Qué es la biofobia que experimentan millones de personas en el mundo, según un estudio
El contacto con la naturaleza no siempre genera calma o bienestar. Un estudio reciente analiza por qué algunas personas no se sienten cómodas con la naturaleza.
Durante años se ha repetido que pasar tiempo en la naturaleza es beneficioso para la salud física y mental.
Sin embargo, no todas las personas experimentan estos efectos positivos. Para millones, la naturaleza genera miedo, rechazo o repulsión: un fenómeno conocido como biofobia.
Así lo explica Johan Kjellberg Jensen, investigador en Ciencias Ambientales de la Universidad de Lund, en un artículo en The Conversation, donde analiza este aspecto poco explorado entre seres humanos y el entorno natural.
“El fenómeno de la biofobia se ha pasado por alto en los estudios sobre las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza”, señala el académico, lo que ha impedido comprender en profundidad sus causas y posibles tratamientos.
¿Qué es la biofobia?
La biofobia es, en términos simples, la aversión hacia la naturaleza y los seres vivos que la componen.
Según Jensen, estas relaciones negativas con la naturaleza pueden adoptar múltiples formas y tienen consecuencias relevantes: reducen la exposición a los beneficios para la salud asociados a la naturaleza y, además, perjudican los esfuerzos de conservación.
“Es fundamental comprender la gama completa de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, desde la afinidad hasta la aversión”, advierte.
En su estudio, realizado junto a otros investigadores, el equipo revisó sistemáticamente 196 estudios sobre biofobia provenientes de distintas partes del mundo, aunque con un sesgo hacia países occidentales.
Los estudios abarcan áreas como la psicología, las ciencias sociales y la conservación ambiental.
¿Qué causa la biofobia?
Uno de los principales hallazgos es que la biofobia tiene causas múltiples, que se dividen en factores externos e internos.
Entre los externos se encuentran el entorno físico y la exposición a ciertas especies, además de las actitudes sociales y narrativas culturales.
Un ejemplo clásico es el impacto de la película Tiburón, que generó un miedo generalizado hacia estos animales.
Los factores internos, en tanto, incluyen rasgos personales como la edad, el nivel de conocimiento y el estado de salud.
“Tener un buen conocimiento de las especies y comprender cómo funciona la naturaleza reduce el riesgo de tener relaciones negativas con ella”, explica Jensen.
En contraste, sentirse débil o con mala salud se asocia con un mayor temor hacia grandes carnívoros.
Las personas biofóbicas tienden a evitar zonas donde creen que habitan animales que temen, lo que puede traducirse en un mayor apoyo a medidas como el sacrificio selectivo de especies como lobos, osos o tiburones.
Aunque los animales considerados amenazas suelen concentrar la atención, la biofobia también puede dirigirse a especies inofensivas, como ranas nativas.
¿Tiene solución?
Respecto a posibles soluciones, el investigador aclara que no existe un tratamiento único.
Entre las estrategias se incluyen la exposición gradual a la naturaleza, la educación ambiental y la mitigación de conflictos, especialmente en contextos donde los riesgos o daños son reales, como en el caso de agricultores afectados por fauna silvestre.
El estudio concluye con una advertencia: las tasas de biofobia estarían aumentando, impulsadas por estilos de vida cada vez más urbanos y alejados del mundo natural.
“Abrir los ojos a nuestro odio hacia la naturaleza es crucial para revertir una tendencia de relaciones negativas con ella”, plantea Jensen.
Lo último
Lo más leído
1.
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE