Del overol al algoritmo: así ha sido la transformación de los técnicos en Chile
El técnico de hoy ya no solo opera máquinas o ejecuta procesos. Analiza datos, trabaja con inteligencia artificial, utiliza sensores, plataformas digitales y tecnologías automatizadas. ¿Cómo está cambiando su formación y cuáles serán las habilidades más valoradas en los próximos años?

Un técnico en mantenimiento industrial ya no solo cambia piezas cuando una máquina falla. Hoy interpreta datos en tiempo real, monitorea equipos mediante sensores, utiliza software para anticipar desperfectos y trabaja junto a sistemas de inteligencia artificial que permiten planificar el mantenimiento antes de que ocurra una detención.
En salud, un Técnico en Enfermería de Nivel Superior (TENS) trabaja con fichas electrónicas, plataformas de telemedicina, sistemas digitales de registro y equipos cada vez más automatizados. La transformación tecnológica está redefiniendo los perfiles de quienes egresan de la educación superior técnico-profesional. Pero el cambio va mucho más allá de incorporar nuevas herramientas. También está modificando las competencias que demandan las empresas.
Así son ahora los técnicos en Chile
“Posiblemente hay dos ámbitos donde el cambio ha sido más evidente”, plantea Adrián Pereira, rector del CFT Estatal de O’Higgins. “El primero es la creciente valoración de la formación técnico-profesional. El segundo es el paso desde una perspectiva fundamentalmente operativa y rutinaria —casi mecanizada— del rol del técnico hacia otra donde se requieren habilidades digitales y tecnológicas, resolución de problemas complejos, flexibilidad, adaptabilidad y un enfoque de aprendizaje continuo”.
¿Qué está impulsando este cambio?
La inteligencia artificial es probablemente la cara más visible de la transformación, pero no es la única. La automatización de los procesos productivos, la transición energética, el envejecimiento de la población y la acelerada digitalización de las industrias están modificando simultáneamente la forma en que trabajan las empresas y, con ello, el perfil de los técnicos que necesitan incorporar.
“Las transformaciones que vienen son tres y se cruzan: el envejecimiento poblacional, un nuevo ciclo minero y de generación de energías sustentables, y la adopción acelerada de inteligencia artificial en los procesos operativos”, explica Nicolás Ocaranza, vicerrector Académico de AIEP. “Eso configura una demanda muy concreta de competencias híbridas”.

El concepto resume uno de los principales cambios que vive la formación técnico-profesional. No basta con dominar una especialidad. Hoy las empresas requieren personas capaces de combinar conocimientos en automatización, análisis de datos, mantenimiento predictivo o ciberseguridad con habilidades que les permitan desenvolverse en entornos de trabajo cada vez más dinámicos.
“En un mundo con inteligencia artificial, lo que más se valora son las power skills”, afirma Ocaranza. Como ejemplo, explica que “cuando una empresa enfrenta un proceso de selección y debe elegir entre tres perfiles con competencias técnicas y credenciales similares, casi siempre opta por quien demuestra mejores habilidades de comunicación, colaboración, adaptación y aprendizaje continuo, por sobre los requisitos técnicos más rígidos”.
Formar los nuevos técnicos en Chile para un mercado que cambia
Si las empresas demandan perfiles que combinan conocimientos técnicos con capacidades de adaptación y aprendizaje continuo, la formación también ha debido transformarse.
“La automatización no está reemplazando el rol del técnico; lo está transformando”, afirma Diego Errázuriz, director de Admisión y Marketing de Duoc UC. “Hoy las organizaciones requieren profesionales capaces de interactuar con tecnologías cada vez más sofisticadas, interpretar datos, operar sistemas inteligentes y participar en procesos de mejora continua”.
Las instituciones han tenido que actualizar de sus planes de estudio, sumar contenidos de inteligencia artificial, automatización y análisis de datos, y estrechar el trabajo con las empresas para mantener la pertinencia formativa.

“El desafío no es solo enseñar el uso de nuevas herramientas, sino desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse continuamente”, señala Errázuriz. “Las tecnologías seguirán evolucionando, y queremos que nuestros titulados cuenten con las competencias necesarias para desenvolverse con éxito durante toda su vida laboral”.
En ese escenario, el técnico se convierte en un profesional capaz de moverse en industrias que cambian rápido. Y su formación, más que prepararlo para un puesto, lo habilita para aprender durante toda la vida.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE













