Culto

Luis Gnecco, el samurái de Plaza Italia:”Siempre se asocia al mundo de las artes con la izquierda, pero es muy diverso”

El actor, quien aquí dice no ser una persona estrictamente de derecha (“a estas alturas estaría en el grupo de los que apoyan a Parisi”, se ríe) , protagoniza La Fuente, cinta inspirada en el hombre que defendió la ex Fuente Alemana en el estallido social. También se refiere a su actual vida en Europa: “Salir se relaciona con una insatisfacción que sentía”.

Luis Gnecco, el samurái de Plaza Italia:”Siempre se asocia al mundo de las artes con la izquierda, pero es muy diverso”

Durante varios días y varias noches que van del 2019 al 2022, el dueño de la clásica ex Fuente Alemana de Alameda al llegar a Avenida Vicuña Mackenna se interpuso en vivo y en directo entre los manifestantes de la llamada “primera línea” del estallido social y su inmueble comercial. En medio de la fragua diaria, Carlo Siri fue golpeado en una oportunidad con un extintor, en otro momento se defendió disparando con su rifle a postones y más de alguna vez se vio replegado con todo el personal en el local ante al avance de la turba.

Cuál vengador anónimo de causas perdidas, Carlo Siri veía como el restaurante que había heredado de su padre era un daño colateral de la revuelta social de octubre del 2019. Su caso se transformó en carne de cañón de muchas historias en papel y en televisión, en noticieros, diarios y en videos de youtube y tiktok.

Luis Gnecco como Luca Barella en una escena de rodaje de La Fuente.

Finalmente pasó lo que podría haber sido más o menos esperable desde el principio, dadas las características narrativas de su ordalía. La defensa de su terruño se transformó en una película, próxima a estrenarse el próximo jueves 4 de diciembre y con Luis Gnecco, en un rol inspirado en él, pero con ficcionalización de por medio.

En el largometraje La Fuente, el protagonista también tiene un nombre italiano, pero esta vez es Luca Barella. Además, practica artes marciales y su hija estudiante universitaria muestra cierta clara afinidad con el estallido. Luca es, entonces, un lobo estepario absoluto.

“Es un personaje gigante. Se le está cayendo la vida a pedazos y además tiene la mala suerte de tener su boliche al medio de un estallido social. Cree que defender su local le da un sentido a su vida, pero también pone en peligro la de su hermana, que trabaja con él”, cuenta Luis Gnecco sobre la cinta de Daniel Vivanco, donde también actúan Paola Giannini, Roberto Farías Francisco Pérez-Bannen y Patricio Achurra.

Luca Barella (Luis Gnecco) y su hermana Greta (Manuela Oyarzún) en una escena de La Fuente.

Viviendo por estos días en Francia tras pasar por España, el actor de Neruda (2016) y El Bosque de Karadima (2015) ha decidido darle vuelo internacional a su carrera, aunque aprovecha de venir a Chile para filmar proyectos como La Fuente o la inminente Los Pumas, de Marcela Said. También está bastante ansioso por el estreno de Borges and me, película de Marc Turtletaub donde encarna al escritor argentino Jorge Luis Borges y en que también están los conocidos actores británicos Alan Cumming (Spy Kids) y Peter Mullan (Trainspotting).

“Es sobre un viaje que Borges hizo durante cinco días a las Highlands, en Escocia, en el año 1971. Narra el encuentro de Borges con el autor, Jay Parini, que hoy en día es un hombre de 76 años. Una película deliciosa, en fin, que hicimos hace ya más de un año, que está encontrando su camino, así que veremos noticias de eso de aquí a un tiempo”, cuenta desde Lyon (Francia), donde se aloja en la casa “de unos amigos” después de que se le “acabó el período de arriendo” en España.

Marcado por una denuncia de violencia intrafamiliar de parte de su exesposa en el año 2021, Gnecco niega que su salida al extranjero sea consecuencia directa de ese episodio. “No, no tiene nada que ver con eso. Salir se relaciona más bien con una especie de insatisfacción que sentía y, por otro lado, con una búsqueda”, explica.

-¿Por qué búsqueda?

Creo que somos contados con los dedos de la mano apenas cinco actores los que tenemos la oportunidad de trabajar fuera de Chile, y a mi edad yo creo que ya tengo un bagaje importante de actividad internacional para permitirme pensar en hacer cosas fuera de Chile de un modo más productivo. Tengo 63 años, claro, y esta es una decisión que debería haber tomado, sin lugar a dudas, hace mucho tiempo atrás. La he venido postergando por diferentes razones y ahora simplemente la tomé.

Bárbara (Amara Pedroso), Alfredo (Oscar Hernández) y Greta (Manuela Oyarzún) en La Fuente.

