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Socio de Sartor declara contra Pedro Pablo Larraín y afirma que ex socio de Huachipato financió la compra de Azul Azul

Alfredo Harz Castro tenía el 18% del grupo Sartor y en marzo decidió colaborar con la Fiscalía. En junio declaró durante todo un día: su testimonio quedó alojado en 122 páginas. “Pedro Pablo Larraín me instruyó deshacerme de mi celular", le dijo al fiscal Juan Pablo Araya sobre el controlador de Sartor. Y sobre Azul Azul, dijo que parte de la compra de 2021 la financió Victoriano Cerda, sobre quien relata diversos episodios.

Director de Inversiones de Sartor FG

Hasta poco antes de la intervención, a fines de 2024, del grupo Sartor por parte de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Pedro Pablo Larraín Mery era el controlador del grupo, con el 60% de la matriz. El segundo accionista era Alfredo Ignacio Harz Castro, con el 18%. Y el tercero, Óscar Ebel, con el 10%. Ebel optó por autodenunciarse tempranamente, en diciembre de 2024. Harz decidió colaborar con la investigación penal en marzo de este año.

Su declaración ante el Ministerio Público permaneció reservada y ahora es una pieza central de la investigación: se realizó el 9 de junio a las 11 horas, a la que llegó acompañado de sus abogados Salvador Vial y Josefina Gutiérrez. Terminó en la madrugada del día siguiente, pasadas las 2 de la mañana del 10 de junio. Al frente tuvo a Juan Pablo Araya, fiscal adjunto de la Fiscalía de Alta Complejidad de la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente.

En total, el documento con su declaración suma 122 páginas, aunque el testimonio llega hasta la página 96: el resto es una larga lista de documentos que anexó a la causa. “Mediante esta declaración expongo los hechos relacionados a la administración del Grupo Sartor y sobre las circunstancias que llevaron al deterioro de los fondos administrados por Sartor AGF. Mi propósito es colaborar con el esclarecimiento de esos hechos”, comenzó diciendo.

Harz siguió relatando hechos que consideró relevantes para el contexto y que daban cuenta, según él, del “control total que, desde la época de los hechos investigados hasta la actualidad, ha ejercido Pedro Pablo Larraín sobre Sartor”. Harz dijo que a fines de 2024, cuando la CMF investigaba al grupo, “Pedro Pablo Larraín me instruyó deshacerme de mi celular de ese entonces y borrar su contenido. Concretamente, el 20 de diciembre de ese año, me entregó un celular nuevo para usar en adelante. Según recuerdo, esto ocurrió un día viernes, por lo que durante ese fin de semana hice los traspasos respectivos de contactos al nuevo celular”, dijo. El viernes 20 de diciembre, la CMF había ordenado la intervención de la AGF y la caducidad de su autorización para operar. Lo mismo hizo Larraín con su celular y con los de otros altos ejecutivos de Sartor, agregó.

“En marzo del presente año, con mi decisión de colaborar con la Fiscalía en el esclarecimiento de los hechos, junto a mi equipo legal, tomamos la decisión de mantener cualquier conversación con Pedro Pablo por separado”, comentó más tarde. Aquello, aunque no sus motivos, se los comentó a Larraín, lo mismo que sus abogados lo hicieron con Jaime Winter, defensor del ex controlador del grupo financiero. “Desde esa fecha, no volví a tener contacto con Pedro Pablo”, dijo. Larraín, además, lo eliminó de un chat grupal en el que estaban otros ejecutivos, abogados civiles y penales y el asesor comunicacional, Andrés Velasco. “En total éramos 10 miembros en ese grupo”, dijo.

“Otra cosa que debo mencionar es que Pedro Pablo se está pagando a sí mismo periódicamente más de $20 millones de pesos líquidos mensuales con fondos de Asesoría e Inversiones Sartor S.A. Ignoro a qué concepto obedecen esos montos”, testificó en las primeras páginas de una declaración extensa donde recorre la historia del grupo nacido en 2012 y la evolución de sus negocios y la estructura societaria y sus accionistas, entre otras cosas. Pero apunta principalmente a su ex socio: “SartorAGF funcionaba como una extensión operativa de negocios que le interesaban a Pedro Pablo Larraín”, dice en la primera parte. Harz afirma que familiares suyos tienen inversiones acreditadas en Sartor por $ 547 millones en pesos, además de otros US$ 558 mil. Y que siempre se sintió muy presionado sicológicamente por Larraín. “En retrospectiva, yo debí haberme atrevido a renunciar. Pensé muchísimo al respecto, de hecho, lo traté con mi psicóloga; llegamos a practicar formas en las que podía renunciar, pero nunca me atreví”, declaró. Más adelante, ahondó en el peso de Larraín en el grupo.

