Por Polo RamírezAsumió hace menos de un mes: ¿Quién es la primera rectora de la universidad más grande del norte del país?
Jenniffer Peralta, doctora en Psicología Social y Organizacional, dirige desde fines de julio la Universidad de Tarapacá, con sedes en Arica e Iquique. “El sello de la gestión de este nuevo periodo de rectoría es transformar el conocimiento en innovaciones sociales y productivas que favorezcan en el día a día, en la agricultura, en el turismo, en la educación, en la salud”, sostiene la autoridad.

Jenniffer Peralta Montecinos asumió como la primera rectora de la Universidad de Tarapacá (UTA), con su principal sede en Arica, el 24 de julio recién pasado hasta 2030, marcando un hito histórico para la institución estatal desde su fundación en 1981.
La también exalumna de Psicología de la UTA, doctorada en Psicología Social y Organizacional en la U. Autónoma de Madrid, ha desarrollado toda su carrera en su alma mater, en cargos tales como vicerrectora Académica, vicerrectora de Desarrollo Estratégico y decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, entre otros. Por este motivo, conoce el derrotero que ha llevado a su universidad a convertirse en un ejemplo de desarrollo y gestión en las últimas dos décadas, combinando investigación de excelencia con un fuerte compromiso con el desarrollo territorial y solvencia financiera.
Como botón de muestra, destacan dos hitos: la actual construcción en Arica del centro de supercómputo más grande de Chile y uno de los más importantes de América Latina, con una inversión cercana a los 5.200 millones de pesos. Y el reciente reconocimiento de parte de la UNESCO como custodios de la cultura Chinchorro, pueblo originario que alcanzó altos niveles de desarrollo material y espiritual en esa zona del país.
“Queremos impactar positivamente en la cotidianidad y, por lo tanto, el sello de la gestión de este nuevo periodo de rectoría que me toca encabezar es justamente cómo transformamos el conocimiento en innovaciones sociales y productivas que favorezcan en el día a día, en la agricultura, en el turismo, en la educación, en la salud. Hemos crecido de manera importante en carreras que son muy relevantes para las regiones extremas, como lo es medicina, por ejemplo”, señala la autoridad en esta conversación efectuada en dependencias de La Tercera.
¿Qué significa hacer universidad en una zona extrema, como lo es la puerta norte del país, tomando en cuenta también todo el fenómeno migratorio?
Hay varias cosas que comentar al respecto. Estamos ubicados en una zona extrema que nos conecta con la macrozona centro-surandina; es decir, con todos los países con los que compartimos cordillera, Pero al mismo tiempo nos encontramos ahí en términos de interculturalidad con una convivencia que es cotidiana y que es efectivamente intercultural. Y eso hace que sea la vivencia del día a día dentro de la universidad bastante variada. La diversidad de nuestros estudiantes en términos de su origen, tanto social, cultural, como también del país de origen, hace que nuestra universidad tenga ya una sensibilidad en términos de la diversidad y de la integración. Somos una universidad que tiene vocación de servicio, vocación de colaboración al territorio, y que es un poco más amplia, porque nuestro territorio, nuestro alcance, nuestra investigación, nuestra formación, tiene que ver con esta macrozona internacional.
A propósito de la investigación, su universidad ha logrado posicionarse en rankings internacionales. ¿Cómo proyecta ese liderazgo?
Hasta ahora y con una gestión que data de más de 20 años, se ha ido consolidando la universidad en el extremo norte del país como una institución seria, solvente, que ha crecido en lo académico y que ha crecido también en términos institucionales con sostenibilidad financiera. Hoy día, esos resultados queremos que impacten mucho más la cotidianidad y, por lo tanto, el sello de la gestión de este nuevo periodo de rectoría que me toca encabezar es justamente cómo transformamos el conocimiento en innovaciones sociales y productivas que favorezcan en el día a día, en la agricultura, en el turismo, en la educación, en la salud. Hemos crecido de manera importante en carreras que son muy relevantes para las regiones extremas, como es medicina, por ejemplo.
Las universidades requieren responder a una serie de exigencias diversas con recursos cada vez más escasos. ¿Cuál es su visión del financiamiento universitario?
