Por Lucas MujicaMultas millonarias, peleas y cocaína: el larguísimo historial de Nick Kyrgios, el mayor rebelde del tenis moderno
El australiano dio positivo por benzoilecgonina, un metabolito de la cocaína, en un examen de dopaje. No apeló y reconoció el consumo. La situación amplía su nutrido listado de polémicas.

Nick Kyrgios está en la mira del tenis mundial. La Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA) informó que el australiano fue suspendido provisionalmente después de que una muestra entregada el 22 de junio, durante el ATP 250 de Mallorca, arrojara la presencia de benzoilecgonina, un metabolito de la cocaína.
El resultado fue confirmado por un laboratorio acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y la suspensión comenzó a regir el 4 de agosto. Kyrgios no apeló a la medida. De hecho, el jugador reconoció el positivo a través de un comunicado publicado en Instagram. Señaló que había cometido “un gran error”.
“Siempre lo he dicho. No elegí el tenis, el tenis me eligió a mí, pero dejar ir algo que ha sido toda mi vida es una de las cosas más difíciles que he hecho. A veces me he sentido indefenso y solo. Aunque nada de esto justifica lo que hice”, escribió.
También dio a conocer su alejamiento de la vida pública por el próximo mes. “Pido a la gente que respete mi privacidad durante ese tiempo y que respete la de mi familia. Lo siento. Trabajaré y volveré mejor”, remarcó.
La sanción que arriesga
La extensión del castigo dependerá de cuándo ocurrió el consumo y su relación con el rendimiento. Si el deportista demuestra que el uso se produjo fuera de competencia, la sanción puede ser de tres meses y reducirse si completa un programa de tratamiento aprobado por la ITIA. Si no se cumplen esas condiciones, las reglas contemplan períodos de dos a cuatro años, dependiendo, entre otros factores, de si la infracción es considerada intencional.
Existe un precedente reciente. En 2025, el marroquí Imran Sibille dio positivo por cocaína en un control realizado durante un torneo ITF. La ITIA aceptó que el consumo había ocurrido fuera de competición y no estaba relacionado con el rendimiento. Su castigo de tres meses quedó reducido a uno al ingresar a un programa de tratamiento.

Sus críticas contra Sinner
El caso de Kyrgios tiene en su historial inmediato que fue uno de los jugadores que más cuestionó los positivos de Jannik Sinner e Iga Swiatek. El australiano rechazó la decisión que permitía al italiano seguir compitiendo y pidió dos años de suspensión.
“Dos números uno dando positivo por dopaje es repugnante para nuestro deporte. Da una imagen horrible. La integridad del tenis ahora mismo es horrible. No está bien”, señaló.
Luego lo comparó con las situaciones que hasta ese momento habían marcado su carrera. “Puedo emocionarme, puedo romper una raqueta, pero eso no es nada comparado con hacer trampa y tomar sustancias para mejorar el rendimiento”, dijo. “Accidental o intencional, si das positivo dos veces con una sustancia prohibida, deberías estar fuera durante dos años”, añadía.
El expediente siguió abierto por una apelación de la AMA y terminó en febrero de 2025 con un acuerdo por el cual Sinner cumplió tres meses de suspensión. Kyrgios volvió a cuestionar la resolución. “Es un día triste para el tenis”, comentó. Las críticas pasaron a Instagram. Cruz Hewitt, hijo de Lleyton Hewitt, publicó una fotografía junto a Sinner. Kyrgios comentó un emoji de una jeringa.
Nutrido historial
Durante la última década, Kyrgios ha sido calificado como el “rebelde” del circuito. Desde su irrupción ha sumado episodios polémicos. Por ejemplo, en 2015, durante un partido contra Stan Wawrinka en Montreal, un micrófono de cancha registró a al oceánico diciéndole al suizo que Thanasi Kokkinakis había mantenido relaciones con su entonces pareja, Donna Vekic.
La ATP le aplicó inicialmente una multa de US$ 10.000. Después abrió un procedimiento por “conducta agravada” y estableció otros US$ 25.000 y una suspensión de 28 días, aunque ambas penas quedaron condicionadas a que no incurriera en nuevas infracciones durante un período de prueba. Kyrgios terminó ofreciendo disculpas.