“Pedro Pablo Larraín es el controlador y la ‘mente’ detrás del Grupo Sartor. Pedro Pablo tiene una personalidad marcadamente dominante, y contradecirlo no era fácil. Además, a través de su sociedad tenía por lejos el porcentaje mayoritario y podía decidir todo. Ningún socio tenía un porcentaje ni una incidencia suficientemente relevante para hacerle contrapeso, salvo quizás en algún momento Óscar Ebel. Tampoco en mi opinión, los demás socios y directores tenían el coraje suficiente, incluyéndome. Su actitud era conocida de forma transversal en Sartor, donde existía una especie de temor reverencial respecto de él entre los empleados”, afirmó.

En algún momento, Harz indicó que no quería desconocer su intervención en los hechos y su eventual responsabilidad, pero pidió comprender bien las funciones de cada cual. “Los negocios en los que Pedro Pablo decidía embarcar a Sartor sin contrapesas generaban problemas de liquidez que fueron potenciados por circunstancias exógenas: los rescates institucionales”, testificó.

Harz declaró que una verdadera “tormenta perfecta” se produjo cuando Larraín embarcó a Sartor en inversiones ilíquidas y de largo plazo y se produjeron cuantiosos rescates de aportantes como Sura (por unos $ 30 mil millones) y la Unab (unos $ 40 mil millones). “Enfrentábamos rescates de gran magnitud que debían pagarse sin contar con la liquidez necesaria para hacerlo”, indicó.

Azul Azul

La idea de comprar Azul Azul fue de Pedro Pablo Larraín, según la declaración de Alfredo Harz, una operación que consideró llamativa. “Nos dijo que él no podía ser la cara visible de esta adquisición, porque siempre ha estado muy identificado con la Universidad Católica”, afirmó. Harz se opuso, Larraín se enojó con su socio y hasta lo trató de desleal.

Ante la necesidad de recursos, Harz le dijo que podían emplear $ 2.000 millones del FI Sartor Táctico, otros $ 1.000 millones del FI Sartor Leasing y $ 1.000 millones del FI Sartor Proyección. Los fondos se canalizaron a través de préstamos a Inversiones Cerro El Plomo, que a su vez los prestó al FIP Tactical Sport. “Sin embargo, el valor de las acciones de Heller era mucho mayor: aproximadamente $10.000 millones más. En ese momento no supe ni pregunté de dónde Pedro Pablo había sacado la diferencia, aunque entiendo que hubo una parte que financió Sartor Matriz con recursos propios, entre $1.000 y $1.500 millones, aproximadamente, pero no tengo certeza del monto”, dijo. Otro tanto aportó Michael Clark, que compró el 10% de las cuotas de Tactical Sport.

Ahí es cuando Harz afirma que hubo otro financista en las sombras: “Recién en 2024, en el contexto de la venta de las cuotas del FIP Táctical Sport a Inversiones Antumalal Ltda., me enteré de que Pedro Pablo había obtenido el saldo del valor de las acciones de Heller respecto de 2021 (del orden de $8.000 millones o más, aproximadamente) a través de Marinvest SpA, sociedad que entiendo está relacionada de algún modo a Victoriano Cerda. Eso sí, no tengo claro cómo se concretó esa figura, si fue un préstamo, un CAI (Contratos de Asociación de Inversiones) u otro”, declaró.

Aquello ocurrió en 2021. Cuando la CMF arrinconó a Sartor, en diciembre de 2024 los socios de Azul Azul acordaron vender las cuotas de Tactical Sport a Michael Clark, a través de su sociedad Inversiones Antumalal. Harz declaró que él no estuvo “involucrado en los aspectos decisorios, comerciales ni operativos”, aunque firmó el contrato de compraventa, entre otras cosas porque el siempre estaba en la oficina, dijo.

“La firma de este contrato ocurrió el 13 de diciembre de 2024, días antes de que la CMF revocara la existencia de Sartor AGF, el 20 de diciembre de ese año. Recuerdo que fue un día viernes en la tarde. Cerca de las 15:00 o 16:00 horas, llegaron Michael CIark, Victoriano Cerda, Marcelo Pesce y dos o tres personas más que trabajaban con ellos a la oficina de Sartor. Pedro Pablo me llamó a la sala de reuniones para que ‘firmara un contrato’. Hasta ese momento no tenía información sobre esta operación, así que fue en el acto mismo de la firma que me enteré de qué se trataba, y fue la primera vez que vi el documento, a excepción de mi firma”, declaró.

En esos días, el BCI presionaba a Sartor por una deuda y había propuesto prendar las acciones de Tactical Sport en Azul Azul, donde tenía el 63,07%. “El día en que Pedro Pablo y Rodrigo iban a ir a firmar la prenda, Victoriano Cerda me llamó porTelegram o Signal, no recuerdo exactamente, y me pidió que le transmitiera a Pedro Pablo ‘que no lo hiciera, ya que las iba a perder todas con él’”. Harz transmitió el mensaje y Larraín y otro gerente, Rodrigo Bustamante, decidieron no ir a la notaría a firmar la prenda.

