Conversaciones LT: Fernando Atria y Gonzalo Cordero sobre la ruta constitucional

En una sesión de Conversaciones LT, los abogados Jaime Atria y Gonzalo Cordero hicieron referencia a los problemas constitucionales que enfrenta Chile, el plebiscito en tiempos de pandemia y las razones de la pérdida de legitimidad de las instituciones políticas en el país.




[Ve el video completo de esta entrevista en nuestro sitio Conversaciones LT]

El Covid-19 ya lleva más de 100 días instalado en el contexto sanitario y político en Chile, y fue precisamente la pandemia, lo que impidió la realización del plebiscito que estaba fijado para el 26 de abril pasado.

En el ciclo de transmisiones de Conversaciones de La Tercera, los abogados Fernando Atria y Gonzalo Cordero, se refirieron a la ruta constitucional que se abrió después del 15 de noviembre, el descrédito de la política y

¿Seguir el calendario o saltarse el plebiscito?

Atria, presidente del partido en formación Fuerza Común, señala que la realización del plebiscito de entrada es una cuestión fundamental para llevar a cabo un proceso constituyente exitoso. “Si no hay plebiscito, no hay proceso constituyente. Y si no hay proceso constituyente, no hay solución al problema constitucional que es la progresiva y cada vez más aguda deslegitimación de toda la política institucional. Eso es un hecho”, señaló.

Cordero, columnista y asesor de Libertad y Desarrollo (LyD), afirma que estamos frente a una situación en la cual la voluntad de los dirigentes políticos es concluyente para la realización de un plebiscito como tal.

“Lo que me parece va a ser determinante es la realidad sanitaria respecto de su realización en la fecha que está definida. Vale decir que si estamos en una situación sanitaria que no ha cambiado sustancialmente respecto a cómo estamos hoy, no habrá voluntad política capaz de imponer su realización”, agregó Cordero.

En este aspecto, Atria apuntó a dos posibles soluciones para que en el actual contexto de pandemia sea posible realizar de manera exitosa un eventual proceso constituyente: “Uno es que corresponde al Servel tener un plan para el desarrollo del plebiscito en estas condiciones que minimicen la necesidad de desplazamiento de las personas y disminuir la aglomeración, sea esto aumentar los locales de votación y sean pequeños y cercanos a los votantes; segundo, es la posibilidad de realizar el plebiscito en más de un día”, comentó.

Por su parte, Cordero señaló que la divergencia que tienen ambos es respecto al valor que otorgan a este proceso. “Yo creo que las circunstancias materiales concretas podrían llevar a distintas alternativas para un proceso constituyente. A mi juicio, lo que no puede dejar de tener es un plebiscito de salida, de eso no tengo dudas, agregó.

Por su parte, Atria expuso que “el plebiscito de salida no implica una devolución del poder como sí lo hace el de entrada. Si no comienza con un acto de devolución de poder genuina al soberano, entonces va a haber un intento de solución por una política institucional que ya ha demostrado, repetidamente, que no es capaz de resolverlo, por lo cual el problema va a seguir profundizándose”.

Sobre la deslegitimación de las instituciones

El descrédito de la clase política y sus instituciones también fueron materia de discusión entre ambos sobre todo por la necesidad de confianza de la ciudadanía en un contexto complejo como el que vive nuestro país.

Cordero considera que una nueva Constitución no va a ser la “panacea” que solucione los problemas políticos que acarrea Chile. “Por mucho tiempo le dijimos a la gente que los problemas de la política derivaban de un sistema que provocaba exclusión y que, por lo tanto, necesitábamos un sistema en el que todos estuviéramos representados. Cuando eso pasara, entonces el Congreso y la política iban a volver a ser legítimos. Bueno, tenemos un sistema electora representativo, proporcional y con parlamentarios de un 1%, y la legitimidad de la política o su valoración de la gente nunca ha estado peor”, agrega.

Atria replicó y señaló que nuestra Carta Fundamental fue diseñada como una “trampa” y que carga con las cicatrices de un sistema que lleva 30 años con problemas estructurales.

“El primer problema de toda Constitución es constituir un poder democrático eficaz y ese es el problema de que nosotros tenemos porque posee el celo de hacer prácticamente inevitable cualquier modificación, lo que Jaime Guzmán anhelaría, consiguiendo un poder político ineficaz”, afirmó.

Cordero, por su parte, cree que el problema no es de nuestra Constitución en particular sino un problema generalizado. “Jaime Guzmán le anduvo haciendo constituciones a varios países pareciera, porque el problema de la representación política, el desafecto por las instituciones políticas y la pérdida de legitimidad de las instituciones representativas es a estas alturas del partido un rasgo general de occidente”, respondió.

Los proyectos inconstitucionales en la política post pandemia

Los vetos y discusiones sobre los proyectos inconstitucionales se han tomado la agenda del gobierno y de los medios de comunicación, considerando la urgencia de normas que en el corto plazo puedan subsanar los efectos colaterales que trajo el coronavirus.

El académico de la Universidad de Chile señaló que: “No es que a la Constitución le falten mecanismos para asegurar que estas cuestiones inconstitucionales no ocurran. Si algo tiene esta Constitución es exceso de esos mecanismos, y sin embargo, todos estos dispositivos en este caso han dejado de operar. ¿Por qué? Porque nadie está dispuesto a pagar el costo de lo que significa proteger a la Constitución”, lo que a su juicio responde a la deslegitimación de esta.

“Primero, si de mí dependiera, los instrumentos de defensa de la Constitución se ejercerían mucho más. Desde ese punto de vista, tengo una cierta sintonía con lo que dice Fernando. Por supuesto que yo creo que hay que recurrir al TC todas las veces que uno crea como autoridad que se está vulnerando la Constitución. Y me parece a mí que es un error y que provoca un daño de fondo y permanente el sacar la cuenta de si uno va a ganar o va a perder, porque yo prefiero mil veces ir a defender la vigencia y respeto de la regla que no defenderla, porque esto genera un debilitamiento institucional mucho más grave”, cerró Cordero.

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