Cómo 5 minutos de tu día pueden extender tu vida, según una investigación
Un estudio internacional, basado en datos de más de 130 mil personas, analizó cómo cambios mínimos en la rutina diaria pueden influir en la mortalidad y el sedentarismo.
Moverse un poco más cada día, incluso solamente cinco minutos, podría tener un impacto relevante en la esperanza de vida.
Así lo sugiere una nueva investigación publicada en la revista científica The Lancet, que analizó datos de actividad física de más de 130.000 personas en distintos países.
La investigación, destacada en ScienceAlert, concluyó que pequeños cambios en los hábitos diarios podrían asociarse a una reducción significativa del riesgo de muerte.
¿Cómo fue la investigación?
El estudio, liderado por un equipo de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, se basó en información recopilada por dispositivos portátiles que miden movimiento y tiempo de sedentarismo.
A partir de esos datos, los investigadores modelaron cómo variaciones mínimas en la actividad física diaria podrían influir en la mortalidad por todas las causas.
Uno de los hallazgos centrales es que sumar solo cinco minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa (como caminar rápido o andar en bicicleta) podría prevenir hasta el 6% de las muertes en un enfoque de alto riesgo, es decir, entre las personas menos activas.
En un análisis aplicado a la población general, esa cifra podría alcanzar hasta el 10%, según escriben los autores en el artículo científico.
Sedentarismo y mortalidad
El estudio también analizó el impacto de reducir el tiempo que se pasa sentado.
De acuerdo con los resultados, disminuir el sedentarismo en unos 30 minutos al día se asoció con una reducción menor, pero aún significativa, del riesgo de muerte, tanto en los grupos de mayor riesgo como en la población en general.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores no siguieron a los participantes durante años, sino que utilizaron modelos estadísticos que estiman el riesgo de mortalidad individual y lo comparan con el de personas con hábitos similares.
Esto permitió proyectar cómo cambios modestos en la actividad física podrían modificar ese riesgo.
Uno de los puntos que destaca la investigación es que los mayores beneficios se concentran en quienes son menos activos y pasan más tiempo sentados.
En otras palabras, las personas que actualmente hacen poco o nada de ejercicio son las que más podrían ganar con ajustes relativamente pequeños en su rutina diaria.
Si bien los autores aclaran que la naturaleza observacional del estudio no permite establecer una relación directa de causa y efecto, subrayan que el tamaño de la muestra y la consistencia de la asociación justifican seguir profundizando en esta línea de investigación.
“Solo investigamos la mortalidad por todas las causas; por lo tanto, las investigaciones futuras deberían examinar otros resultados de salud”, señalan en el artículo.
También advierten que se necesitan más estudios en países de ingresos bajos y medios, donde los niveles de actividad física, la estructura etaria y la carga de enfermedad pueden ser diferentes a los incluidos en el análisis.
Los resultados refuerzan un mensaje clave para quienes tienen dificultades para encontrar tiempo o motivación para ejercitarse.
“Cada movimiento cuenta”, afirmó a ScienceAlert Daniel Bailey, científico del comportamiento sedentario de la Universidad Brunel de Londres, quien no participó en el estudio.
Según el especialista, promover pequeños cambios puede ser un punto de partida realista para mejorar la salud y, eventualmente, aumentar los niveles de actividad física.
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