La Sonora Palacios, leyenda de la música nacional: “Cuando nació este grupo, nació también la cumbia chilena”
Una de las más legendarias agrupaciones de la música local habla sobre su participación en la Cumbre Guachaca de este fin de semana en Los Buenos Muchachos. También adelantan cómo festejarán sus 65 años y por qué han sobrevivido a todos los cambios posibles.
Marti Palacios, el director, trompetista y fundador histórico de La Sonora Palacios, proyectaba en apenas 10 años la duración de su orquesta tropical: iniciada en 1962, creía que la cumbia sería una moda fugaz, un chispazo remitido a un par de años que pronto sería borrado por otros sonidos. Es obvio decirlo, pero hay que hacerlo: naturalmente erró su pronóstico.
“Mi padre decía que nunca se imaginó que esto iba a tener tanta trascendencia, él pensaba que iba a durar sólo diez años y después iba a cambiar. Nunca se imaginó que esto iba a pasar por tantos años y por tantas generaciones. Tampoco se dio cuenta que estaba armando una cumbia chilena, para él era una guaracha, un ritmo cubano. Pero no: cuando nació La Sonora Palacios, nació también la cumbia chilena”, recapitula Marti Palacios Jr., hijo del gran jefe del conjunto y encarnación precisa de la supervivencia de la agrupación.
A las puertas de festejar 65 años en 2027, uno de los emblemas de la música tropical chilena hoy afianza su historia en tres generaciones, representadas por Marti Palacios padre -ya retirado de los escenarios-, su hijo y también su nieto, Marvyn.
Los dos últimos estuvieron en el programa Viernes de Culto de La Tercera junto al cantante Camilo Sepúlveda, para hablar de otro capítulo que retrata su alcance inagotable en los escenarios locales. La Sonora Palacios encabezará este fin de semana una nueva versión de La Cumbre Guachaca, a realizarse en Los Buenos Muchachos (Avenida Ricardo Cumming 1031). El grupo estará el domingo 6 de septiembre, en una jornada que se inicia a las 18.00 horas con DJ Pebre, para luego seguir con el Trío Inspiración, Los Santiaguinos y rematar a las 21.15 con los clásicos bailables de La Sonora Palacios (entradas en Puntoticket).
“La Cumbre Guachaca es algo muy bonito, es parte de la tradición de todos los chilenos”, califica Marti Palacios Jr.. Luego profundiza: “Muy contentos de estar en la Cumbre, que llevaba varios años sin realizarse, por lo que estamos muy felices de participar. Dióscoro Rojas es uno de los grandes responsables. Cada vez que estamos en un evento, la gente se acuerda de los papás, los abuelos, se unen muchas generaciones”.
De alguna forma, con sus apariciones desde enclaves característicos de la bohemia santiaguina hasta programas de TV, La Sonora Palacios son parte del inventario de la cultura popular del país. Y todo partió con dos cumbias: El caminante, de origen argentino; y La mafafa, del cubano Julio Gutiérrez, compositor y pianista asentado en México. Fueron los dos primeros singles de La Sonora Palacios, los que interpretan hasta hoy, conviviendo con hits posteriores como Los domingos, Un año más y El galeón español.
Marti Palacios hijo -quien antes de saltar a la percusión estudió violín en el Conservatorio de la Universidad de Chile- sigue: “Lo que reinaba en esa época era el bolero, el mambo y el cha cha chá, que eran parejas tomadas bailando, abrazadas. Pero mi papá quería que las parejas tuvieran libertad, que cada uno bailara a su gusto, con su forma. Y lo logró, en los locales santiaguinos de esa época, que funcionaban de martes a domingo. Se creó una cultura popular donde nace la cumbre chilena y toda la gente empieza a tener un baile un poquito más libre”.
Marvyn Palacios se suma: “Mi abuelo Marti decía que los chilenos éramos muy tiesos para bailar, entonces empezó a hacer una cumbia más simple. Para que todos puedan bailar y disfrutar. Así, cuando comienzan esos acordes, el chileno se levanta y empieza a bailar de la forma que quiere. No tiene estructura la cumbia chilena, se baila como se puede, en el estado que te pille”.
De hecho, la banda -con sus trajes característicos- es en parte responsable de la popularización de la cumbia, de sacar al género de sus refugios más populares para llevarlo a plataformas transversales, donde por años se miró con cierta distancia.
En ese extenso trayecto hacia las masas -sólo Los Jaivas le rivalizan en longevidad en el cancionero chileno-, La Sonora Palacios ha debido doblegar numerosos minutos de adversidad: el apagón cultural y bohemio de los años 70 y 80 en plena dictadura, y la partida de integrantes fundamentales, como el cantante Tommy Rey, quien abandonó sus filas para inaugurar en 1982 una también exitosa carrera con su propio proyecto.
“La cumbia tradicional tiene una estructura más apegada al folclore. Y con un baile más estructurado. Aquí no, aquí nosotros la sentimos y cada uno la vive como la quiera vivir. Nos damos cuenta de eso cuando estamos tocando. Por eso también hemos trascendido”, defiende Camilo Sepúlveda.
Y si ya han pasado 60 años de carrera, ¿qué viene para el futuro inmediato? Los Palacios ya hablan incluso de una cuarta generación entre sus filas. Y para la próxima temporada, preparan un disco de sus grandes éxitos junto a piezas originales. “Estamos contentos, preparándonos con todo”, culminan.
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