Tecnología para soñar: las tiendas y herramientas que ayudan a buscar tesoros

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En Chile existe un grupo de aficionados denominados "cazadores de tesoros".

Quienes venden detectores de metales coinciden en que sus ventas en los últimos años han aumentado y que los clientes ya no son solo hombres mayores en busca de un nuevo hobbie. En Chile, si bien no se han encontrado "grandes tesoros", los aficionados suelen hallar monedas antiguas, anillos, cadenas de plata y, si se busca en los lugares indicados, hasta pepitas de oro.


Ya no solo en las playas. En el parque O'Higgins, la Quinta Normal, el cerro Santa Lucía, y en los alrededores de Santiago, como la laguna de Aculeo o el lago Rapel. En todos estos lugares es posible ver con regularidad a "detectoristas" o "cazadores de tesoros" que, con instrumentos básicos o de tecnología avanzada, buscan distintos tipos de recompensas: monedas antiguas, cadenas, anillos de compromiso. A veces también se encuentran llaves, clavos y hasta cortauñas. Pero, si se cuenta con el aparato adecuado y se sabe dónde buscar, se puede hallar hasta pepitas de oro. Es cuestión de suerte.

La semana pasada se abrió el debate luego de que se conociera que la Conaf autorizó al holandés Bernard Kaiser a continuar con la búsqueda de un presunto tesoro en la isla Robinson Crusoe -en la cual lleva más de 20 años- con máquinas que permitan perforar roca en un terreno que es parte del Parque Nacional Juan Fernández y corresponde a una reserva de la biósfera. De modo más amateur, en Chile crece el interés por encontrar tesoros y los aficionados van en aumento. ¿Qué tipo de herramientas usan?

Los costos de los detectores de metales (ver infografía) son variables. Hay versiones "económicas", de entre $ 100 mil y $ 150 mil pesos. Otras con tecnología más avanzada que, por ejemplo, pueden detectar metales a mayor profundidad y mostrar en la pantalla digital de qué tipo de metal se trata. También hay aquellos más especializados que sirven para buscar oro o diamantes, para distintos tipos de suelo, y también aquellos que se pueden sumergir bajo el agua, para quienes quieran buscar tesoros en algún barco naufragado.

El tesoro del abuelo

El negocio de los detectores de metales se instaló en Chile hace aproximadamente cinco años. Si bien antes era usual que los clientes fueran hombres de un promedio de edad de 50 años, hoy es posible ver hasta niñas de nueve u once años con un canal de YouTube en que muestran sus excursiones de búsqueda de tesoros.

Diego Madrid, dueño de Full Detectores, cuenta que su gama de clientes es amplia. "Nos ha llamado mucha gente del sur, porque se les murió el abuelito y los familiares saben que tenía cosas enterradas, como monedas y joyas. La gente antigua, del campo, no dicen dónde esconden las cosas", cuenta. Entre quienes compran, dice, también están personas ligadas a la minería, en que buscan, por ejemplo, explosivos que quedaron enterrados.

En redes sociales también han proliferado los grupos de detectoristas. Con videos caseros, muestran sus hazañas buscando oro en el desierto o en plazas cercanas a sus casas. Pedro Correa, dueño de Treasure Hunter Chile, explica que su afición por el tema comenzó cuando viajó a Estados Unidos en 1997. Cuando llegó a Chile, cuenta que había menos de diez personas con detectores de metales. Hace cuatro que comenzó el negocio y afirma que este ha tenido un alza de un 200 a 300%.

Sitios de batallas

Correa relata que, si bien hay gente que busca por hobbie, también están aquellos que buscan objetos de mayor valor histórico y que van a lugares como antiguos asentamientos españoles, rutas incaicas, caminos coloniales. Allí se encuentran antiguas monedas de plata, botones, o balas. Sin embargo, explica que ellos respetan la Ley de Monumentos Nacionales. "Nosotros y ningún detectorista debe meterse en lugares protegidos por el Estado, por ejemplo, los terrenos donde se desarrolló la batalla de Placilla". Los objetos que encuentran, afirma, son donados al Museo Militar o al ubicado en el pueblito del Parque O'Higgins.

Entre sus historias, dice que los han llamado para buscar vestigios de la batalla de Tres Acequias, donde participó José Miguel Carrera con Bernardo O'Higgins. Allí fueron autorizados por el dueño del predio. En otro ámbito, Correa relata que también han colaborado con la PDI en la búsqueda de objetos metálicos, como cuando desapareció un detective en Maipú en 2015 y hallaron su celular.

Cómo funcionan

Giovanni Arrieta, asesor de comercialización de la empresa Dadco Technology, también dice que en el tiempo que llevan en Chile han notado un incremento en sus ventas. Calcula que el año pasado se comercializaron unos 100 equipos, cifra que estima se superará en 2019. La firma, originaria de Perú, donde cuenta con cuatro tiendas, se expandió recientemente a Bolivia y Chile.

El ejecutivo explica cómo funcionan estos equipos (ver infografía). En síntesis se componen de tres elementos: la bobina, "que es como la antena que hace la recepción de lo que hay en el suelo"; el bastón, y una unidad electrónica que "traduce" las señales desde la bobina.

La clave para la detección es el fenómeno físico en el que campos electromagnéticos sufren distorsiones al moverse cerca de una masa metálica. Arrieta precisa que estos equipamientos pueden captar la presencia de todo tipo de metales, desde oro, hierro y cobre a níquel, plata, plomo y muchos otros.

"La profundidad es una variable bastante grande y depende del tipo de equipo que estés usando o el metal que halles, su volumen y masa", indica.

Bajo el agua y en 3D

En general, la mayoría de los equipos tiene una profundidad máxima de detección de entre 1 y 1,5 metros. Con una bobina más grande, en general la profundidad aumenta.

También existen equipos subacuáticos, diseñados para operar 60 metros bajo el agua y que, al ser deslizados sobre el fondo, pueden detectar elementos metálicos enterrados.

Las nuevas tecnologías también han refinado estos sistemas. Así, hoy existen dispositivos que se pueden conectar a una tablet y que generan gráficas en 3D que muestran una especie de "corte" del terreno en profundidad. Al mismo tiempo, muestra con colores específicos qué tipo de metal se encuentra debajo: rojo pálido para el hierro, rojo intenso cuando el hierro está muy oxidado, u otros para mostrar si hay oro o plomo.

"Inclusive, estos equipos tienen la capacidad de identificar anomalías que pueden corresponder a cavidades bajo el suelo", indica.

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