Hoy día, el sistema de educación superior está tensionado por los aspectos de financiamiento. Entonces, las mayores tensiones tienen que ver con el recorte presupuestario, sin duda. Como universidades estatales y de zona extrema, han desaparecido programas de financiamiento importantes, como la educación superior regional, en circunstancias de que ello nos permitía prestar servicios de docencia y aprendizaje basado en servicios a la comunidad regional, a través del centro médico, del centro de imagenología, oftalmología, consultas nutricionales y kinesiología. Lo mismo nos pasa con el financiamiento de innovación, que desapareció del presupuesto nacional, se cerró, al igual que el plan de fortalecimiento que se inauguró junto con la nueva ley de universidades estatales el año 2018, y no se evidencia todavía una apertura a la conversación sobre el financiamiento de las universidades estatales. El financiamiento de las universidades regionales, estatales y de zona extrema es fundamental y hoy día la manera en que se financia la educación superior en términos de formación y en investigación está bastante limitada, y se están cuestionando los recursos.
Con esta restricción presupuestaria, ¿cuál es el mensaje que se le entrega finalmente al sistema de educación superior chileno?
Es complejo, porque estando muy contentos con el impacto que ha tenido la gratuidad en términos de generar mayores posibilidades y acceso de nuestros jóvenes, también es cierto que hoy día el análisis que se hace sobre la gratuidad está centrado, por ejemplo, en el acortamiento de carrera o en disminuir el percentil al cual se va a financiar en términos de las personas que están en esos rangos. Pero más allá de eso, lo importante es que el quehacer de educación superior, que incluye también la investigación, no esté considerado. Porque para poder entregar una formación pertinente, la investigación territorial es relevante. Para entregar una formación de calidad, tenemos que considerar las trayectorias educativas y ciertamente que hay mucha heterogeneidad en las competencias de ingreso de nuestros estudiantes. Entonces, hay distintas trayectorias que hay que acompañar. Lo que está detrás no es solamente un presupuesto, lo que está detrás son las trayectorias educativas exitosas para muchos estudiantes en el país.

“La presencia de las mujeres en las universidades es poderosa”
¿Qué significa para U. de Tarapacá el hito de tener una rectora al mando?
Tener una rectora es bien significativo en el momento en el que estamos. El liderazgo femenino y el enfoque de género en las instituciones de educación superior, y en el país transversalmente, ha ido fortaleciendo la idea de que las capacidades están igualmente distribuidas entre hombres y mujeres. Entonces, el tener una primera rectora mujer en la Universidad de Tarapacá, en una historia de 45 años, quiere decir que hemos ido evolucionando como cultura organizacional y que también nos estamos reconociendo como legítimos pares al interior de la comunidad universitaria.
¿Cómo evalúa la creciente presencia de mujeres en altos cargos de la educación superior?
La presencia de las mujeres en el sistema de educación superior es poderosa, si pensamos que hoy día, el 53% de la matrícula en las universidades es de mujeres. Y que, en términos de académica, va creciendo el número de mujeres que se dedican al quehacer investigativo y también en las áreas que tradicionalmente fueron ocupadas por hombres. Se entiende que las trayectorias que tiene una mujer y un hombre están condicionadas por factores que son culturales y que hacen, por ejemplo, que el cuidado de los hijos, de los adultos mayores, de la familia en general, esté más asociada a las mujeres, lo que va condicionando los laberintos a través de los cuales se van desarrollando las carreras académicas, las carreras universitarias.
¿Y qué otros mensajes es necesario entregar para cambiar eso?
Los mensajes tienen que ver con la formación y con las buenas prácticas en términos de igualdad. Nos hacemos cargo de las desigualdades históricas y generamos igualdad, pero también reconocimiento de las capacidades que están bien distribuidas y damos esta señal. El corazón de la Universidad de Tarapacá hoy día está liderado por mujeres en el entendido de que el enfoque del liderazgo femenino justamente coincide mucho con nuestros valores hoy día definidos en nuestra misión universitaria y en nuestro nuevo estatuto institucional, que tiene que ver con la calidad, pero también tiene que ver con la equidad.
En lo personal, ¿cuál es su sueño para la Universidad de Tarapacá en 10 años?
La Universidad de Tarapacá es parte de mi historia. La sueño como una gran comunidad que está inserta en una comunidad mayor. Somos un conjunto de personas formando personas, haciendo investigación y construyendo comunidad. Una universidad de excelencia reconocida como tal; y en 10 años más, nuestra consolidación en el ámbito de la formación, de la investigación, pero sobre todo del aporte que hacemos a los territorios.
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