Por Pablo Retamal N.El asesinato de Federico García Lorca: por qué lo mataron y el misterio de su cadáver
A 90 años de su asesinato, hacemos un repaso por las razones de su regreso a Granada, la traición que aceleró su captura a manos de las fuerzas franquistas y la búsqueda fallida de sus restos en las fosas comunes de la Guerra Civil Española.

Sin documentos ni registros oficiales, el asesinato del poeta y dramaturgo Federico García Lorca es un hecho que se mantiene en la nebulosa. La versión más aceptada es la que señala que fue asesinado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 en algún lugar del camino que une las localidades de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, la ciudad natal del escritor.
El autor de Bodas de sangre residía en Madrid, pero una vez que estalló la sublevación de Melilla (en el Marruecos español) y el fallido golpe de Estado del 17 de julio de 1936, que originó la Guerra civil española, decidió volver a su Granada natal. Por esos días, cerca del 19 de julio, acabó su última obra de teatro, La casa de Bernarda Alba.
¿Por qué decidió partir de la capital de España? El investigador Ian Gibson da una explicación en su libro El asesinato de Federico García Lorca: “A comienzos de junio de 1936, en la carta dirigida a Adolfo Salazar a raíz de la entrevista concedida a Bagaría, García Lorca aludió a una rápida visita que iba a hacer de inmediato a su patria chica: ‘Me voy dos días a Granada para despedirme de mi familia. Como me voy en auto, por eso ha sido cosa precipitada y nada te dije’. Puesto que los padres del poeta estaban entonces en Madrid, se trataba de su hermana Concha, casada con el doctor Manuel Fernández-Montesinos, y sus tres niños”.
“Pero ¿por qué la necesidad de despedirse de ellos? La respuesta es que tenía el proyecto de embarcar pronto para México, donde Margarita Xirgu había llegado a mediados de abril, después de su triunfal temporada en Cuba, y representaba con enorme éxito Yerma y pondría pronto Bodas de sangre. La prensa mexicana anunciaba con entusiasmo la inminente presencia del poeta”.

Al llegar a Granada, García Lorca se encontró con la ciudad tomada por las fuerzas nacionalistas. La región del sur de España fue una de las que cayeron bajo ocupación sublevada tras la sublevación de Melilla. En Granada, gobernaba un alcalde de filiación socialista, Manuel Fernández-Montesinos, quien además era cuñado del escritor, pues era casado con su hermana, Concha.
Pronto se sucedieron los hechos de manera veloz. El alcalde Manuel Fernández-Montesinos fue detenido y fusilado por las fuerzas nacionales, que desataron una represión contra los partidarios de la Segunda República Española, primero en Consejos de Guerra pero luego ya de manera sumaria. Lo cuenta Ian Gibson: “Según numerosos testimonios, los consejos de guerra granadinos solo actuaron en las primeras semanas de la contienda. Después fueron excepcionales y se fusilaba a los presos sin tomarse la molestia de formarles ni un simulacro de juicio. Era mucho más fácil”.
Pronto los nacionales fueron a buscar a Federico García Lorca, quien se había ocultado en la casa de su amigo el poeta Luis Rosales, cuyos hermanos eran conspicuos falangistas de Granada. Pero los hombres armados volvieron a allanar su casa familiar, la Huerta, y esta vez preguntaron directamente por el autor del Romancero gitano. Fue su hermana, Concha, según Ian Gibson quien dio el paradero de Federico. “Concha, aterrada, contesta que su hermano no ha huido, sino que está en casa de un amigo falangista, poeta como él. Es probable que incluso lo identificara como Luis Rosales”. El ambiente es espesaba.
“Ya para estas fechas centenares de ‘rojos’ granadinos habían sido fusilados, sin contar los innumerables ‘paseos’ que se llevaban a cabo día y noche en los pueblos de los alrededores -dice Ian Gibson en su citado libro-. El odio, el terror y el revanchismo se habían adueñado de la ciudad. Nadie que hubiera tenido vinculación con el Frente Popular, por tenue que fuera, estaba a salvo. Y podemos estar seguros de que, a partir de este momento, Lorca perdería cualquier atisbo de tranquilidad que hubiera recuperado al instalarse con los Rosales".

