Qué son los jóvenes “nini” y por qué les cuesta tanto encontrar trabajo, según un estudio
La investigación advierte que, más que falta de esfuerzo individual, detrás del fenómeno hay una combinación de factores estructurales, familiares y territoriales que condicionan las oportunidades de millones de jóvenes.
Durante años, el término “nini” (jóvenes que ni estudian ni trabajan) se ha instalado en el debate público como sinónimo de falta de ganas o esfuerzo.
Sin embargo, un estudio difundido por The Conversation plantea que esa imagen simplificada de los ninis no solo es injusta, sino también errónea.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, en 2023 más de 280 millones de jóvenes en el mundo se encontraban en esta situación.
Los autores del estudio, Gabriel Lozano Reina, profesor de la Universidad de Murcia, y Gregorio Sánchez Marín, catedrático en la Universidad de Alcalá, advierten que el fenómeno es mucho más complejo de lo que suele asumirse.
¿Cómo entender el fenómeno nini?
“Lejos de tratarse de una decisión puramente individual, el fenómeno nini es el resultado de una combinación de factores estructurales, familiares e individuales, profundamente condicionados por el territorio en el que se vive”, señalan los autores del estudio.
Uno de los principales errores, explican, es considerar a los ninis como un grupo homogéneo.
Bajo esa etiqueta conviven realidades muy distintas. Hay jóvenes desempleados que buscan activamente trabajo y otros que están fuera del mercado laboral porque cuidan a familiares.
También están quienes han perdido la esperanza de encontrar empleo, personas con problemas de salud e incluso un grupo minoritario que se mantiene fuera del sistema de forma voluntaria y temporal.
Esta diversidad implica trayectorias y necesidades muy diferentes.
“No es lo mismo un joven que busca empleo sin éxito durante meses que una joven que abandona el mercado laboral por responsabilidades de cuidado”, sostienen.
Tratar a todos por igual, advierten, conduce a políticas poco eficaces e incluso injustas.
Factores estructurales y el territorio
El estudio identifica factores estructurales clave. Las regiones con altas tasas de desempleo juvenil, mercados laborales precarios y débiles transiciones entre educación y empleo presentan mayores niveles de jóvenes ninis.
Las crisis económicas, como la de 2008 o la pandemia de covid-19, agravaron el problema, dejando a muchos jóvenes atrapados en empleos temporales o directamente excluidos.
El territorio también influye. Las zonas rurales o periféricas, con economías menos diversificadas y menor acceso a servicios públicos, concentran mayores riesgos de exclusión que las grandes áreas urbanas.
No solo importa la cantidad de empleo disponible, sino la calidad de las instituciones, el transporte, la oferta educativa y los servicios de apoyo.
Familia y educación
En el plano familiar y educativo, el nivel de estudios de los padres, la estabilidad económica del hogar y las redes de apoyo inciden de forma decisiva.
El abandono escolar temprano y la escasa conexión entre formación y mercado laboral aumentan el riesgo.
En cambio, los sistemas de formación profesional sólidos y los programas que combinan estudio con experiencia laboral reducen esa probabilidad.
El género es otro factor relevante: en muchos países, las mujeres presentan mayores tasas de inactividad debido a responsabilidades de cuidado, especialmente donde faltan servicios de apoyo a la conciliación.
En definitiva, el estudio concluye que no existen soluciones simples.
Las políticas más eficaces son aquellas que combinan medidas económicas, educativas y sociales, adaptadas a cada territorio.
Más que un problema de actitud individual, el fenómeno nini refleja fallas estructurales en los sistemas educativos, laborales y sociales.
Comprender esa complejidad, plantean los investigadores, es clave para abandonar los estigmas y diseñar respuestas más justas y efectivas.
Lo último
Lo más leído
2.
3.
5.
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE