Caída global de WhatsApp deja a la mitad de los usuarios del mundo sin servicio: ¿somos capaces de vivir sin estar conectados?

Ante la reciente caída de la red social durante la jornada de ayer, expertos evalúan si sería posible una sociedad sin el nivel de conexión que existe actualmente.




WhatsApp es la segunda red social con más usuarios en todo el mundo, asegurando que cuenta con 2.000 millones de cuentas activas. Solo es superada por Facebook, que registra 2.500 millones.

Debido a semejante números de usuarios, cuando la red social presenta problemas en su funcionamiento, los reclamos y quejas son inmediatos. Y ayer ocurrió.

Todo comenzó después de las 15.00 horas (hora chilena), cuando a través de Twitter, usuarios de distintos países en todo el mundo como Chile, Estados Unidos, Brasil, México, Perú, Colombia, Alemania, España, Portugal, Reino Unido y Rusia, entre otros, comenzaron a acusar que el sistema presentaba fallas.

No se podía acceder a los chats, ni a través de wifi, ni mediante la señal 4G o 5G. Cuando comenzó a cundir el pánico, poco a poco los servicios de la plataforma empezaron a restablecerse.

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Debido a la falla en el sistema, ayer no se podía acceder a los chats, ni a través de wifi, ni mediante la señal 4G o 5G.

Gabriel Jefferies, licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Mayor, explica que fue una falla global que afectó alrededor del 52% de los usuarios, “que no podían conectarse y otros tantos no podían enviar, ni recibir mensajes”.

El problema generado en la red social se convirtió inmediatamente en trending topic, con el hashtag #WhatsApp. Incluso, como suele ocurrir en estos casos, apareció también #Telegram, otra red social de mensajería, debido a las sugerencias de muchos usuarios para poder seguir conectados.

Si bien aún no hay una versión oficial de lo ocurrido, “una explicación posible, es que se haya caído algún servidor. Estos son cruciales para la encriptación de mensajes. Esto es lo que asegura la privacidad de mensajes end to end. Y una falla así genera caídas importantes”, añade Jefferies.

“No podríamos vivir sin conexión”

Manu Chatlani, director de la agencia digital Jelly, considera que WhatsApp se convirtió en una forma de compartir con la familia, reenviar memes y chistes, “y además en una manera de estar en contacto por temas de trabajo. No solo somos, hace rato, adictos a nuestros teléfonos, también a no perdernos de nada”.

Jefferies cree que “no seríamos capaces de vivir sin estar conectados. Sobretodo en este momento de confinamiento, donde WhatsApp es probablemente una de las herramientas de conexión a las que accedemos en piloto automático cuando queremos conectarnos con nuestros seres más cercanos”.

“Sin WhatsApp te puedes perder mucho. O al menos tener la sensación de que te perdiste cosas... Porque mal que mal, también te pueden llamar y los chistes los puedes ver en otro lado y todavía tenemos el mail, ¿no?”, argumenta Chatlani.

“La caída momentánea generó un poco de nerviosismo -aunque fue muy corta- pero finalmente si lo pensamos objetivamente, tenemos todas nuestras redes y contactos accesibles por otros medios. En síntesis: podríamos vivir sin WhatsApp, pero no sin conexión”, explica el profesional de la Universidad Mayor.

El sitio web DownDetector, especializado en problemas como el ocurrido ayer con WhatsApp, reveló una gráfica que evidencia la caída en el sistema de la red social evaluando las últimas 24 horas. Alcanzó su peak después de las tres de la tarde y a las 6 pm su funcionamiento ya era el habitual.

Lo ocurrido con WhatsApp es solo un ejemplo de cómo es la sociedad actual. La comunicación y su organización ha cambiado drásticamente en los últimos años. De la mano de los avances tecnológicos, las personas modificaron ciertos hábitos, muchos para bien, otros para mal.

En un principio la conexión era entre personas, cara a cara, luego con la masificación del teléfono e internet, comenzaron a cambiaron las cosas. Hoy todo es por WhatsApp y redes sociales.

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