Federico García Lorca fue detenido el 16 de agosto de 1936, en la casa de los Rosales. Hasta ahí llegó un grupo armado liderado de la Guardia Civil para detenerlo liderado por Ramón Ruiz Alonso, exdiputado, que había denunciado a Lorca ante el gobernador civil de Granada José Valdés Guzmán. Ian Gibson explora los motivos que tuvo Ruiz Alonso para llevar a cabo su acción: “En cuanto a Lorca, Ruiz Alonso gustaba de referirse a él como ‘el poeta de la cabeza gorda’, y odiaba a su maestro y protector, el socialista Fernando de los Ríos...Se infiere que estaba al tanto de que el poeta pertenecía a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Y de lo que había dicho en El Sol acerca de la ‘peor burguesía de España’, la granadina".
“Es posible, además, que envidiara su fama, dadas sus propias pretensiones de literato al ir componiendo su libro sobre el corporativismo. Como católico casi fanático, y macho redomado, seguramente no le haría gracia alguna, tampoco, la condición de homosexual del autor del Romancero gitano".
Desde su detención, -señala Gibson-, su amigo Luis Rosales fue a la sede del gobierno a hablar con el gobernador Valdés para exigir la libertad de García Lorca. Como este no estaba, pidió ver al tal Ruiz Alonso. Este, al verlo, solo le reconoció la detención del poeta “Bajo mi única responsabilidad”. La suerte estaba echada.

Como señala Ian Gibson, ya cerca de las 9 de la mañana del 18 de agosto de 1936 comenzó a circular en Granada la escalofriante noticia de la muerte del poeta, ocurrida esa madrugada. Incluso, el autor se anima a dar el nombre de uno de los involucrados ene el crimen. “Ángel Saldaña, uno de los pocos concejales republicanos no fusilados, fue temprano por la mañana al popular Bar Pasaje, más conocido como La Pajarera, en el Zacatín. De repente entró Juan Luis Trescastro y anunció en voz alta, retadora: ‘Acabamos de matar a Federico García Lorca y yo le metí dos tiros en el culo por maricón’”.
“A la luz de estos testimonios, parece indudable la participación física de Juan Luis Trescastro en el asesinato del poeta. Se infiere, además, que las balas de las cuales se vanagloriaba fueron disparadas antes de que el pelotón acabase su sucio trabajo, para que sufriera más. Incluso parece ser que a Trescastro le gustaba mostrar la pistola con la cual habría martirizado a su víctima”.

El misterio del cadáver
Pero falta un detalle, ¿por qué no se ha encontrado el cuerpo de Federico García Lorca? Según datos del gobierno español, hay cerca de 6.000 fosas comunes en todo el territorio, que contienen restos de ejecutados sin identificar durante la guerra civil, que de acuerdo a las cifras oficiales rondan las 11.000 personas, pero otras extraoficiales hablan de 25 mil.
García Lorca estaría entre ellos, pero hasta la fecha no se ha podido determinar con exactitud en cuál fosa común estaría, no hubo ningún registro del lugar. Se cree que posiblemente fue asesinado entre las 4 y las 5 de la madrugada del 17 al 18 de agosto en un paraje en la sierra de Granada, entre las localidades de Víznar y Alfacar.
La justicia peninsular ha intentado sin éxito ubicar los restos del poeta. En 2008, el juez Baltasar Garzón ordenó abrir varias fosas, entre ellas algunas en las que se creía podían estar los restos de Lorca. No hubo resultados. Luego hubo otros dos procedimientos más, en 2013 y 2016, sin éxito.

El periodista español Santi Donaire, quien ha seguido los procesos de búsqueda, comentó a la BBC: “A diferencia de Paterna (en Valencia), que es represión postbélica, se mata de modo sistemático, hay registros y se puede ver el recorrido de la persona hasta que es asesinada, cuando matan a Lorca es en el inicio del conflicto y no hay un sistema, no hay registros documentales”.
A eso se suma que el lugar es una región montañosa e irregular, que ha experimentado cambios al pasar los años. “Ha habido alteraciones. Primero agrícolas, ya que se han plantado y quitado olivos. Además, en los años 80 hubo una gran alteración para hacer una pista de motocross, cosa que me parece muy significativa”, explicó a la BBC Santi Donaire.

Sin embargo, los descendientes del poeta no han mostrado mucho interés por encontrar los restos del autor de Bodas de sangre. En una entrevista reciente con el medio español El Salto, Laura García-Lorca de los Ríos, quien es presidenta de la fundación que lleva el nombre del poeta, dijo: “Simbólicamente es muchísimo más fuerte que los restos de Lorca estén mezclados con todas las demás víctimas (…) esa distinción entre los restos de víctimas no nos parece bien”.
Añadió que “todas las familias que quieren buscar a sus familiares tengan el derecho y la ayuda para hacerlo. Por eso no hemos querido impedir ninguna de las excavaciones”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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