Adelaida en el Superclub, uno de los discos chilenos del año: “Volvimos a las guitarras más pesadas, sin olvidar el pop”
Superclub, el nuevo trabajo del cuarteto chileno, profundiza el equilibrio entre guitarras densas y vocación pop. Su líder, Claudio "Jurel Sónico" Manríquez, detalla el largo proceso creativo, la grabación autogestionada y las claves que marcan a uno de los lanzamientos nacionales más sólidos del año.
Ya tenían 10 canciones listas. Era todo el material que la banda Adelaida había preparado de cara a su nuevo disco. Pero en un momento notaron que podían extenderse un poco más. “Ahí dijimos que le faltaba como una parte B -dice Claudio “Jurel Sónico” Manríquez, el cantante y guitarrista del grupo-. Y ahí hicimos los temas de la parte final. La grabamos aparte en otra sesión, después de componer todo el disco y de grabarlo”.
En total, el grupo dedicó un año a preparar los demos de Superclub, su más reciente lanzamiento discográfico, uno de los buenos discos chilenos de la temporada. “En los demos es donde uno sabe qué decisiones estéticas va a tomar, a veces cortar una parte que está muy larga. Sirve harto".
La primera canción que trabajó el cuarteto que completan Anke Steinhofel (bajo y coros), Joaquín Roa (guitarra) y Tomás Pérez (batería), fue Sangriento. “Ese es nuestro favorito, le tenemos harto cariño porque ese define esta evolución de Adelaida, pero sigue siendo Adelaida. Quisimos volver un poco a las guitarras más pesadas, a las partes un poco más densas, pero nunca olvidando el pop”.
Jurel (que también diseñó la portada del disco), se define como un fan del formato canción. “A mí me encanta el pop, me encanta la fórmula Beatles, soy fan de The Beatles, eso tiene que ver con que me gustan las canciones. Yo no sé si haga alguna canción de 10 minutos, creo que sería muy latero para mí, a menos que sea una canción que justifique toda esa cantidad de minutos”.
Y aunque los demos ya trazaban, grosso modo, como sonarían los temas, hubo algunos que mutaron. “Todo lo que sobra es una canción que la quisimos dejar instrumental, pero al final igual le pusimos voz -comenta Jurel-. Lo mismo con Orates, salió un riff y dijimos: ‘ya, hagamos temas cortitos’“.
El grupo debió financiar totalmente la grabación de Superclub y apelar a la experiencia. “No teníamos plata para hacer este disco, postulamos a un par de fondos, lamentablemente no nos ganamos y dijimos: ‘ya, vamos, que no sea un impedimento la plata para hacer esto’. Yo me dedico a esto y lo grabamos nosotros. Gastamos un poco en ir a un estudio donde grabamos las baterías, después grabamos en otro mini estudio de un amigo en Chillá y tratamos de grabarlo todo lo mejor posible. Pusimos toda esta expertise en la toma bien grabada desde antes, que venga todo bien pensado en la preproducción".
A lo Kurt Cobain en Nevermind, Jurel y Joaquín Roa grabaron varias capas de guitarras para cada canción. También las voces están dobladas. Eso le aportó un carácter más denso al sonido del álbum. “En cada tema yo grabé al menos unas seis capas de guitarras diferentes y el otro guitarrista unas tres. Quisimos hacer este sonido wall of sound más grande".
En sus 14 temas, Superclub recorre el arco estilístico de Adelaida. Desde temas más pesados, como Hundido y Orates, a las texturas de Cordillera (gran trabajo de Tomás Pérez en la batería con aire a lo Tomorrow Never Knows) y Suspendido. “Amo Nirvana, para mí ha sido siempre una buena inspiración, también lo ha sido Pixies -dice Jurel Sónico-. Tienen esos lados quiet-loud y en Adelaida también hay un poco eso. Me gusta como eso de que explote y después bajar así como chiquitito e íntimo, melódico también. Es como rabia y ternura".
La canción Superclub, es precisamente rabia y ternura. Abraza en un torrente sonoro las guitarras con efectos, la voz gritada -y saturada- de Jurel alternando con las acotaciones de la voz más dulce de Anke Steinhofel. Todo, montado sobre una letra de desesperanza. “Quiero salir del superclub/perdido acá en el superclub”.
“Superclub es un poco este lugar que es fácil entrar, pero difícil salir -explica Jurel Sónico-. Es un poco este laberinto vertiginoso de círculos viciosos, amistades pencas. Todo eso del Superclub es como la noche un poco. Es como una lucha interna también. Mucha gente a veces está pasando por eso, no sabe si afrontarlo o si vivir en el Superclub. Es como Hotel California, por así decirlo".
La bajista Anke Steinhofel toma la voz solista en Nadie Más, uno de los temas que pueden entrar en la vereda melancólica del repertorio. “Creo que da un respiro bacán en un disco escuchar un tema donde la lead singer es la bajista y no yo todo el rato. Para mí también, lo paso mejor de repente tocando guitarra piola atrás y descansando y después volver ahí a darlo todo. Está pensado para eso".
-Adelaida ya tiene una larga carrera y es difícil para las bandas mantener vigencia y proponer algo que sea fresco ¿cuál crees que es la clave?
Creo que tiene que ver con la energía que fue natural en este caso, cuando entró Tomás y la nueva formación con Anke y Joaquín. Hicimos Retrovisor (2023) y ese disco también quisimos que fuese un poco más arriba la tocada. El Lele [Gabriel Holzapfel, baterista fundador] increíble batero, toqué con él doce años, pero estaba yéndose en otra musicalmente, con su proyecto solista. El Lele es más Ringo, de esos bateros más creativos, y Tomás es mucho más Keith Moon, tiene un toque más fuerte y ahí la banda se pegó un upgrade en cuanto a sonido en vivo. Las canciones siempre las compuse un poco así, con más intensidad.
-En tu caso, tienes experiencia grabando a otros y has trabajado con productores como Jack Endino y Pablo Giadach ¿cuánto de esa experiencia has volcado en Adelaida?
Creo que fue el momento para poner en prueba esa experiencia, el haber aprendido con ellos. Todos estos discos que hemos grabado en el tiempo creo que me sirvió mucho para saber cómo no equivocarte y tratar de hacerlo lo mejor posible. Y también en este disco participó Chris Koltay [NdR: en el mastering] que es un un productor estadounidense, ha trabajado con The War on Drugs, Deerhunter, Liars, y una banda que me gusta mucho que se llama Metz. Y se involucró harto en el disco, de hecho le mandamos los stems del disco completo, lo tuvo que escuchar una hora completa como seis veces. Fue una buena experiencia, fue bacán trabajar con él.
En los planes inmediatos, Adelaida planea un lanzamiento masivo y con precio popular para Superclub, el que estará disponible en formato CD y vinilo. “Tenemos la ambición de hacer un concierto, ojalá gratis, para el segundo semestre -comenta Jurel-. Quiero darle un tiempo todavía al lanzamiento para que la gente vaya digiriendo, para que vaya macerando el disco”.
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