Las casas de apuestas deportivas se van a negro

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Esta vez la banca no gana. La pausa de casi todas las competiciones del mundo tiene sumida en una profunda crisis a las agencias de predicción de resultados. En Chile y el resto del orbe el golpe se presume catastrófico y con millonarias pérdidas.




Es quizás una de las actividades con mayor crecimiento constante. La industria de las apuestas deportivas vivía un saludable presente hasta antes de la explosión del coronavirus. Incluso con anuncios de mayor control a su rubro, por todo el dinero que generaba. Hoy, sin embargo, atraviesa un periodo de sombras e incertidumbre, tanto en Chile como en el extranjero.

Apuestas hay para casi todos los gustos, pero son principalmente las de fin de semana a fin de semana las que se han visto más perjudicadas.

El golpe, no solo por la suspensión hasta nuevo aviso del fútbol, tenis, básquetbol, rugby, fútbol americano y tantos otros deportes, ha sido brutal para esa industria.

Chile no escapa a este fenómeno. “No hay duda de que la crisis del coronavirus ha provocado un sinfín de consecuencias en todas las industrias y el entretenimiento no está ajeno, ha tenido un impacto. Como es sabido, las principales competencias deportivas del mundo han sido suspendidas”, dicen desde Betsson Chile a La Tercera.

Hoy, los eventos más populares en su sitio web para seguir apostando a quienes les interese son la liga profesional de Nicaragua y también el torneo juvenil de ese país, además de una nueva ala que se ha hecho popular, la de los deportes virtuales. “La apuesta que toma mucha fuerza en estos momentos son los E-Sports. Y en este punto también contamos con partidos virtuales de fútbol, tenis, básquetbol, e inclusos carreras de caballos y de perros que son muy demandadas por los fanáticos de estos deportes. En marzo vimos un incremento en las apuestas de E-Sports en más de cinco veces en comparación con febrero”, añaden desde la compañía.

Eso, claro, sin contar que las apuestas a futuro se mantienen. “Tenemos abiertas algunas que son a largo plazo. Por ejemplo, quienes quieren pueden apostar por qué países serán campeones en las próximas ediciones de la Copa América o Eurocopa, competencias que fueron postergadas para 2021. O bien, quién será el campeón del Mundo en Qatar 2022”, agregan desde la popular casa de apuestas. A modo de dato, en medio del coronavirus Chile paga 67 veces lo apostado si es que llega a ganar ese torneo.

En Betsson señalan que ante la estampida de apuestas deportivas, la gente, con el afán de seguir jugando dinero, ha migrado a su sitio del casino online, donde se juega desde póker hasta black jack.

Alex Jiménez, gerente comercial de Hipódromo Chile, los dueños de Teletrak, donde se apuesta a los caballos habitualmente, asegura que “la cantidad de gente que vive de esto es muy alta, más o menos 100.000 personas y el no poder hacer carreras va a traer daños irreparables a esta industria”. El problema según el profesional es que ubicar a esas personas en otros lados es imposible.

Jiménez cuenta que todas las casi 170 oficinas de Teletrak se encuentran cerradas, de Arica a Punta Arenas, a la espera de lograr funcionar otra vez. En ese sentido, el impacto ha sido muy fuerte, porque son casi 3.000 las personas que ahí trabajan. A eso se le suma la gente que opera en el aseo y el funcionamiento de esas oficinas, lo que aumenta la cifra a cerca de 10.000 personas paradas.

Por eso los esfuerzos se han centrado en el Simulcasting, que consiste en traer carreras del extranjero, siendo Estados Unidos, Europa y Sudáfrica los principales mercados. Con ellas se intenta entregar carreras de caballos, en las que se puede apostar a través de internet o por teléfono. Ambas han aumentado en estos últimos días. “Pero por supuesto que el ingreso a hacer carreras de otras latitudes es mucho menor que el que teníamos con carreras de acá”, explica el gerente comercial.

El futuro asoma complejo, porque en los cuatro hipódromos que tienen en Chile reina la prohibición de poder llevar a cabo carreras de caballos. “Ya veníamos muy decaídos por el estallido social y ahora con el coronavirus nuestros ingresos se van a ver muy mermados, la situación va a ser muy crítica. Al no tener ingresos entraremos en una crisis salvaje”, revela Jiménez.

El otro problema es la condición atlética de los caballos, que al no competir ni poder correr se van a ver muy perjudicados, por lo que el problema va a seguir, aún cuando se reanude la actividad.

El llamado de Jiménez es uno solo: “Si la autoridad nos deja hacer carreras de caballos sin público en las canchas como ya veníamos haciéndolo y como se está haciendo en el mundo, recibiendo solo apuestas por internet y teléfono, podríamos intentar mantener la industria funcionando. Bajarían las ventas en alrededor de un 60%, pero eso sería mejor que no poder desarrollarlo”.

En Polla, quienes manejan XPerto, el portal chileno de apuestas que basa su poderío en el torneo organizado por la ANFP, optaron por no emitir comentarios justamente porque están en un proceso de análisis de un futuro que se ve incierto. El golpe ha sido duro y están recién asimilándolo.

En su web, por ejemplo, solo aparecen tres partidos para su cartelera de fútbol de viernes: Inter Star vs Ngozi City, de la liga de Burundi, además de BelshinaBobruisk vs Gorodeya y Dinamo Minks vs Torpedo Zhodino, del torneo de Bielorrusia. Son, a su vez, los catalogados como “Eventos Top”, algo impensado hace solo unas pocas semanas. Tenis de mesa ruso, las ligas de futsal y hockey sobre hielo de Bielorrusia y algunos combates de boxeo llenan el escuálido programa de apuestas.

El mundo también sufre

En Europa la situación no es muy distinta. Quizás peor. En Inglaterra Willian Hill, con el 53% de los negocios de esa industria, canceló el pago de sus dividendos, estimando en 120 millones de euros las pérdidas. En ese país, diez de 20 equipos tienen como patrocinador de su camiseta a empresas de apuestas deportivas.

Siempre en el Viejo Continente, Betfair Paddy Power, de Flutter Enterteinement’s, ha dicho que perderá entre 100 y 120 millones de euros, dado que el 78% de sus ingresos proviene de las apuestas deportivas.

“Nunca había habido tantas turbulencias fuera de los tiempos de guerra. Es un golpe mayor en la industria del deporte y pagaremos el coste numerosos años. Es una verdadera catástrofe, muchos se irán a la ruina”, contó a la agencia AFP William Woodhams, presidente de Bookmaker Fitzdares.

En España, desde Jdigital, la Asociación Española de Juego Digital y que opera, entre otros, a Bet365, Betfair y William Hill, dijeron a La Vanguardia que “la crisis global que está provocando el coronavirus está afectando a todos los sectores, también al de las apuestas deportivas”. A modo de ejemplo: en ese país, la Fórmula 1 acapara el 90% de las apuestas en el deporte motor, y ya van siete carreras canceladas.

El golpe a la industria de las casas de apuestas deportivas ha sido demoledor. Oficinas cerradas, miles de desempleados alrededor del mundo y cientos de millones de dólares menos para sus arcas son solo algunos de los efectos del coronavirus. La banca, esta vez, está perdiendo.

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