¿Cómo podemos avanzar hacia un mundo sin residuos?




El concepto de residuo ha evolucionado. Ya no se concibe como un desecho que se debe enterrar en un relleno sanitario, sino que se considera una fuente de materiales valiosos que circula en nuestros sistemas. Actualmente, se busca que los residuos sigan un proceso circular, para así reducir su impacto en el medio ambiente.

Sin embargo, la búsqueda de dar circularidad a los residuos mediante la aplicación de la eco-eficiencia (reducir, reutilizar y reciclar) resulta no ser suficiente a largo plazo, ya que los productos no han sido diseñados para ser reciclados indefinidamente; tarde o temprano acaban en un relleno sanitario, consiguiendo solo alargar su vida. En otras palabras, la eco-eficiencia es importante para la protección del medio ambiente, pero no representa una solución de largo plazo, ya que no resuelve la raíz del problema que es reducir la generación de los residuos.

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Hoy en día se presta poca atención al diseño y durabilidad de los productos en su fabricación. Es allí donde se deben aunar los esfuerzos, es decir, transitar desde la eco-eficiencia hacia la eco-eficacia de los procesos productivos.

La eco-eficacia se basa en repensar los modelos de producción y consumo con el fin de disminuir la extracción de los recursos naturales, al mismo tiempo que se reduce la generación de residuos. Este repensar debe estar centrado en fabricar productos bajo criterios sostenibles, es decir, que sean perdurables, eficientes, degradables y, en consecuencia, que no contaminen el medio ambiente. La aplicación del concepto de eco-eficacia no solo produce beneficios ambientales, sino que también puede generar beneficios a las empresas, ya que incentiva la optimización de los recursos a través de la innovación. Acciones tan sencillas como aligerar el peso de los envases, puede generar consecuencias tan importantes como utilizar menos materias primas para su fabricación o reducir la huella de carbono del producto, junto con reducir los costos asociados a su producción.

La transición hacia un mundo sin residuos representa un gran desafío y, al mismo tiempo, una gran oportunidad para transitar hacia modelos sostenibles de producción y consumo. Pero nada de esto será posible si no partimos por casa, repensando nuestros hábitos de consumo, buscando reducir al mínimo nuestros residuos y reaprovechando todo lo que podamos, para que así podamos construir un mundo sostenible.

*Directora de Ingeniería Civil en Energía, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Adolfo Ibáñez.

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