La operación de diciembre de 2024, según Harz, conecta el financiamiento que habría prestado el ex dueño de Ñublense tres años antes. “La venta de las cuotas del FIP Tactical Sport a Inversiones Antumalal Ltda. incluyó, como contrapartida, la cesión de la deuda que Sartor Matriz había asumido con Marinvest SpA para obtener fondos para la adquisición de las acciones de Carlos Heller en 2021, deuda que entonces quedó radicada en Inversiones Antumalal Ltda”, dijo Harz, quien aclaró que de esto se enteró recién en 2024. “Sobre este punto, desconozco si los fondos de Marinvest SpA se habrán incluido en los balances de Sartor Matriz como pasivo o bajo alguna otra partida”, afirmó.

Harz entrega otro antecedentes. Dice que al revisar el contrato, detectó un error formal. “Una de las personas que trabajaba con Victoriano Cerda y Marcelo Pesce me envió la versión corregida del documento porTelegram para que yo lo imprimiera”, contó.

“No participé en la decisión ni conocía qué acuerdos subyacentes pudieron haber existido en esta operación. Y, en cualquier caso, Victoriano Cerda y Marcelo Pesce eran ‘peces muy pesados’ para mí como para que yo les dijera que simplemente no quería firmar algo que no conociera perfecto y en todas sus dimensiones; simplemente firmé. No me quedé con copia de ese documento”.

En febrero o marzo de 2025, cuando Michael Clark enfrentaba la presión de la CMF para hacer una OPA por Azul Azul, el entonces presidente del club deportivo llamó a Harz para “pasara por la oficina de Victoriano Cerda a firmar la nueva versión. Esta fue la segunda vez que firmé el documento. Tampoco recibí copia de aquel”. “Me llamó Michael Clark, agarré el auto, fui a las oficinas de Nexus, y en la calle perpendicular a Nueva Costanera, estacioné, me bajé del vehículo, y firmé el documento, que me presentó Michael Clark, encima del capot de mi auto”, afirmó.

“Luego, en noviembre de 2025, Victoriano Cerda me solicitó que le firmara unos documentos. Creo, sin embargo, no lo puedo asegurar, que uno de los documentos que firmé era justamente una ‘tercera versión’ de la venta de las cuotas del FIP Táctical Sport a Inversiones Antumalal Ltda”.

Harz declaró también sobre otro negocio donde coincidieron los Sartor y Cerca y Pesce: One River Point, en Miami. Para financiar ese complejo, Sartor empleó fondos públicos, pero, según Harz, también participó la matriz de los socios chilenos. Según la certificación que entregó Pedro Pablo Larraín, la sociedad Downtown Investment LLC tenía el 36,93% del proyecto, mediante ORP Partners LLC, aportando US$ 27 millones, mientras Downtown Development LLC, con US$ 15 millones, tenía el 20%. En esta última estaban Cerda y Pesce. En la primera estaban los fondos de Sartor.

Harz habla de una “ruta de flujos” que informan préstamos desde dos fondos de Sartos a sociedades de Pesce y Cerda. “Al respecto, yo estaba en conocimiento de esos traspasos; sin embargo, no sabía que su fin era inyectarlos al proyecto One River Point. Eso lo supe después”, dijo.

“Amistades de Pedro Pablo”

Harz habló también de los financiamientos de Sartor a una serie de personeros involucrados en diversos casos de exposición pública, como los ex gerentes de Primus, Francisco Coeymans e Ignacio Amenábar y sus relacionados, Marcelo Rivadeneira y el abogado Antonio Guzmán, el futbolista Patricio Rubio, y el empresario Yethro Dinamarca, dueño de Ticketplus.

“Todas las personas mencionadas en este punto eran amistades de Pedro Pablo. En la práctica, ante oportunidades de negocio que en abstracto se veían iguales o similares, él prefería financiar este tipo de operaciones únicamente por su relación personal. La consecuencia era que al momento de que un crédito quedaba en mora no se mandaba inmediatamente a cobranza, como indicaba el protocolo de la sociedad, sino que se esperaba mucho más”.

Según Harz, la CMF erró el foco del reproche en esos casos, porque en esas operaciones “los números muestran que la mayoría se pagó y con buenos intereses para los fondos”. Y agregó: “En mi opinión, aquí sí hay un problema, pero es otro: muchos de estos créditos, en la práctica, se flexibilizaron, y se les dio a estos deudores un tratamiento más beneficioso (por ejemplo, no llevarlos a cobranza cuando correspondía), y eso solo se explica por instrucciones de Pedro Pablo”.

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