José Antonio López, el virólogo español que dice que parte del ADN humano proviene de un virus

José Antonio López Guerrero, virólogo, académico de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), director del grupo de NeuroVirología del mismo departamento.

Parte de nuestro ADN es de origen vírico y al parecer el desarrollo de la placenta se debió precisamente a eso: somos mamíferos por causa de un virus, señala el director de NeuroVirología de la U. Autónoma de Madrid. El virólogo resalta además que el nuevo coronavirus encontró a la humanidad ‘vírgen inmunológicamente’, y espera que hoy se aprendan las lecciones que no se vieron hace 20 años con el SARS 1, que dejó 10 mil infectados. Cuando la amenaza pasó, se olvidó, se lamenta.




Ni malos. Pero tampoco buenos. Los virus simplemente son parásitos intracelulares obligados a buscar otros lugares donde habitar. Sí, porque los virus viven en sus reservorios naturales sin causar mayores problemas. Pero cuando ese equilibrio se rompe, o más bien, cuando interviene el ser humano, comienzan a generar problemas. Es ahí cuando entran en nuestras células para usar sus mecanismos y reproducirse, explica en su libro Virus: ni vivos ni muertos (2018), José Antonio López Guerrero, virólogo, académico de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), director del grupo de NeuroVirología del mismo departamento.

En plena pandemia por coronavirus el mundo está en alerta ante su avance. Aún se descifra su comportamiento y se busca una vacuna que lo contenga. Pero los virus, dice López, no son tan ajenos a nuestra realidad. Parte de nuestro ADN es de origen vírico y al parecer el desarrollo de la placenta se debió precisamente a eso: somos mamíferos por causa de un virus.

Es científico y divulgador español, en conversación con Qué Pasa, comenta sobre el actual estado mundial enfrentando el nuevo coronavirus Covid-19. Un virus con el cual tendremos que aprender a convivir. Una cosa está prácticamente asegurada, advierte el experto, “este virus ha venido para quedarse y a partir de ahí sacaremos conclusiones”.

"Una cosa es casi cierta, es que vamos a tener nuevas pandemias. Como virólogo puedo asegurar, no puedo decir cuándo, no puedo decir con qué intensidad, pero sí puedo asegurar que por desgracia veremos nuevas amenazas de ámbito global”, resalta López.

Portada del libro “Virus: ni vivos ni muertos” (2018), José Antonio López Guerrero, académico de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y director del grupo de NeuroVirología del mismo departamento.

El destacado virólogo, ha publicado más de 120 artículos entre investigación y difusión, y su libro de 2018 es su texto décimo tercero. Además es director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO) y colaboradora en programas de cultura científica en radio, prensa y televisión en España, país que enfrenta el devastador paso del virus y que se ubica como el segundo más afectado de Europa después de Italia, con 530 fallecidos en 24 horas y más de 35 mil casos confirmados.

-Si hablamos de virus hoy y con coronavirus ¿A qué escenario nos enfrentamos?

Es un escenario al que no nos hemos enfrentado en la historia contemporánea, por lo menos desde después de las guerras mundiales. Seguramente un escenario parecido al que se vivió a principios del siglo pasado en 1918 con la mal llamada “gripe española”, donde fallecieron cerca de 50 millones de personas en todo el mundo.

Estamos en ante un virus emergente, un virus que nos ha encontrado a toda la humanidad susceptibles, lo que se denomina naif o ‘vírgenes inmunológicamente’ hablando, es decir, toda la humanidad es susceptible, algo que no ocurre, por ejemplo, con la gripe con la que se le compara a menudo. Por lo tanto, cualquier persona del mundo sería susceptible de ser infectada. La sintomatología va desde síntomas leves e incluso asintomáticos, hasta síntomas graves de neumonía, edema pulmonar y fallecimiento, es un escenario completamente nuevo e inédito.

-¿No es primer contacto que tenemos con coronavirus?

El paso de virus por mutación desde reservorios animales a humanos, es algo que sea ya ha constatado en otras épocas. En épocas recientes, en los últimos 20 años han pasado varias especies de coronavirus a humanos. Algunos de ellos son catarrales y no nos hemos fijado, y convivimos con ellos como virus catarrales de temporada de invierno. Pero otros virus eran potencialmente mucho más peligros que el actual coronavirus como el SARS de 2002-2003 que tenía una mortalidad de cerca del 10% o el MERS que sigue existiendo dentro de camellos en sitios cálidos como Arabia Saudí, donde ha contagiado a miles de personas con una mortalidad cercana al 30%.

El actual escenario, dice el experto, es parecido al que se vivió a principios del siglo pasado en 1918 con la mal llamada “gripe española”, donde fallecieron cerca de 50 millones de personas en todo el mundo.

