Premios Nobeles, ¿solo para hombres?

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Al analizar en detalle estos premios entregados desde 1901, casi 900, solo 51 han sido para mujeres, es decir un 5%. En los primeros 50 años se entregó a 11 mujeres (Marie Curie lo recibió dos veces); desde 1950 a 2000 a 18 mujeres y en las casi primeras dos décadas del siglo XXI a 22 mujeres.  Al analizar los datos por áreas, el número de mujeres que lo han recibido en el caso de la Paz 18 (de 104); Literatura 14 (de 114); Fisiología o Medicina 15 (de 214); Química 5 (de 178); Física 2 (de 207) y el premio especial de Economía (entregado desde 1960s) solo 1 mujer (de 79). Si comparamos la realidad en Chile, no estamos muy lejos de estos números, en los Premios Nacionales en Ciencias Exactas y Naturales solo 4 mujeres lo han recibido de un total de 60.

¿Porqué es tan bajo el porcentaje? Algunos argumentan que aun la presencia de mujeres comparada con la de los hombres es baja en estas áreas, puede ser cierto en física, economía y química. Sin embargo, cuesta pensar que, en Literatura, Fisiología o Medicina haya más hombres que mujeres. Si consideramos que el promedio de edad de quienes reciben este premio es de 60 años, podríamos argumentar que hasta el año 1970 eran pocas las mujeres que participan en el ámbito profesional y por ende se puede comprender el bajo número de premiadas. Sin embargo, la fuerza laboral de la mujer ha incrementado desde los 70s, así quienes iniciaron su carrera en esa época hoy están cerca de los 80 años de edad y quienes iniciaron su trabajo en los 80s rondarán los 70 años, mientras que los que empezaron a trabajar en los 90s están prontas a los 60 años de edad. Por lo tanto, debiesen haber, al menos en los países OCDE, un número similar de mujeres y hombres en el ámbito laboral.

Es sabido que, entre múltiples factores culturales y sociales, por ejemplo, la maternidad termina jugando en contra de la carrera profesional, por lo que muchas mujeres abandonan el camino científico, altamente competitivo y que requiere de largas jornadas de trabajo. Ello hace que tengan menos indicadores y les sea complejo liderar grupos científicos y más aún, institutos, o centros de investigación. Bajo este escenario, se hace cierto que hay más hombres que mujeres en ciencias y por tanto solo por probabilidad, recibirán un mayor número de premios.

Sin embargo, hay un problema más de fondo, las mujeres históricamente hemos sido invisibilizadas. La historia de Rosalind Franklin se sigue repitiendo en pleno sXXI, a pesar de múltiples iniciativas para visibilizar y premiar a mujeres.  El 22 y 23 de octubre se realizará el I congreso de investigadoras en Chile, una instancia de discusión de estas desigualdades y brechas en acceso y presencia de mujeres en ciencia. Esperamos que, de sus conclusiones y reflexiones, salgan los caminos que cementen el futuro de miles de niñas que esperan más y mejores oportunidades para aportar al conocimiento.

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