Consuelo Valdés, ministra de las Culturas: “El presupuesto de Cultura crece en medio de una de las crisis más grandes de la historia"

La ministra de las Culturas, la Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés. Mario Tellez/La Tercera

La titular del ministerio responde a las críticas de los gremios de artistas por sus declaraciones sobre los recursos asignados al área. “La cultura debe jugar un rol central en la próxima discusión constitucional”, dice, mientras algunos colectivos piden su renuncia.



Del estallido social a la pandemia, Consuelo Valdés cumplió un año como ministra de las Culturas. Su gestión ha estado presionada por las sucesivas crisis, económicas y sanitarias. Ahora, la arqueóloga y ex directora del MIM enfrenta un nuevo escenario de tensiones provocadas por la discusión del Proyecto de Presupuesto 2021. “He sido por más de 50 años una trabajadora más en el mundo de la cultura y desde diferentes ámbitos conozco sus necesidades y realidades”, dice a Culto.

Si bien los recursos asignados a la cartera aumentaron en un 11,2% y alcanzarían a $ 220 mil millones para 2021, instituciones y artistas han alegado recortes y acusan que la partida es insuficiente para las carencias que atraviesan. En entrevista reciente con CNN, la ministra subrayó que los recursos públicos pertenecen a todos los chilenos “y un peso que se coloque en cultura es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos”.

Replicada en redes sociales, la frase provocó un rechazo transversal, desde el ámbito de los editores a los artistas y el cine. Para los trabajadores del sector, la ministra le resta valor a la cultura.

“Nunca podría sostener que la cultura no es prioritaria porque he comprobado en carne propia su relevancia en la vida de las personas y en la democracia”, responde Consuelo Valdés, “y estoy convencida de que la cultura debe jugar un rol central en la próxima discusión constitucional. Por eso hemos trabajado para que, a pesar de las circunstancias, el presupuesto del próximo año sea el cuarto con mayor crecimiento. En este momento histórico la cultura es una prioridad y debe inspirar al Chile que viene”.

¿No significa que la cultura no es una necesidad esencial?

Dentro de las prioridades sociales la cultura tiene un rol central.

¿Fue una expresión desafortunada o mal interpretada?

Pienso que está fuera de contexto, pero insisto que la cultura es fundamental para el desarrollo de las personas y la sociedad. Esa es mi convicción, mi principio y mi credo desde siempre, desde que empecé a estudiar otras culturas y estudiar a los otros, siempre en actitud dialogante.

¿A qué adjudica esta reacción en contra?

Creo que como país tenemos mucho trabajo por delante y tenemos que concentrarnos en eso. Desde que asumí este ministerio he trabajado por lo que creo y doy fe del trabajo que realizan las trabajadoras y los trabajadores de este ministerio.

¿Es una sobre reacción?

Los debates son siempre necesarios para avanzar y gracias a ellos se obtienen logros que nos benefician a todos. Ese es el rol de la cultura: tender puentes, establecer lazos. Y en Chile existe libertad de expresión.

Consuelo Valdés afirma que conoce la delicada situación que enfrenta el medio, golpeado por el estallido y la pandemia. “Por eso el presupuesto contempla 20 millones de dólares de fondo de emergencia y se suma a los $ 15 mil millones que entregamos este año gracias a las reasignaciones”, dice.

Aun así, la partida bajó al 0,3% del presupuesto de la nación…

Siempre se ha anhelado destinar el 1% al presupuesto de Cultura, este es un anhelo histórico al que Chile debe aspirar, y estoy de acuerdo con eso. Lo que he señalado es que ello no es factible ahora debido al complejo escenario que enfrentamos, y a pesar de ello el presupuesto crece en 11,2%. Este es un anhelo legítimo, otros gobiernos lo han querido y no lo han logrado.

Algunos piensan que Usted justifica los eventuales recortes en lugar de defender con más convicción los intereses del sector.

Estamos convencidos como ministerio de que este es un buen proyecto, pero es el Congreso Nacional el espacio para discutirlo y enriquecerlo. Lo concreto es que el presupuesto de Cultura crece en medio de una de las crisis económicas y sanitarias más grandes de la historia.

El diputado Amaro Labra tuiteó una foto y aseveró que la esperaban en la Comisión de Cultura y Ud. no llegó. ¿Tenía cita?

El debate sobre el presupuesto, que era motivo de la citación, está alojado en Comisión Mixta, que es el espacio para argumentar, contraargumentar, defender y reponer alguna de las partidas. Y oportunamente informé que no asistiría por ese motivo.

¿El rechazo en primera instancia no la hace dudar del proyecto de presupuesto?

Me hace creer en el valor de la democracia.

Un grupo de artistas y colectivos ha solicitado su renuncia.

Es una decisión que corresponde al Presidente de la República.

¿No se lo plantea?

Son cargos de confianza del Presidente de la República.

¿Cómo describiría su relación con el medio?

Siempre afable, dialogante, porosa, como ha sido mi convicción desde siempre. He sido siempre una persona que busca hacer puentes, porque creo en la cultura y en la posibilidad de ser escalera, de elevarnos, de conocer al otro, ponerse en la otredad, como he conversado con académicos, intelectuales. Los seres humanos somos seres de cultura.

Usted es la tercera ministra de Cultura de este gobierno. ¿Es complejo el medio?

El mundo de la cultura es el mundo de la cultura, al menos todos los seres humanos somos perfeccionables. Yo estoy volcando todas mis capacidades al servicio de la cultura, no para servirme de ella, y espero que todo eso junto a la colaboración de los funcionarios, de colectivos y parlamentarios sirva para colocar a la cultura en el sitial que merece en el país y en la democracia.

Las críticas de los gremios

Una de las organizaciones que mediante una declaración pública pidió la renuncia de la ministra fue la Asociación Gremial de Gestores Culturales (AdCultura). “Al decir que cada peso que se otorga al Ministerio de las Culturas se deja de invertir en otras actividades del país, la ministra da a entender que su criterio es colocar a los trabajadores del área en el lugar del privilegio, como si nosotros no necesitáramos ayuda en relación al resto de la ciudadanía”, dice la productora de cine Tehani Staiger, presidenta de AdCultura, que en su comité principal tiene a Loreto Bravo, directora de Balmaceda Arte Joven, y a Francisca Maturana, coordinadora de Areas Artísticas de la Unidad Internacional del Mincap.

Desde el Sindicato Nacional Interempresa de Profesionales y Técnicos del Cine y Audiovisual, su máxima dirigenta Daniela Espinoza agrega que las palabras de la autoridad dan a entender que los aportes a su cartera no significan inversión conveniente para el país.

“No se comprende que lo que hacemos en nuestra área va en beneficio de la ciudadanía”, comenta Espinoza. “La inversión en cultura impacta positivamente no sólo a sus trabajadores, sino que a los ciudadanos que la reciben. Menos dinero en el Ministerio de las Culturas va en directa relación con quienes la hacen y también con quienes la reciben”, añade.

Esta “desvalorización” de la cultura es también parte de la crítica que hace Eduardo Luna, director de Compañías en Red, la agrupación que reúne a más de 400 colectivos teatrales del país. “Vemos que hay un gran sector de la población para el que somos solo un bien menor. Sin embargo, el aporte de las artes y la cultura a la identidad, la estabilidad política y el pensamiento crítico son muy relevantes en la sociedad”, explica.

El dirigente cree que el trabajo de visibilización del sector teatral al menos no se ve favorecido por el tipo de expresiones enunciadas por la autoridad.

La actriz Andrea Gutiérrez, directora de Red de Actrices de Chile, tiene palabras algo más gráficas para expresar lo mismo: “La ministra nos pone como ciudadanos de segunda o tercera categoría o nos despoja totalmente de tal condición”.

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