-¿Qué hace diariamente en Europa?

Bueno es duro, es solitario. Vivo haciendo pruebas (para eventuales proyectos) todo el tiempo. No conozco a ningún actor que haya emprendido este camino y al que todo le resultara fácil. Afortunadamente tengo agentes en todos lados y hago pruebas en inglés, italiano y español. Sólo necesito una cámara y una conexión. Estoy en una especie de retiro monástico, que creo que a todos los actores nos hace bien. Por mientras paso el invierno, muy agradecido de los amigos que me invitaron, y ya después el verano iré a otra parte. La verdad es que la estabilidad nunca ha sido lo mío.

-¿Hace seis años, para el estallido social, qué estaba haciendo?

Yo estaba como cualquier chileno, tranquilo en su casa. Estaba en un periodo de mi vida medio movido, pero como muchos más, no lo vi venir. Soy un tipo muy asustadizo, nunca he sido muy de salir a marchar ni a protestar y la única vez que lo hice fue cuando era muy joven, para manifestarme por el No.

-¿Por qué no le gusta salir a marchar?

La verdad es que me da entre vergüenza ajena y miedo. Confieso que en algún minuto, al principio, pensé en forma algo similar a la Primera Dama de la época, Cecilia Morel. Algo así como que hasta los extraterrestres detrás, los venezolanos, el k-pop, todas esas tonteras. No había ninguna explicación.

La mesera Bárbara (Ámara Pedroso) en una escena de la película La Fuente.

-¿Pero no sintió cierta empatía con el proceso al menos al inicio?

Al principio me fasciné un poquito con el tono medio carnavalesco que había, pero esa fascinación me duró exactamente dos días, o tal vez menos. Ya cuando comenzó la destrucción y cuando la cosa se empezó a ir de las manos, ahí salió el conservador que hay en mí. Lo que pasa es que en general tiendo a ver estos procesos con mayor distancia, soy escéptico, tiendo a reírme un poco. Probablemente para la Revolución Francesa me habría escondido o me habría ido. Nunca habría ido con las antorchas a quemar La Bastilla. Para estas cosas soy más bien como un sociólogo de pacotilla que analiza desde lejos.

“Pero me interesan los análisis y espero con ansias leer el libro sobre el estallido que acaba de publicar Pablo Ortúzar. Es decir, es un proceso interesantísimo, un periodo de nuestra historia reciente que nos convulsionó a todos y del cual todavía auténticamente no sabemos del todo qué pasó, estamos todavía formateando el hecho. Hasta se ha tratado de explicar la votación de Parisi como un subestallido pacífico, un subestallido en la urna. Y puede que sí, no sé. Me despiertan mucho interés estos fenómenos masivos, la gente que tiene fe, la gente que va a misa, la gente que cae de rodillas por una causa. Yo, por naturaleza, soy escéptico, pero respeto a quienes lo hacen. Ahora, muchos actualmente hablan de que esta enfermedad, si es que se puede catalogar de enfermedad el estallido, fue una especie de fiebre a la que se le aplicó una suerte de calmante, pero hay algo ahí que todavía no ha sido totalmente solucionado”.

-¿Más allá del sociólogo que hay en usted, se siente como un actor conservador en un medio que es fundamentalmente de izquierda?

Pero tampoco es que yo sea de derecha.

-¿Un moderado?

Sí, es decir yo no tengo una postura muy clara al respecto de muchas cosas. Es horroroso decirlo, pero a estas alturas estaría como en el grupo de los que apoyan a Parisi (ríe). Lo que quiero decir que es que se ha hecho una gran caricatura de las posturas políticas, que ha sido utilizada de muy mala manera. Siempre se asocia al mundo de las artes con un mundo de izquierda, pero yo creo que el universo de las artes es muy, muy diverso. Las artes se mueven por otros lados que no tienen nada que ver con la binaridad política de derecha-izquierda. El mundo de los actores está conformado por personas con diferentes pensamientos y evaluaciones sobre los procesos que Chile ha vivido. Si eso a alguno le parece que sea de izquierda, bueno, yo creo eso es una caricatura absolutamente infame, que no nos hace bien. Es peligrosamente infame, porque para el mundo de un eventual gobierno de José Antonio Kast, esa caricatura es muy fuerte. Y eso no nos hace bien.

El personaje que interpreta Luis Gnecco en La Fuente se inspira en Carlo Siri, dueño de la ex Fuente Alemana.

-¿Qué espera en términos culturales de un eventual gobierno de Kast?

