Habla el juez de Rancagua Marcelo Vásquez: "Siento decepción de haber impartido un tipo de justicia que hoy se me niega"

18/07/2019FOTOGRAFIAS  AL JUEZ MARCELO VÁSQUEZMario Tellez/La Tercera

Foto: Mario Tellez.

El ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua -que fue sancionado por la Corte Suprema- dice que este caso "está terminando con un muerto, un depresivo y quiebres insalvables". Apunta a la fiscalía como responsable de "un montaje" en su contra y del fallecido juez Marcelo Albornoz.




Un último mensaje de WhatsApp llegó la noche del 2 de julio al celular del ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua Marcelo Vásquez: "Nos juntamos mañana en mi casa, amigo". El remitente era Marcelo Albornoz, su compañero por más de una década en tribunales de primera instancia y la Corte de Apelaciones de la VI Región. No solo era su tocayo, era su amigo.

El encuentro no pudo ser. Al mediodía del 3 de julio, Albornoz tomó un arma que había inscrito en 1998 y se suicidó en su casa.

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- ¿Marcelo, estás bien? ¡Por favor, dime que estás bien! -se oyó al otro lado del teléfono.

El juez Vásquez terminaba de arreglarse para partir a la casa de Albornoz. La idea era juntarse para revisar la estrategia de recurrir al Tribunal Constitucional (TC), pues pocas horas antes la Suprema los había notificado de la máxima sanción que los tendría fuera del Poder Judicial en pocos meses.

Vásquez no entendía por qué al otro lado del teléfono un amigo le preguntaba a gritos e insistentemente cómo estaba. Hasta que supo la tragedia. "El alcance de nombres había provocado una confusión y muchos creyeron que era yo quien me había quitado la vida... Así me enteré de la muerte de Marcelo, es desolador", comenta el ministro Marcelo Vásquez a Reportajes, en su primera entrevista luego de la muerte de su compañero de trabajo.

Los Marcelos -desde hace varios meses- enfrentaban un sumario por irregularidades en la Corte de Rancagua, causa que detonó una de las mayores crisis de probidad en el Poder Judicial y en el Ministerio Público.

Han pasado solo dos semanas, ¿cómo ha vivido lo que ocurrió con Albornoz?

Imagínese. Hablamos por teléfono el día anterior y estábamos muy acongojados, desilusionados. Siempre pensamos que nuestros argumentos iban a ser escuchados por el máximo tribunal. Esa decisión nos desestabilizó emocionalmente a los dos, pero de esa conversación que tuvimos nunca pensé que iba a tomar una decisión tan brutal, tan radical. Han pasado pocos días, lo vi en el ataúd y me pude despedir de él.

¿Usted asocia la decisión que él toma directamente a lo que resolvió la Suprema?

Mire, la cronología de los hechos da a entender eso. Ha habido un desgaste brutal, continuo, corrosivo en el aspecto sicológico, emotivo, físico, personal y familiar, y las cosas se van mancomunando, y estimo que esa decisión fue lo que desencadenó todo.

¿Qué tanto le ha afectado en lo personal?

Rancagua, a diferencia de Santiago, es una localidad pequeña. Las personas que nos hemos avecindado ahí nos conocemos entre todos, especialmente los abogados. Marcelo era especialmente conocido, porque hacía clases. Tenía 35 años de carrera judicial, era una persona de buen trato, muy cercano a sus alumnos, a su comunidad. Imagina lo que es de un día para otro ser sindicado de cosas horrorosas que repercuten en tu entorno. Yo, por ejemplo, dejé de salir. Sobre nosotros recayó un manto de sospecha que es muy injusto.

¿Nunca afloró en sus conversaciones la idea de quitarse la vida?

No, nunca. Él sí me manifestó estar muy desgastado. Son más de 30 años de servicio público y no comprendía la desproporción de todo lo que se había informado en relación a su persona, sentía que su imagen había quedado lapidada con informaciones erráticas. Se sentía estigmatizado. En este tipo de ciudades compartimos colegio con los colegas, actividades recreativas, nos encontramos en el supermercado, etc. Yo tuve que cambiar a mis hijos de colegio . Todo es dantesco y eso lo impactó en demasía. Los judiciales antiguos entramos a esto por vocación; antes los sueldos no eran tan altos, entonces terminar así tu carrera es algo que no se puede explicar más que con dolor.

¿Está decepcionado de lo que decidió la Corte Suprema? En el caso de Elgueta, la apertura del cuaderno de remoción fue unánime, pero en el de usted y de Albornoz hay supremos que se opusieron...

Es que el abrir un cuaderno de remoción para un juez es quebrarte la vida, es sacarte un pedazo de tu vocación, por situaciones que yo considero no tienen la envergadura como para poder dictaminar esas medidas tan drásticas y severas. Siempre estimé que la Suprema está conformada por ministros de larga carrera, con una sabiduría inconmensurable, y me confié en aquella con el objeto de que el análisis que se pueda hacer de los cargos haya sido objetivo, técnico y se haya ponderado de forma ecuánime.

¿Siente que eso no pasó?

Yo creo que aquí, desafortunadamente, la presión mediática puede haber servido de algún elemento como para poder suprimir o no poder abstraerse de aquello. Nos quisieron poner como ejemplo y es paradójico, sabe, porque de haber impartido justicia durante más de tres décadas, siento que respecto de mi persona no se ha impartido la misma justicia que yo impartí.

Siento decepción de haber impartido un tipo de justicia que hoy se me niega. De haber instaurado una justicia equitativa, ecuánime, con respeto a los derechos inalienables de toda persona, que en mi caso se han transgredido de forma muy brutal.

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"Este caso va a quedar en la historia del Poder Judicial, está terminando con un muerto, con una persona depresiva, con quiebres familiares insalvables y me pregunto: ¿Eso es administrar justicia bajo un proceso justo y racional que establece la Constitución?".

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¿Ha rondado en su cabeza una decisión tan drástica como la de su amigo?

Estoy en un tratamiento por depresión, pero más que nada por cómo veo sufrir a mi familia. La gente se olvida de que los jueces somos ciudadanos, tenemos entornos, tengo una madre octogenaria, hijos pequeños... Acá había información que se filtraba de forma malintencionada y que nunca pudimos contrarrestar. La información que ha salido es errática, desproporcionada y te va abatiendo. Han sido nueve meses y hay un colapso.

Toda esta investigación parte por una denuncia anónima en su contra, que decía que usted favoreció a su hija en un concurso público. Han pasado nueve meses. ¿Tiene sospechas de quién está detrás de esa denuncia?

No tengo pruebas, pero sí sospechas, y estamos haciendo algo al respecto. Mire (muestra el documento), esta denuncia está timbrada en la Fiscalía Regional de O'Higgins, por ende, alguien la dejó físicamente en ese lugar. Con mi abogada, Paula Vial, pedimos una serie de diligencias, entre ellas que declare el fiscal regional Emiliano Arias, para que determine cómo llega esta denuncia falsa. Habrá cámaras o se podrá registrar la IPde un correo falso al que alude esta denuncia, que es falsa.

¿Sospecha de que él esté detrás del anónimo?

No puedo asegurar eso.

¿Pero tampoco lo descarta?

Bueno, para eso están efectuándose estas diligencias. De manera categórica, como lo ha señalado el fiscal, la denuncia es apócrifa y es falsa. No hay nadie que se haya sentido perjudicado en un concurso como ahí dice.

En medio del caso de "los jueces de Rancagua" estalla una disputa entre el fiscal Arias y Sergio Moya. ¿Qué le pareció eso?

Parece ser una reyerta mortal entre ambos, sin límites, y el origen de esa pugna coincide, curiosamente, con la causa de los jueces. Y es una disputa de egos y poder, por lo que se ha sabido en la zona. En el fuero judicial, mucho antes de que pasara todo esto se sabía de esta lucha de protagonismos entre ambos y yo creo que somos víctimas, nosotros también, del afán de figuración.

Había también una especie de disputa con usted de ambos fiscales que se arrastraba desde el caso por abusos en la Iglesia...

No puedo hablar de disputa, porque yo como juez tomo decisiones y siempre hay alguien que queda insatisfecho.

Pero ustedes hicieron una observación a la Fiscalía Nacional sobre opiniones del fiscal Arias...

Fue una denuncia que se hace respecto de una acotación que hace el fiscal Arias que no corresponde a la realidad; fueron demasiados cuestionamientos públicos y mediáticos que se hacen de resoluciones judiciales, que nosotros pensamos que afectaban la independencia del Poder Judicial.

¿La denuncia anónima podría ser una especie de "venganza" o respuesta a eso?

No te puedo anticipar juicios. Yo soy respetuoso de las garantías del debido proceso y, por lo tanto, lo único que puedo precisar es que la denuncia es falsa y todo el proceso de investigación se inicia en forma irregular.

¿Qué tan contaminado está el ambiente judicial en Rancagua?

No, el ambiente judicial nunca ha estado contaminado en Rancagua, esta contaminación emanó por esta pugna del Ministerio Público. Yo, de hecho, estoy convencido de que esta causa nace para distraer causas que ahora sabemos les afectaban a ellos, al señor Moya en el caso Huracán, por ejemplo. No lo sé.

https://www.latercera.com/nacional/noticia/tragico-final-del-juez-investigado-corrupcion/727109/

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¿No le parece éticamente reprochable haber firmado el nombramiento, aunque transitorio, de su hija en un cargo?

Absolutamente, no. La ética tiene que ir vinculada con el ejercicio profesional, pero predomina la ley y ella rindió todas las pruebas habilitantes, yo nunca intervine. ¿Qué hice para privilegiarla? Era un cargo en Litueche de 15 días, a cuatro horas de Rancagua, no lo considero un privilegio, hasta pensaría que es un castigo.

Bueno, pero fue sancionado por eso por sus superiores. ¿Volvería a nombrar a su hija en un cargo?

Obviamente, no lo volvería a hacer, no puedo quedarme incólume frente a la crítica, pero la autocrítica también tiene que basarse en un principio de buena fe, y en el momento en que lo hice fue así, sin pensar que estaba infringiendo una norma. Mira (muestra fotos), si fuera algo oculto, mañoso, no habría tantas fotos de ella en ese lugar.

