“Porque tu propia tristeza se incendió”: la historia detrás de Miño, un retrato del Chile más desigual

cancion

Los Bunkers.

El 30 de noviembre de 2001, la noticia los golpeó de frente y costado: la muerte de Eduardo Miño, quien se había quemado a lo bonzo horas antes frente a La Moneda, y también la desidia de la prensa frente a lo que ocurría, descolocaron a los hermanos Durán. Esa misma noche se propusieron escribir una canción que, además de convertirse en el símbolo del catálogo de Los Bunkers, a través de escenas personales y el sacrificio de un manifestante superado por la derrota, reproduce de la manera más fiel la desesperanza y el descontento social de una generación. Acá, Mauricio y Francisco cuentan cómo nació "Miño".



Eduardo Miño, de 50 años, un metro y 60 centímetros de altura, contextura gruesa, padre de tres hijos y militante del Partido Comunista, está parado sobre una de las arterias de la Plaza de la Constitución, justo frente al Palacio de La Moneda. Lleva allí algunos minutos, impávido, con la mirada perdida entre los transeúntes, mientras parece estar esperando. Trae consigo un pequeño montón de hojas y una bolsita con un tarro en su interior: ya tomó una decisión.

Maipucino desde los cuatro años, a Miño le habían arrebatado la esperanza. Estaba superado por un escenario que asumía irreversible. Desde hace años dedicaba buena parte de su vida a la lucha contra la empresa Pizarreño, responsable de la muerte de su padre y de enfermar a centenares de trabajadores del sector: la compañía utilizó durante décadas asbesto, un material tóxico que provoca, entre otros, mesotelioma pleural maligno, asbestosis y cáncer pulmonar. En su adolescencia, sin ir más lejos, Miño fue testigo de cómo varios de sus amigos enfermaron tempranamente, sin poder hacer nada. Era, para él, una polaroid de la más abyecta tristeza y no cabía en su sentido de humanidad. Pero, entendía también, estaba solo: era un mano a mano contra una sociedad industrial. Y una victoria, a esa altura, era improbable.

Son las 11.35 del viernes 30 de noviembre de 2001. A unos cuantos metros de Miño están reunidos los asistentes al acto por el Día Internacional del Sida. Entre ellos, Michelle Bachelet, entonces ministra de Salud. Eduardo, sabe, es el momento y el lugar: da unos pasos adelante y empieza a repartir las hojas entre los que pasan por allí. Son varias impresiones de una carta que explica detalladamente la historia del daño causado por la industria Pizarreño y, también, su decisión. Cuando entregó la primera, entendió, no había vuelta atrás. En unos minutos realizará acaso el acto de protesta más contundente: entregar la vida por una causa.

*

La noche de ese viernes 30 de noviembre, en algún pequeño departamento de Santiago Centro, Mauricio y Francisco Durán, miembros de la promisoria banda Los Bunkers, miraban de reojo el noticiero cuando quedaron helados: un tipo se había inmolado frente a La Moneda. Tras herirse con un cuchillo en el abdomen, se roció con un líquido para luego arder por poco más de un minuto. Era Eduardo Miño. Moriría a las 00.10 del 1 de diciembre en la Posta Central.

Lo que más golpeó a los hermanos, sin embargo, fue el tratamiento de la noticia. Que la brutal muerte de Miño y su mensaje quedasen en una suerte de segundo plano. En las portadas de algunos medios, por ejemplo, se vio desplazada por el primer show de regreso de Los Prisioneros en el Estadio Nacional. Ése también fue el germen que Los Bunkers necesitaban para obrar su canción más emblemática. 18 años después, ahora en México, reconstruyen la historia:

—Este tema lo hicimos en 2001, cuando estábamos preparando las canciones para lo que iba a ser nuestro segundo disco, Canción de lejos. Y mientras estábamos en el proceso de composición, justamente ocurrió el caso de Eduardo Miño, nos tocó verlo en las noticias —recuerda Francisco Durán en un audio de WhatsApp—, y fue bastante impactante ver las imágenes de un hombre llegando al recurso más extremo que uno se podría imaginar. También, estuvo la reflexión acerca de cómo los medios de comunicación informaron de la noticia. El hecho de que la pasaran y luego fueran a comerciales, pasaran los goles, y que a la semana después ya no fuera mucho tema, nos llevó a pensar de que era una buena idea escribir sobre él.