En 2016 llegó una suspensión efectiva. En el Masters 1000 de Shanghái perdió 6-3 y 6-1 ante Mischa Zverev en un partido en que realizó los saques por abajo, dejó pasar devoluciones y llegó a caminar hacia su silla antes de que el punto hubiese terminado. También discutió con un espectador. Después del encuentro afirmó que no le debía nada a los fanáticos y que quienes no quisieran verlo podían marcharse.
Primero recibió multas por US$ 16.500. Luego la ATP añadió US$ 25.000 y ocho semanas de suspensión al considerar su actuación como una conducta contraria a la integridad del juego.
Nadal, el rival que convirtió en blanco
Kyrgios se hizo conocido a escala mundial al derrotar a Rafael Nadal en Wimbledon 2014. Tenía 19 años, ocupaba el puesto 144° del ranking y eliminó al entonces número uno del mundo en octavos de final. Cinco años después, la relación entre ambos ya era otra. En Acapulco 2019, el español cuestionó su respeto por el público y el rival. Kyrgios respondió llamándolo “super salty”.
La tensión siguió en Wimbledon. Durante el partido de segunda ronda de ese año, Kyrgios realizó un lanzamiento directamente hacia el cuerpo de Nadal. Tras perder en cuatro sets, reconoció en conferencia de prensa que había apuntado hacia el español. “¿Por qué tendría que disculparme? Tiene muchos Grand Slams y mucho dinero en el banco. Creo que puede aguantar una pelota en el pecho”, dijo.
Ese certamen dejó otra escena. La noche anterior al partido, Kyrgios había sido visto en Dog & Fox, un local de Wimbledon Village. Después de la derrota ante Nadal, reconoció en la rueda de prensa a una reportero que también había estado en el bar: “Tú estabas en el pub anoche”.
La silla en Roma y múltiples castigos
En el Masters 1000 de Roma de 2019, durante el partido contra Casper Ruud, Kyrgios discutió por el movimiento del público, pateó una botella y terminó lanzando una silla hacia la cancha. Fue descalificado. Perdió los 45 puntos obtenidos en el torneo y los 33.635 euros que había acumulado en premios, recibió una multa de 20.000 euros y debió pagar los gastos de alojamiento que hasta ese momento cubría el torneo.
Tres meses después, en Cincinnati, discutió reiteradamente con el juez de silla Fergus Murphy durante su derrota frente a Karen Khachanov. Finalmente abandonó la cancha, rompió dos raquetas en un pasillo y regresó para continuar el encuentro. La ATP contabilizó ocho infracciones y lo multó por un total de US$ 113.000.
Los enfrentamientos con el público también se convirtieron en parte de su historial. En Wimbledon 2022, después de vencer al británico Paul Jubb en primera ronda, Kyrgios reconoció haber escupido a un espectador que lo había insultado. El All England Club lo multó con US$ 10.000. En tercera ronda, durante el partido contra Stefanos Tsitsipas, recibió otros US$ 4.000 por un insulto.
Ese torneo terminó con Kyrgios jugando la final de Wimbledon contra Novak Djokovic. En pleno partido se quejó de una espectadora y afirmó ante el juez de silla que parecía haber tomado “unas 700 copas”. Anna Palus, la apuntada, fue retirada del estadio, negó estar ebria y posteriormente inició acciones por difamación.
Ese mismo año, el australiano sumó sanciones en el US Open. Recibió una multa de US$ 7.500 por escupir e insultar durante su partido contra Benjamin Bonzi y otros US$ 14.000 por romper dos raquetas después de caer en cuartos de final ante Khachanov.
La caída
El nutrido historial de controversias convivió con sus resultados. Kyrgios ha ganado siete títulos ATP, alcanzó el puesto 13° del ranking en octubre de 2016, llegó a la final de Wimbledon en 2022 y ese mismo año ganó el dobles del Abierto de Australia junto a Thanasi Kokkinakis.
Todo fue en picada, eso sí, desde 2023. Pasó por intervenciones en la rodilla y una reconstrucción de muñeca. Eso lo llevó a tener largos períodos fuera del circuito.
Su comunicado tras el positivo de cocaína puso el posible término de su carrera en el horizonte. “No voy a poner más excusas, pero quiero dar contexto de por lo que he pasado. Las lesiones de los últimos dos años me han hecho mucho daño, física y mentalmente. Mi cuerpo no ha sido capaz de hacer lo que mi mente espera y aceptar esto al final de mi carrera ha sido mucho más duro de lo que me pudiera haber imaginado”, manifestó.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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