Universidades chilenas y estadounidenses buscan adjudicarse el Instituto de Tecnologías Limpias

Soquimich, SQM, Salar de Atacama

Entre los interesados se encontraría ASDIT, que tiene dentro de sus asociados a Alta Ley, la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), y 11 universidades; Fundación Chile, conformado por Escondida, el CEA francés, MIT, y la Colorado State University, entre otros; y AUI (Associated Universities Inc.), consorcio estadounidense que se asociaría con al menos dos universidades chilenas, y otras empresas chilenas del sector energía y minería.




Tres son los consorcios que estarían postulando por el Instituto Chileno de Tecnologías Limpias (ITL). Se trata de una iniciativa producto del acuerdo firmado entre Corfo y SQM Salar por los contratos de litio en el Salar de Atacama. Con un aporte contemplado de US$193 millones en 10 años, será la mayor inversión de I+D del país en esta materia y estará instalado en Antofagasta.

Entre los interesados se encontraría ASDIT, que tiene dentro de sus asociados a Alta Ley, la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), y 11 universidades; Fundación Chile, acompañado por Escondida, INACAP, el CEA francés, MIT, y la Colorado State University, entre otros; y AUI (Associated Universities Inc.), consorcio estadounidense que se asociaría con al menos dos universidades chilenas, una del norte y otra de la Región Metropolitana, y otras empresas chilenas del sector energía y minería.

Aunque inicialmente el plazo para postular al desarrollo del ITL era el 14 de febrero, Corfo en diciembre informó que, por solicitud de los inversionistas interesados, decidió mover el plazo para el 31 de marzo de 2020.

El vicepresidente Ejecutivo de Corfo, Pablo Terrazas, señala que no se tiene contemplado modificar nuevamente la fecha. “Este es un proceso que lleva ya un largo tiempo desarrollándose, por lo que los plazos han sido más que suficientes. La región de Antofagasta no puede seguir esperando más, y además sería un muy mal mensaje para todos los postulantes, sobre todo los extranjeros, el modificar nuestros procesos cada vez que se presenta una dificultad. Como Corfo, estamos operativos, y con todos los recursos para poder llevar a cabo este proceso de la mejor manera”, indicó.

“Si algún Consorcio no pudo desarrollar la postulación de la mejor manera incluso con la extensión de plazo ya otorgada, es porque probablemente tampoco será capaz de hacerlo con mayor plazo. Si les preocupa el tema del cofinanciamiento desde el sector privado, los pagos están distribuidos de tal manera, que no tienen que hacer sus aportes inmediatamente”, agregó.

En ese sentido, por ejemplo explicó que, para la primera etapa de desarrollo del instituto, que dura hasta 2 años, el 30% de coaporte lo pueden hacer durante cualquier momento del desarrollo de esta etapa, es decir, pueden hacerlo hasta dos años después de iniciada la actividad del ITL. “Eso les da tiempo suficiente para estabilizar su situación financiera y hacer frente a la crisis del COVID-19 antes de utilizar capitales propios”, sostiene.

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