, tiende a medir mejor el nivel de bancarización de las personas migrantes que el flujo real de la remesa. Entonces, es un indicador que no es muy preciso respecto del flujo real, puesto que, dado que las personas, cuando están en situación irregular, no pueden optar a la banca formal, tienden a enviar remesas por la vía informal y esas no quedan registradas en la metodología que aplica el Banco Central”.
En ese contexto, Thayer acota que “esto explica, por ejemplo, que el colectivo venezolano, del cual sabemos que hay una proporción importante de personas en situación irregular, probablemente subestimado en la muestra y, en cambio, grupos más formalizados, más antiguos también como peruanos, argentinos y colombianos principalmente, tengan una participación mayor”.
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