Honestamente no lo sé. Tampoco sé qué evaluación va a realizar el mundo de la cultura de la actual administración. Entiendo que, afortunadamente, en la Ley de Presupuestos se aprobaron partidas que tienen que ver con cultura. Creo que la actual ministra Carolina Arredondo ha hecho una muy buena labor, pero una labor que es de enmendar cosas que se hicieron mal por los ministros anteriores. O sea, partimos con una ministra de Cultura (Julieta Brodsky) que solo pensaba en defender las ferias artesanales. A mí me parece que el mundo cultural debiera estar muy insatisfecho con esta administración y también con las anteriores. Porque la cultura es un traje muy bonito para ponerse en tiempos de campaña. Ahora, en esta carrera presidencial, ese traje ha estado colgado en el clóset bajo llave. Nadie se ha acercado al mundo de la cultura, lo que me parece es pavoroso.

-Hace tres meses, la película La Ola, sobre el movimiento feminista estudiantil, tuvo un mal resultado en espectadores, ¿Hay estómago entre el público para ver otra película sobre la contingencia nacional?

No he visto La Ola. Sólo algunas de sus imágenes, que me parecen increíbles. Pero, claro, poco puedo opinar sobre ella. A mí me parece que La Fuente es una película más simple, en cualquier caso. Pero dentro de esa simplicidad hay una complejidad tremenda. Por eso admiro mucho el trabajo que hizo Daniel Vivanco en la dirección y guión.

Luca Barella (Luis Gnecco) integra un grupo que practica el iaidō, el arte marcial japonés de manejar la espada katana.

-En la película hay actores bastante conocidos y que uno asumiría en principio que simpatizaron con el estallido, como Manuela Oyarzún, Oscar Hernández, Roberto Farías, Paola Giannini, Francisco Pérez-Bannen o Patricio Achurra, ¿Tiene una idea de cómo se logró que estuvieran en el elenco?

Lo que yo puedo decir que hice el rol de intermediario. El director, Daniel Vivanco, no conocía a muchos actores. Yo le sugerí algunos nombres, él me sugirió otros, y después ya cada actor hizo su evaluación personal, nomás. En la función de estreno hace un mes estaban todos presentes. No puedo responder por ellos, pero me parece que quedaron muy satisfechos.

-Su personaje practica artes marciales en los tiempos libres. ¿Está concebido como una especie de samurái que se enfrenta al caos del mundo?

Conversamos mucho la analogía con el samurái con el director Daniel Vivanco. Luca Barella, mi personaje, practica el iaidō (arte marcial relacionado con desenvainar y envainar la espada katana). Al prepararme para la película, tomé muchas clases de iaidō. Tiene que que ver con una postura ética, una especie de centro frente a la violencia y, a la larga, con darle una muerte digna a tu oponente. A través de este arte marcial, mi personaje le encuentra un sentido a una vida que se le está cayendo a pedazos. Luca Barella está realmente al borde y que ve en este estallido su posibilidad redención personal, de salvación. Es capaz de enfrentar al monstruo que está afuera del local y que cobra vida en el personaje de Mirko, interpretado por el gran actor que es Roberto Farías.

Luis Gnecco en el rodaje de La Fuente.

-¿No cree que se caricaturiza al personaje de Roberto Farías como un manifestante que sólo busca la destrucción?

Es curioso, porque he visto esta película en funciones en Chile y el extranjero, y muchos creen que la actitud de Mirko es la de una especie de infiltrado. Una persona que se coordina con otros para destruir. Ahora bien, el personaje que interpreta Roberto Farías dice varias cosas que alguna vez me dijo un señor a mí, mientras yo caminaba en la calle y estábamos en el proceso de búsqueda de dineros para hacer la película. Logré incorporar sus palabras en el guión. Me dijo ‘yo fui de la primera línea, esquivé los perdigones, vi como los carabineros actuaban con violencia, también los vi en el suelo”. Y agregaba: ‘Vivo en la calle, nos ocuparon a todos nosotros, fuimos carne de cañón, acuérdate de mí, en varios años más los que se aprovecharon de nosotros van a ser todos empresarios ricos y famosos y van a estar llenos de pega y yo voy a seguir en la calle’. Era la realidad superando la ficción. Para tipos como este, quemarlo todo era la única posibilidad de ser alguien. Pero por otro lado, hay todo un sector que vio con anuencia como esa primera línea quemaba la ciudad. Lo justificaba intele

Más sobre:Estallido socialPlaza ItaliaLuis GneccoFuente AlemanaCarlo SiriRoberto FaríasManuela OyarzúnOscar HernándezKastBorgesDniel VivancoCecilia MorelPelículaCultoLT Domingo

⚡Black Sale: información real + ventajas exclusivas

Digital + LT Beneficios$1.990/mes SUSCRÍBETE