Tendencias

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles

Los investigadores han identificado una serie de factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de desarrollarlo. El cáncer de mama puede no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Es por esto que la realización de controles y exámenes es fundamental para la detección precoz.

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles. Foto: referencial.

El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en mujeres de todo el mundo, según informes de la Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Se produce por el crecimiento descontrolado de células de la glándula mamaria. Estas células pueden formar un tumor y, dependiendo de sus características y evolución, invadir tejidos cercanos o extenderse a otras partes del organismo, explican desde la Fundación Arturo López Pérez (FALP).

Existen diferentes tipos de cáncer de mama. De acuerdo a MedlinePlus, un sitio informativo de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los dos más comunes son el carcinoma ductal y el carcinoma lobular.

El primero comienza en los conductos que llevan leche desde la mama hasta el pezón, y representa la mayoría de los casos de cáncer de mama. El segundo inicia en los lóbulos de las mamas.

Si bien, tanto hombres como mujeres pueden tener cáncer de mama, es significativamente más frecuente en mujeres.

De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, alrededor del 1% de los diagnósticos se dan en hombres. Sin embargo, estos se han incrementado en los últimos años, según datos reunidos por la organización sin fines de lucro Breastcancer.org.

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles. Foto: referencial.

Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de mama

No se conoce la causa exacta de la mayoría de los tipos de cáncer de mama. Sin embargo, los investigadores han relacionado su desarrollo con una serie de factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades.

Estos se dividen en dos categorías principales: los modificables y los no modificables.

Los factores de riesgo modificables son aquellos que se relacionan con hábitos, condiciones o exposiciones sobre los que es posible actuar para contribuir al cuidado de la salud, explican desde la FALP.

Entre estos se encuentran los siguientes:

  • Primer embarazo después de los 30 años
  • Obesidad y sobrepeso: IMC > 25
  • Dieta rica en grasas y azúcares
  • Tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Algunas terapias de sustitución hormonal en la menopausia

Los factores de riesgo no modificables corresponden a las características o antecedentes personales que no es posible cambiar, pero que es clave conocer para evaluar el riesgo.

Desde la FALP detallan que, entre estos, se encuentran:

  • A mayor edad, mayor riesgo
  • Primera menstruación antes de los 12 años
  • Menopausia después de los 55 años
  • No haberse embarazado
  • Biopsia pre-maligna
  • Predisposición familiar y genética
  • Antecedentes familiares directos de cáncer de mama, ovario, colon, próstata, páncreas y melanoma

El jefe del Programa de Cáncer de Mama y Reconstrucción de Clínica Santa María, el Dr. Enrique Waugh, afirma que suele haber confusión entre lo genético, lo hereditario y la historia familiar.

“El cáncer de mama se produce por alteraciones genéticas en las células, pero la gran mayoría de esas alteraciones se adquieren durante la vida y no se heredan. Solo una minoría de los casos se debe a variantes hereditarias de alta penetrancia, como BRCA1, BRCA2 o PALB2”.

Por eso, agrega el Dr. Waugh, “no tener antecedentes familiares no elimina el riesgo ni reemplaza la necesidad de realizar los controles recomendados”.

Cabe precisar que tener uno o más factores de riesgo no significa necesariamente que una persona desarrollará cáncer de mama.

Sin embargo, los especialistas de la FALP sostienen que “conocerlos permite tomar decisiones informadas sobre el cuidado de la salud y consultar sobre los controles más adecuados para cada caso”.

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles. Foto: referencial.

Cuáles son los síntomas y las señales de alerta del cáncer de mama

El cáncer de mama puede no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Es precisamente por esto que la realización de controles y exámenes es fundamental para la detección precoz.