Para armar la letra, cuenta Mauricio, decidieron dividirse: Francisco se encerró en su pieza a escribir lo que sería el coro y él se encargó del resto. Un par de horas más tarde, lo que demoró el fugaz proceso, al juntar las partes se dieron cuenta de que conversaban la una con la otra. Y también de una idea que ambos tenían: la canción habla de Eduardo Miño, nació como un homenaje, pero también mezcla historias personales y apunta a la desesperanza de una sociedad golpeada.

—Al momento de escribirla, la mayoría de las imágenes que se ocuparon, salvo las del coro, tienen que ver con nuestra infancia más bien —revela el mayor de los Durán—; nos poníamos en el lugar de alguien que podía hacer un recorrido de lo que había vivido (Eduardo) al momento de llegar y tomar una decisión tan drástica. Como no lo conocíamos, era una buena manera ocupar imágenes personales para poder establecer lo que un hombre podía recordar, o lo que podía ser la memoria de una persona.

"Miño", como finalmente la llamaron rescatando el apellido del manifestante, comenzó a sonar incluso antes de que se estrenara Canción de lejos (2002). En La Batuta, recuerdan, la mostraron por primera vez al público. Luego, unos días antes de la grabación, en el proceso de preproducción, sostienen los Durán, fue una de las canciones en las que más se trabajó. "Álvaro Henríquez aportó mucho en simplificar el tema: la introducción tenía más acordes y él lo simplificó para que fuera más directo —cuenta Mauricio—; y también creo que en la parte sonora le dio una importancia, un carácter bien acústico a la forma en que sonaba la batería y las guitarras. Fue un aporte bien valioso de él al momento de producir".

Lo que no esperaban los Durán es que "Miño" se transformara, pronto, en la más representativa de su catálogo. "Es que nunca fue una canción que se haya pensado para que fuera un single y mucho menos todas las consecuencias que trajo", explica Francisco. De hecho, cuando la banda se encontraba en la elección del primer sencillo, cuentan, no todos votaron para que fuera su carta de presentación. Pero les llamó la atención que sus cercanos, amigos y músicos, les insistieran en que ésa debía ser la elegida.

—¿Tuvieron la oportunidad de conversar con familiares de Eduardo, a raíz de la canción?

Francisco: "Un día estábamos tocando en la Yein Fonda, en el Cerro Santa Lucía, y después del show se nos acercó una hija de Eduardo Miño y un par de familiares de él. Y estuvimos conversando, compartiendo un poco, nos contaron sobre su papá, su esposo…"

Mauricio: "...Estaban agradecidos de la canción, les gustaba muchísimo. Estaban sorprendidos porque generalmente cuando alguien pasa por algo así, nunca se imagina que esto va a terminar registrado en una canción. La familia estaba sorprendida de eso. Y después tuvimos una segunda situación, que fue antes del Festival de Viña 2012, que fue un hijo de Eduardo Miño a hablar con nosotros. Hablamos por lo menos una hora, el día antes que tocamos en Viña, cuando hicimos la prensa. Y me acuerdo que pasó algo muy particular, porque él tenía la petición de que si nosotros podíamos salir con unas poleras, que reforzaran el mensaje. Y le explicamos que no era mucho nuestro estilo, que la canción hablaba por sí sola y que nos íbamos a preocupar de darle un momento súper especial durante el show que íbamos a hacer...".

Francisco: "...Que no era nuestro estilo subrayar ese tipo de cosas, más bien. No por lo de la polera en sí. Nos gusta que el mensaje vaya más limpio. Fue súper comprensivo también".

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Que "El detenido" sea la canción encargada de abrir el primer disco —homónimo (2001)— de Los Bunkers no fue una decisión al azar. Desde que encararon esta aventura, primero en su querido Concepción versionando a sus ídolos, y luego en Santiago encontrando rápidamente su lugar en la escena del rock nacional, se destacó esa búsqueda de un contenido político, de abrirse a ciertos temas y mostrar un punto de vista. "Miño" o "Canción para mañana" son otros ejemplos. Sobre este apartado, en abril pasado, Mauricio Durán explicó a Culto el significado de recoger estas temáticas: "Siempre fue importante. Sobre todo ahora por cómo están las cosas puede ser mucho más importante, porque el sentido de lo colectivo se ha ido perdiendo".