¿Es amigo del abogado Gabriel Henríquez, quien defiende al excanciller del Arzobispado Óscar Muñoz, investigado por abuso sexual de niños?

No tengo ninguna amistad con Gabriel Henríquez. O sea nosotros, el grupo de abogados que existe en la región es bastante escueto y generalmente aquellos que van a alegar a la corte son los mismos de siempre. No somos amigos, pero hemos compartido en actividades recreacionales.

Una de las hebras que persigue la fiscalía son las relaciones del ministro Elgueta con abogados de la zona, por eso le preguntaba...

Desconozco lo que atañe al ministro Elgueta respecto de la situación procesal, pero yo hice entrega al fiscal Héctor Barros de llamados telefónicos, durante un año completo, y no registro llamados a abogados.

¿Cuál es su relación con Luis Arenas, el doctor investigado por tráfico de medicamentos?

Ese es otro cargo que me hacen y que yo considero que es sin fundamentos. Hay seis ministros de la Suprema que me dan la razón. No intervine en causa alguna que le afectaba al doctor. En el proceso administrativo se encuentra plasmada la declaración del propio fiscal Moya, que dice que nunca, ni yo ni el juez Albornoz intervinimos en alguna situación procesal de él.

Pero él ya enfrentaba una causa por sicotrópicos y usted le sugiere un colega, sabiendo que podría llegar esa causa a la vista de la Corte de Rancagua...

Claro, pero estamos hablando de suposiciones, y esas suposiciones nunca sucedieron. Hay pruebas en la investigación.

Ha mencionado varias veces que hay errores y descontextualizaciones de sus actos en la investigación. ¿Cree, entonces, que hay un montaje detrás de las acusaciones a los jueces de Rancagua?

Yo creo que aquí existen los elementos básicos para poder evidenciar la existencia de un montaje. Se elucubraron cosas irregulares, incluso que se haya dicho que yo soy masón, también eso es parte de un montaje. Nunca lo he sido.

Pero si la logia sacó un comunicado expulsándolo...

Y es algo que no logro comprender.

Arenas era masón y hay escuchas con usted...

Qué bueno que me preguntas eso. Toda esta conversación emana de unas escuchas telefónicas que se le hacen al doctor, escuchas que la fiscalía capta en 2017, que luego, cuando Arenas es condenado, el tribunal de garantía ordenó destruir. ¿Y saben qué? Se guardaron esas escuchas y 18 meses después va el fiscal Moya y se las pasa a la ministra instructora de nuestro sumario.

¿Cree que fueron guardadas para usarlas en su contra después?

Acá hay pruebas descontextualizadas, desfasadas y manipuladas.

¿De parte de la fiscalía?

Sí, de parte de la fiscalía. Esas escuchas que se interceptaron en una causa penal particular luego fueron ocupadas dos años después en mi contra y del fallecido juez Albornoz. Todo lo que les cuento es para que la gente entienda que se nos presume inocentes aún, aunque el linchamiento público ya hizo lo suyo, pero acá hay una causa llena de irregularidades, que tiene como uno de sus episodios lo que se encontró en la casa del fiscal Moya. Teléfonos, carpetas, computadores... ¿De verdad no parece un proceso irregular?

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"El fiscal Moya terminó con mi carrera, con mi vida personal y con la existencia de mi amigo el ministro Albornoz".

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¿Por qué modificó la conformación de la sala y se incluyó en la vista cuando se vio el sobreseimiento de Sebastián Dávalos en el caso Caval?

Porque siempre lo hacía cuando había que habilitar una tercera sala.

Pero esa causa no era cualquiera, era el hijo de la expresidenta Michelle Bachelet...

Para mí era un caso común y corriente. Los jueces estamos para solucionar los casos emblemáticos y los comunes.

¿Qué piensa del fiscal Moya?

Me gustaría enfrentarlo y preguntarle de frente por qué actuó de esa forma, por qué exaltó situaciones que a lo más eran administrativas, pero que nos estigmatizaron hasta el punto de ser, sin juicio alguno, condenados públicamente en una causa por corrupción. No hay tal corrupción en la Corte de Rancagua, y es más, le digo algo..., el fiscal Moya terminó con mi carrera, con mi vida personal y con la existencia de mi amigo el ministro Albornoz. Este caso va a quedar en la historia del Poder Judicial, está terminando con un muerto, con una persona depresiva, con quiebres familiares insalvables y me pregunto: ¿Eso es administrar justicia bajo un proceso justo y racional que establece la Constitución? No ha habido justicia ni equidad.

El ministro Elgueta, a diferencia suya, está formalizado... ¿Cree que para él la justicia también ha sido injusta?

No quiero referirme a lo de él en particular, solo que aún le asiste la presunción de inocencia, como a todos. Lo que sí creo es que desde el inicio se nos intentó echar a todos en un mismo saco, en un invento de corrupción en una de las cortes más importantes del país, y eso, yo estoy seguro, no es así.

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