Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos: La importancia de la difusión a partir de la niñez


Este 27 de septiembre conmemoramos el Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos en honor a Pamela Toledo Ortiz, una niña que a los 12 años manifestó a su familia que quería ser donante, teniendo en claro de lo que se trata esta acción solidaria. Semanas después de su intención, falleció de una aneurisma cerebral y sus padres respetaron su voluntad.

En este día, la meta es la de siempre: tratar de tener una mejor tasa de donación. Nuestro desafío como comunidad científica es comunicar de la manera más simple posible lo que significa la donación de órganos y qué beneficios trae para prolongar y mejorar la calidad de vida de los pacientes con disfunción orgánica terminal.

Pamela nos dejó como enseñanza que la educación debe partir desde la niñez, y que sí se puede cambiar la cultura desde la infancia. Donar órganos es donar vida. Necesitamos crear conciencia de que nuestras decisiones en salud pueden impactar en desconocidos que algún día nos podrían necesitar. El colegio es el lugar ideal para iniciar estas conversaciones, hablar de los mitos y temores y plantear ideas innovadoras al respecto.

Es importante continuar desmitificando la donación, normalizar esta temática para que pueda estar al alcance de cualquier persona. Por ello, en este día, me gustaría poder derribar una de las creencias más comunes al respecto que es que se utilizan los órganos antes de que los pacientes fallezcan.

Cuando una persona ingresa a una unidad intensiva recibirá cuidados con el máximo rigor, los equipos de salud buscarán a toda costa salvarle la vida y, si desgraciadamente muere, se le dará una partida digna. La donación forma parte de este cuidado del fin de la vida cuando el paciente ha manifestado su intención.

La realidad es que un paciente puede ser candidato a donante solo cuando existe muerte encefálica, conocida como muerte cerebral. Esto ocurre en 2% de la población, según datos del Ministerio de Salud, y es imposible preverlo, por lo que es improbable que el equipo de salud deje morir a una persona.

En nuestro país, después de dos años de pandemia, aún estamos bajos en la tasa de donantes, pero con el desafío de recuperarnos y sanarnos como sociedad para poder expresar nuestro espíritu solidario al máximo. Lo importante es que estamos repuntando y en la medida que la población tenga más información y se normalice el sistema de salud post COVID-19 seguiremos avanzando.

*Nefróloga del Centro de Trasplante y Enfermedades Crónicas de Clínica Santa María, y presidenta de la Sociedad Chilena de Trasplante.

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