Los médicos de la Clínica Mayo detallan que, entre los signos que pueden aparecer, se encuentran los siguientes:

  • Un bulto o área engrosada de la piel en la mama que se siente diferente del tejido que la rodea
  • Un pezón aplanado o hundido
  • Cambios en el color de la piel de la mama. En personas de piel blanca, la piel de la mama puede tener un color rosado o rojizo. En personas de piel morena o negra, la piel de la mama puede ser más oscura que la piel del pecho, o bien tener un color rojizo o morado
  • Cambio en el tamaño, la forma o el aspecto de una mama
  • Cambios en la piel sobre la mama, como piel con hoyuelos o con el aspecto de la cáscara de una naranja
  • Descamación, desprendimiento o formación de costras o escamas de la piel de la mama

La cirujana oncóloga del Centro de Mama de Clínica Universidad de los Andes, la Dra. Militza Petric, enfatiza a La Tercera que muchas veces el cáncer de mama no produce molestias en sus primeras etapas.

“No debemos esperar a tener síntomas para preocuparnos. La detección precoz busca justamente encontrarlo antes de que los síntomas aparezcan. Pero si una mujer nota cambios en su mama, debe consultar incluso si tiene una mamografía normal”.

“Los signos de alerta son: asimetría mamaria, nódulo palpable, retracción del pezón o de la piel, piel con engrosamiento o aspecto de ‘piel de naranja’ y/o secreción espontánea por el pezón, especialmente si es sanguinolenta”.

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles. Foto: referencial.

Cuáles son los exámenes para detectar el cáncer de mama

La Dra. Petric afirma que el principal examen para la detección es la mamografía.

En palabras de la cirujana oncóloga, “la mamografía salva vidas, porque puede detectar el cáncer de mama antes de dar síntomas, y en etapas tempranas se puede curar”.

“En general, se recomienda en las mujeres desde los 40 años, una vez al año. Sin embargo, cuando hay historia familiar de cáncer de mama y sospecha de cáncer hereditario, se puede iniciar el chequeo con mamografía antes. En mujeres con un riesgo particularmente elevado, la estrategia de vigilancia puede incorporar otros exámenes, como la resonancia magnética mamaria”.

“La ecografía mamaria también es una herramienta muy importante, pero cumple principalmente un rol complementario. Es útil para estudiar un nódulo, caracterizar una lesión encontrada en la mamografía o en determinadas mujeres con mamas densas”, dice la Dra. Petric.

La radióloga de Clínica Biobío, la Dra. Mónica Zavala, comenta que “muchas mujeres postergan (la mamografía) año tras año por falta de tiempo, por miedo al resultado o porque se sienten bien”.

No obstante, recalca: “El problema es que el cáncer de mama en etapas iniciales puede no presentar síntomas, así que cuando una mujer consulta porque nota algo, muchas veces el cáncer de mama ya ha avanzado”.

Entre las razones más frecuentes para no hacerse el examen, dice la Dra. Zavala, están el temor al dolor y a la radiación.

En este sentido, aclara: “El examen puede ser incómodo, pero dura pocos segundos, y la dosis de radiación es muy baja y segura”.

Sin embargo, añade la radióloga, “lo de los antecedentes es quizás el mito más peligroso: la gran mayoría de las mujeres diagnosticadas no tiene ningún caso en su familia”.

Cáncer de mama: cuáles son los síntomas, las señales de alerta y los tratamientos disponibles. Foto: referencial.

Cuáles son los tratamientos disponibles en Chile para el cáncer de mama

La Dra. Petric, del Centro de Mama de Clínica Universidad de los Andes, afirma que, en Chile, “hoy tenemos un arsenal terapéutico mucho más amplio que hace algunos años”.

Aclara que “el cáncer de mama no es una sola enfermedad, sino un conjunto de enfermedades diferentes, y por eso el tratamiento debe adaptarse a las características de cada tumor y de cada paciente”.

“En una paciente con enfermedad localizada, la cirugía continúa siendo fundamental. Dependiendo del caso, podemos realizar cirugía conservadora de la mama o mastectomía total, con o sin reconstrucción mamaria inmediata”.

