Fito Páez íntimo, entre la herida y la leyenda: así es su nuevo documental en Netflix
El accidente que sufrió en Madrid en 2024 es el punto de partida para un recorrido por la vida del músico argentino. El mundo cabe en una canción, trabajo recién estrenado, muestra sus ensayos, su relación con sus hijos, la historia familiar y sus recuerdos de Charly García, Spinetta, en un retrato íntimo que promete mostrar "cosas reales".
Ya en los primeros instantes del documental El mundo cabe en una canción, Fito Paez deja en claro lo que presentará al espectador. “Lo que me embola de los documentales, en general, es que les falta malicia”, asegura. “Necesito que pasen cosas más reales”.
Y vaya que suceden cosas más reales. Recién estrenado en Netflix, el trabajo del argentino Matías Gueilburt presenta un retrato del músico en dos dimensiones; de un lado, la intimidad del hogar, los hoteles de gira y los ensayos, y de otro, el recuerdo de los hitos claves de su historia narrados por él mismo.
La cámara de Gueilburt sigue a Páez en algunos momentos que vivió en los últimos años. Lo vemos trabajando en Abbey Road para Novela, el proyecto que había iniciado en 1988 y recién concretó en 2025.
Uno de los puntos en que el documental se detiene largo rato, es el grave accidente que sufrió el 1 de septiembre de 2024 al caerse de una escalera en Madrid. Escuchamos el relato de la entonces pareja del músico, la actriz Eugenia Kolodziej y al mismo Páez quien reconoce que se sintió al borde de la muerte. “Es muy salvaje la situación”, recuerda. “El dolor era tal, era tan grande, tan fuerte, que dije bueno hasta acá llegué”.
La cámara sigue a Páez mientras está internado en el Ruber Internacional Centro Médico Masó. Recibe la visita de Kolodziej y algunos integrantes de su círculo más íntimo, como el músico Carlos Vandera, con quien tiene una relación muy peculiar. Y casi como en un metarelato, el músico mira en la televisión lo que se informa sobre su accidente. Con acierto, todo el momento es musicalizado con Tumbas de la gloria.
Ese instante en que Páez se sintió cerca de la muerte, es el link para repasar su historia familiar en Rosario. Desde las visitas al cementerio junto a su padre para dejarle flores a su madre fallecida y la vida junto a su abuela y su tía -las que posteriormente fueron asesinadas- que de alguna manera llenaron el rol de figura materna.
También perfila a su padre, un serio director general de gobierno de la Municipalidad de Rosario que lo introdujo a la música; en sus ratos libres hacía gala de su colección de discos en la que pasaban desde Gershwin a las orquestas de tango de Horacio Salgan y hasta Tom Jobim.
La historia se entrelaza con el proceso de recuperación de Páez y los ensayos de cara a la gira 4030. El documental nos muestra la primera vez que se sienta al piano para tocar Del 63 y de pasada, para ver cómo le respondían sus manos post accidente. Un momento de vulnerabilidad que pocos se atreven a mostrar.
Páez también muestra su carácter en los ensayos. Teatral y expresivo como acostumbra, se ve como exige a los músicos. Con su fino oido y su sentido de los arreglos, no deja escapar detalles, corrige a su guitarrista y marca momentos específicos. En ese sentido, mucho del aporte del documental reside en ver esos momentos poco habituales del artista.
Por cierto, se entrelaza con hitos de la carrera de Páez. Recuerda el momento telúrico que le significó ver por primera vez en vivo a Charly García (con La Máquina de Hacer Pájaros) y a Luis Alberto Spinetta (con Invisble), con apenas unas semanas de diferencia. La mudanza a Buenos Aires, su entrada a la banda de Charly (dice que el día que escuchó por primera vez Clics Modernos fue “un antes y un después en mi vida”), los romances con Fabiana Cantilo y Cecilia Roth, entre otros momentos.
Páez también recuerda los momentos complejos, el abuso con el alcohol y la explosión de popularidad de El amor después del amor. “Nadie está preparado para eso”, dice. Esos años se complementan con material de archivo en que incluso se le ve en una visita a Chile, tocando y explicando la historia del hit 11 y 6 en el programa De Pé a Pá, de Pedro Carcuro.
También vemos a Páez compartiendo momentos con sus hijos, Martín y Margarita -a quien de hecho, le escribió una canción para su disco de 2013, Yo te amo-. Segmentos que son complementados con material de archivo y grabaciones caseras en que se los ve a los dos de niños junto a su devoto padre.
El documental cierra con una visita a EE.UU., en la que Páez dicta una charla -en español- en la prestigiosa Universidad de Berklee mientras afina los detalles de su sesión Tiny Desk, con dos ensayos previos antes de la grabación. Un detalle es que el día de la grabación el músico estaba muy enfermo, padeciendo una molesta fiebre. No sin esfuerzo logra sacarlo adelante.
Con casi dos horas de extensión, el trabajo ofrece momentos y “cosas reales” que promete Páez, pero a ratos también lo presenta como el mito viviente del rock argentino que es. Probablemente su mayor virtud es el acceso total a su mundo más íntimo, trazar a parte de su círculo y momentos complejos como la recuperación del duro accidente, pero no deja de ser un trabajo muy clásico en su factura.
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