Hoy los Durán, inmersos en proyectos como Pillanes y Lanza Internacional, han seguido los detalles del estallido social desde México. Aquí, hablan sobre las manifestaciones:

—El valor de lo colectivo, como lo habíamos hablado antes, está ahí. Es curioso que hayamos hablado hace poco de este tema y hayamos reflexionado sobre eso, digamos —sostiene Mauricio Durán—. Y yo creo que lo seguimos sosteniendo: Los Bunkers es una banda que su valor era el colectivo en sí mismo, poder aunar criterios y direccionarlos, darles un sentido común en un grupo que es pequeño. Y obviamente las manifestaciones, con todas las diferencias que tiene, busca eso. No sé si mirándolo fríamente lo termine o se esté logrando, porque da la impresión que dentro de esta lucha común hay miles de luchas, pero el hecho de que esas miles de luchas se unan para poder pedir cambios concretos, mejoras decisivas, nos parece súper valioso.

—¿Y cuál es su opinión sobre lo que pasa en Chile?

—No ha habido un cambio real. Si no, no estaríamos hoy como estamos, no se estarían pidiendo las reivindicaciones que se están pidiendo. No creo que por parte de la prensa haya tampoco una profundización por noticias de este tipo sin caer en la banalidad y caer en la superficie de la discusión —dice Mauricio Durán—. No me parece que hayan muchos cambios. Hemos de esperar que todo esto que está pasando ahora repercuta en un cambio profundo de eso, de nuestra manera de afrontar nuestros problemas, en la manera de cómo enfocamos el país hacia adelante, de cómo nos comprometemos con la gente que tiene menos protección que uno. Por ahí va la cosa.

—"Miño", precisamente, aborda un caso y presenta de manera muy clara la desigualdad, un tema por el que hoy se lucha en las calles. ¿Qué significa para ustedes que esta canción se haya transformado en el tema acaso más insigne de la banda?

—Tiene un significado bien particular. Fue la primera canción que a nosotros nos abrió a un grupo más amplio. Fue un sencillo exitoso, fue la primera vez que yo escuché una canción nuestra fuera de mi ambiente natural —sostiene Mauricio Durán—; me subía a un taxi y la tocaban, entraba a un negocio y estaba sonando. Y que sea un tema de estas características es algo que nos pone contentos, una canción que dice algo, que refleja más allá de la situación de Eduardo Miño, una época y un sentir, a propósito de todo lo que se vive ahora. Por eso creo que el tema se mantiene joven.

—Como en "Miño", Los Bunkers siempre se preocuparon del contenido político en sus canciones. Hoy, en este escenario social tan delicado, ¿cómo ven esa situación? ¿Extrañan que los músicos chilenos tomen esa bandera que alguna vez ustedes agarraron?

Francisco: "Es algo que ha proliferado en el último tiempo; en estos días, sin ir más lejos, han salido una cantidad de canciones considerables, y cada uno desde su visión tratando de ser un aporte, de acompañar a la gente en este proceso. Creo que hay bastante conciencia en general en el músico chileno. Y creo que, por nuestra historia musical, es algo que siempre tenemos presente. A lo mejor hace un tiempo atrás, en los años ochentas, eso se podría haber relacionado con cierto tipo de música. Hoy eso es bastante más transversal. Desde la música pop, folclórica, doctos que salen a la calle y tienen una manera de acompañar este proceso. Así que no, no me extraña".

Mauricio: "Hace poco fuimos a dar una entrevista acá a propósito de lo que pasa en Chile, y algo que les llama la atención en México es que los músicos de pop, en el gran sentido de la palabra, son súper comprometidos. Así lo ven los mexicanos: que el músico pop chileno es súper comprometido con su entorno. No así el mexicano. Y es algo que nos preguntaban mucho. Quizás está tan cerca que no lo vemos, pero está ese compromiso históricamente del músico chileno con su comunidad".

—Tras la conversación en Radio ADN, muchos se ilusionaron con el "Estamos más cerca que hace dos meses" de Mauricio sobre una posible reunión de Los Bunkers…

Francisco: "Es algo sobre lo que hemos reflexionado los últimos días. Lo que el Mauri decía en esa entrevista, en el fondo, es que hemos tenido más contacto con nuestros compañeros, a propósito de lo que ha pasado estos días pero a nivel personal. Uno está en contacto con todos sus amigos, quiere estar informado, quiere saber qué es lo que sienten. Y nada: sí habría sido muy bonito presente y ser parte de toda estas acciones que se están llevando a cabo para acompañar lo que la gente está haciendo en las calles, en las poblaciones. Pero como estamos en México, no ha sido algo en lo práctico posible".

Mauricio: "Se ve difícil".

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