“A esto pueden sumarse radioterapia y tratamientos sistémicos, como quimioterapia, hormonoterapia, terapias anti-HER2, inmunoterapia y terapias innovadoras, como los anticuerpos conjugados. La indicación depende de factores como el tamaño y extensión del tumor, compromiso ganglionar, presencia de metástasis y, especialmente, de las características biológicas del cáncer: receptores hormonales, HER2 y otras alteraciones moleculares que se solicitan de regla en nuestro país en la biopsia”.

De acuerdo a la especialista, “esto representa un cambio muy importante: ya no tratamos solamente ‘un cáncer de mama’, sino que buscamos identificar las características particulares de cada tumor para seleccionar el tratamiento más adecuado y personalizado a cada paciente”.

“En Chile, el GES (Garantías Explícitas en Salud) otorga garantías de acceso y oportunidad para realizar el estudio completo desde la sospecha. Y, de confirmarse el diagnóstico, da cobertura para etapificación, tratamiento loco-regional y sistémico. Además, está garantizado el manejo integral con kinesioterapia y apoyo psicológico, que son muy importantes para la calidad de vida”, subraya la Dra. Petric.

La cirujana de mama de Clínica Dávila, la Dra. Camila Seymour, complementa: “Muchas mujeres que se detectan un tumor palpable asumen que el tratamiento será una mastectomía. Por el fuerte impacto negativo que esto les genera, en ocasiones retrasan la consulta médica. Informar a la población de que la cirugía del cáncer de mama ofrece alternativas, como la reconstrucción mamaria y la cirugía oncoplástica, podría ayudar a cambiar esta percepción”.

“Es fundamental que, desde el diagnóstico, cada mujer conozca todas las opciones disponibles para su caso. La prioridad siempre debe ser tratar el cáncer de forma oportuna y precoz, pero estas técnicas también deben verse como parte de un manejo integral, que busque su bienestar físico, emocional y social”.

El cuidado de la salud mental es fundamental para las personas que han sido diagnosticadas, afirman desde Breastcancer.org.

De acuerdo a sus especialistas, hablar con un profesional de esta área puede ser especialmente útil si te ocurre lo siguiente:

  • Te cuesta aceptar el diagnóstico y los cambios que implica
  • Sufres de efectos secundarios físicos y emocionales como fatiga, náuseas o cambios en el estado de ánimo provocados por el tratamiento
  • Sientes que elegir entre varios tipos de tratamientos o dónde atenderte es una decisión abrumadora
  • Sientes inseguridad respecto a cómo cumplir con tus responsabilidades y expectativas diarias en el trabajo o en el hogar
  • Sientes enojo por el cambio que generó el diagnóstico de cáncer de mama en tu vida y como afectó las relaciones personales con tu pareja, hijos, familiares o amigos
  • Sientes estrés por cuestiones económicas como el costo de la atención médica, tener que ausentarse del trabajo por un tiempo sin paga o no tener suficiente dinero para las cosas que disfrutas
  • Sientes ansiedad por la posible reaparición del cáncer (recurrencia)
  • Tienes miedo a la muerte, especialmente si te han diagnosticado cáncer de mama metastásico
  • Te afectan cambios físicos en el cuerpo, como la pérdida del cabello o de las mamas, o cambios en la salud sexual
  • Te preocupa tu fertilidad

La etapa posterior al tratamiento también es relevante, asegura la psicóloga de la Clínica Ciudad del Mar, Elena Rug. Precisa que este período puede ser, desde el punto de vista emocional, el más complejo.

“Está clínicamente reconocido que la salud mental puede deteriorarse una vez finalizado el tratamiento activo. Mientras este dura, las pacientes suelen sentir que están tomando cartas en el asunto. Sin embargo, cuando el tratamiento termina, muchas veces recién se comienza a procesar lo vivido”, explica.

A esto se le suma “el temor a la recurrencia y la ansiedad que acompaña a cada nuevo control”, añade la psicóloga.

Cabe recordar que si tienes dudas relacionadas a tu salud, tanto física como mental, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.

Lee también:

Más sobre:Salud TendenciasCáncer de mamaCáncerMedicinaCienciaEnfermedadesTumorTumoresMamografíaSíntomasSaludLa Terceraciencia tendencias

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE