La historia de distancia y reconciliación del Jappening con Ja tras la muerte de dos íconos

Parte del mítico elenco que dio vida al sketch de La Oficina.

1999 fue un período crítico en que el matrimonio de Jorge Pedreros y Gladys del Río, ambos fallecidos, decidieron renunciar al programa ante la crisis interna que se vivía. Pese a la distancia de los últimos años entre parte de sus integrantes más clásicos, la partida de Pedreros y Del Río los ha hecho reflexionar sobre el aporte del espacio y han despachado cariñosos elogios y homenajes para quienes ya no están.



Los fallecimientos de Jorge Pedreros (en 2013) y Gladys del Río (el pasado fin de semana), ambos por lo demás conformando un matrimonio desde hace décadas, golpearon a la industria del espectáculo local y a la televisión más tradicional con época de gloria en los 80.

Pero también los hechos removieron sensibilidades al interior del elenco del desaparecido Jappening con Ja, por lejos el espacio de humor más popular y legendario de nuestra pantalla. Debido al natural paso del tiempo, al desgaste de todo colectivo humano y a los bruscos cambios del mercado, el grupo había enfrentado con el curso de los años algunos distanciamientos y fisuras que, de alguna forma, las últimas pérdidas han dejado en el olvido, llevándolos a subrayar el respeto y cariño que finalmente todos se tenían.

Eduardo Ravani ha sido el más elocuente en describir los detalles que determinaron el progresivo adiós del programa, a través del libro autobiográfico Con Ja y sin Ja: los archivos secretos. Ahí se sitúa en 1999, etapa en que el espacio se emite por Mega y enfrenta una renovación estimulada por el acelerado protagonismo del people meter en la pantalla y también por el lenguaje televisivo propio del cambio de siglo, que exigía un humor más explícito, audaz y arriesgado, sin el molde más predecible que se arrastraba desde los 80.

En ese contexto, Ravani decide incorporar a Ernesto Belloni, quien ya era furor a través de su personaje Che Copete y quien debió alternar labores con su participación en el programa nocturno de Kiké Morandé, Morandé con compañía. Eso sí, el Jappening era una apuesta de corte un poco más familiar y transversal, por tanto no podía darle manga ancha al estilo más procaz de Belloni.

“Empiezan las discusiones, aunque aceptaba la nueva realidad de la televisión. Viví ese movimiento subterráneo en los cimientos del programa y esto se empieza a notar en los ratings”, escribe el “señor Zañartu” en su texto, aludiendo a las diferencias que hubo al interior del elenco por la irrupción de un humor mucho más subido de tono.

“Ya no era grato estar en el Jappening”, remata Ravani, en un período en que estaban los históricos Jorge Pedreros, Gladys del Río, Marilú Cuevas y Jorge Garrido, entre otros.

En medio de la crisis, la sintonía se ve mermada. Según cuenta en su biografía, Megavisión y Chilefilms -la productora donde se hacía el espacio- acuerdan contratar a ADIMARK para realizar una serie de estudios sobre los personajes y actores que la gente más valora del elenco.

Los resultados fueron dispares, lapidarios, y, a partir del focus group, se impulsan una serie de cambios. En una reunión posterior para analizar el difícil futuro del programa cómico, Pedreros sufre de un repentino problema al corazón.

“Pedreros me dice si puedo apagar el aire acondicionado, porque siente frío en la espalda. Cortamos el aire, pero él me insiste y me dice al oído que va a salir de la reunión. Se va, pero al minuto se abre la puerta y la señora que nos servía el café me hace señas que indican que Jorge quiere que vaya a verlo”, narra Ravani en su libro.

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La era de oro del programa

Cuando ve que el hombre que inmortalizó a “Espinita” no da más de dolor, lo llevan hasta la Clínica Alemana, donde un doctor les advierte que lo llevaron en el momento preciso para evitar un desenlace más complejo: había tenido un infarto.

Semanas después, más recuperado, Pedreros, Del Río y Cuevas deciden renunciar al espacio ante las estresantes turbulencias que estaba viviendo el proyecto.

A inicios de los 2000, el programa recibe otro mazazo: Oscar Olavarría, quien recién estaba retornando a las grabaciones, muere en un accidente automovilístico en la Ruta 68. “Son días aciagos para todos”, admite el también ejecutivo de TV en Con Ja y sin ja. Luego se pregunta: “¿Cómo salir de esta situación tan llena de angustia, de dolor, de penas?”.

El programa se intenta reinventar con Claudio Reyes, Jorge Garrido, Andrés Rillón, Julio Jung, Carlos Valenzuela, Magdalena Max Neef y Ja Ja Calderón, entre otros. También grabaron una obertura de temporada en Nueva York, con Don Pío recorriendo la Gran Manzana y anunciando a través del titular de un diario -como un suplementero- que el Jappening estaba de vuelta. Todo bajando en limusina por pleno Times Square y llegando hasta el Rockefeller Center.

Pero nada resultaba: el rating siguió cayendo en picada.

La solución estaba en algo bastante más simple y chileno, un hombre de bigotes, corbata colorinche, mala pronunciación y ratón al hombro: Claudio Reyes empieza a explotar con mayor frecuencia el personaje de Charly Badulaque y el espacio logra sobrevivir con muchas mejores cifras hasta 2004, en que desaparece del aire de forma definitiva.

El tiempo siguió distanciando a los nombres más clásicos del programa. Pero la muerte de Pedreros y Del Río los ha hecho tender algunos puentes para no olvidar el pasado glorioso.

Consultado por Culto, Fernando Alarcón se muestra elogioso con sus antiguos compañeros, pero asume que hace mucho tiempo no veía a Gladys: “Después que falleció Jorge Pedreros ella quedó muy afectada, se aisló un poco. No participó en nada, porque se sentía muy sola y afectada por la muerte de su marido. No tuvimos muchos contactos desde esa época hasta ahora. La tratamos de invitar a un evento y no aceptó”.

Ravani no atendió los llamados de este medio, pero el sábado también expresó su homenaje a Del Río, a quien también no veía hace tiempo: “La escena nacional se viste de luto... se va una compañera de vida”, dijo el actor en su cuenta de Facebook, informando sobre la insuficiencia respiratorio que había sufrido su ex compañera en su residencia en La Cisterna.

La más cercanas a Del Río en los últimos años fueron Gloria Benavides y Maitén Montenegro. Se visitaban, se hablaban por teléfono y recordaban los momentos juntas en teatro y TV.

“Cada semana hemos estado en contacto, le mando un video, un WhatsApp, te quiero, estoy cerca tuyo. Y no pude verla ahora”, lamentó Montenegro en su cuenta de Instagram.

Luego siguió: “Adiós Gladys amiga, pocos pueden atesorar 57 años de amistad probados entre risas y llantos. Gracias por tu incondicional cariño, sólo te adelantaste, espérame... En algún recodo nos encontraremos junto al Chino Pedreros. Q.E.P.D Gladys Del Río, amiga”.

Si alguna vez los unió el humor, el drama de todo adiós a vuelto a reunir en el mismo lenguaje a los integrantes del Jappening con Ja, pese a la distancia del pasado reciente. Al parecer hoy hacen realidad aquel lema eterno escrito por el propio Pedreros que dicta “ríe cuando todos estén tristes...”.

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