-¿Considera que ha sido apropiada la comparación del coronavirus con ‘una gripe fuerte’ como se indicó desde un comienzo?

Considero que ha sido acertado desde un punto de vista de sintomatología y expansión del virus. El virus se dispersa como virus respiratorio parecido a como lo hace la gripe, el virus puede producir una sintomatología parecida a la que presenta la gripe y afecta al mismo grupo social, al mismo grupo de edad vulnerable que lo hace la gripe.

En cuanto a si es más virulento o menos virulento, actualmente toda la población somos sensibles al virus, pues su capacidad de dispersión es más elevada que la de la gripe, pero porque en el caso de la gripe el 70% de la población estamos de alguna forma protegidos, inmunológicamente hablando.

En cuanto a la mortalidad depende de la franja de edad, en las personas de sobre los 80 años actualmente tienen una mayor mortalidad, pero sin embargo debajo de 10 años, el virus parece que es menos virulento que el propio virus de la gripe.

No hay que hacer comparaciones, hay que enfrentarse a este virus, a esta nueva pandemia, por lo que es. Pero claro para hacer comparaciones tenemos que pensar que, a pesar de tener vacunas contra la gripe, a pesar de que tenemos una inmunidad de rebaño establecida con los años que nos hemos enfrentado al virus de la gripe, a pesar de eso, la gripe sigue matando a cerca de medio millón de personas cada año. Solo en EE.UU. la temporada pasada se infectaron 32 millones de personas, más de 200 mil tuvieron que ser hospitalizadas y cerca de 18 mil murieron. Las comparaciones son odiosas, pero hay que tomarlas con cautela.

-¿Qué desafíos implicará posteriormente para la medicina y la investigación la actual pandemia?

Esperemos que de esa gran pandemia aprendamos algunas lecciones que no supimos ver hace 20 años cuando nos amenazó el SARS 1, el coronavirus que en 2002-2003 que causó cerca de 10 mil infectados en China principalmente y unos 800 muertos, cerca del 10% de mortalidad. Se activaron todas las alarmas en China se activaron todos los protocolos de contención y epidémicos que actualmente también se han desarrollado, en el resto del mundo empezamos a conseguir nuevos fármacos, nuevas vacunas. Pero cuando pasó la amenaza se olvidaron y prácticamente todo quedó olvidado, como si no hubiera pasado nada.

Hoy todo ese paradigma se ha olvidado. Seguramente de esta pandemia se aprenderá cómo coordinar acciones decididas y contundentes de ámbito mundial. La responsabilidad que depende de cada uno de nosotros como ciudadanos y también de los gobiernos como administradores de cada país y una mayor coordinación epidemiológica, una mayor coordinación entre todos los países, porque está claro que sin la coordinación de todos los países será imposible atajar esta pandemia.

Mujer con mascarilla en Madrid, España, país que enfrenta el devastador paso del virus y que se ubica como el segundo más afectado de Europa después de Italia, con 530 fallecidos en 24 horas y más de 35 mil casos confirmados. Brais G. Rouco/SOPA Images via Z / DPA

-¿Cree que no existía conciencia de que podría ocurrir algo como lo que experimentamos ahora?

Yo creo que sí, que de vez en cuando. No sé si conocen la fábula de Pedrito y El Lobo, un chaval que engañaba a su pueblo diciendo que ‘viene el lobo, viene el lobo’, y todo su pueblo venía a defenderse del lobo, pero era una broma. Lo dijo una vez, lo dijo dos veces, y la tercera vez, cuando el lobo vino de verdad, nadie le creyó y el lobo se comió todas las ovejas. Pues, vimos la amenaza con la gripe aviar hace algunos años, fue noticia en todos los medios de comunicación y la cosa quedó como una anécdota. Y en los años 2002-2003 el virus SARS, el 2009 tuvimos a la pandemia de la gripe que nos movilizamos y vimos que el virus era tan poco virulento como los virus de gripe que tenemos actualmente circulando. Y ahora nos ha venido el lobo de verdad.

Yo creo que los sistemas de control están funcionando, pero el virus con su capacidad de diseminación ha sobrepasado todas las medidas de contención y estimaciones que antes teníamos teóricas. Ahí estamos.

Tendremos que aprender a convivir con este virus, porque una cosa está prácticamente asegurada y es que este virus ha venido para quedarse y a partir de ahí, sacaremos conclusiones. Porque una cosa es casi cierta, es que vamos a tener nuevas pandemias. Como virólogo puedo asegurar, no puedo decir cuándo, no puedo decir con qué intensidad, pero sí puedo asegurar que por desgracia veremos nuevas amenazas de ámbito global.

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