Brahm en la mira: las acusaciones por acoso que complican a la presidenta del TC

El día que María Luisa Brahm asumió como presidenta en el TC. Mario Tellez/La Tercera

Cuando la abogada llegó a liderar el organismo causó ruido interno un sumario que abrió por supuestas irregularidades financieras de su antecesor y los dichos sobre eventual corrupción que determinaron la apertura de una causa penal en que dos ministros tienen calidad de imputados. A casi un año de ambos episodios, cuatro exfuncionarios la acusan de supuestas prácticas de hostigamiento y ahora es ella el blanco de una indagatoria administrativa, a lo que se suma un juicio laboral que el TC debe enfrentar esta semana.




Eran las 10.30 del viernes 12 cuando el ministro Iván Aróstica estampó su firma electrónica en una resolución. Por normativa interna, en su calidad de juez más antiguo, Aróstica debía resolver una serie de denuncias de acoso laboral que fueron allegadas al Tribunal Constitucional. “Instrúyase investigación sumaria en contra de la presidenta, ministra señora María Luisa Brahm Barril”, se lee en uno de los párrafos finales del oficio firmado por el magistrado.

Ambos ministros tienen una áspera historia en común. Al asumir la presidencia del TC en agosto de 2019, Brahm insinuó varias irregularidades en la gestión de Aróstica, su antecesor. Lo primero fue el sumario que instruyó en contra del exjefe de Finanzas Julio Ortiz, poniendo un manto de dudas respecto del uso de los dineros en la institución, y luego vinieron sus dichos que apuntaban a una dilación de los procesos al interior del TC y supuestos retrasos al borde de la corrupción, lo que hizo que se abriera una investigación penal que hoy tiene en calidad de imputados al propio Aróstica y al también ministro José Ignacio Vásquez.

Hoy, muy temprano en la mañana, Brahm fue notificada de la decisión de abrir un sumario en su contra en que se agrupan cuatro acusaciones. Se designó, como instructor, al ministro más joven al interior del TC, Rodrigo Pica. A esta situación se suma un oficio enviado hace algunos días por el Consejo de Defensa del Estado (CDE), que da cuenta de que este miércoles 17 se llevará a cabo la preparación del juicio laboral, por maltrato laboral, por la demanda que presentó la exrelatora Pilar Arellano en contra de Brahm y los ministros Cristián Letelier y Gonzalo García.

El panorama ha complicado la situación de la presidenta del TC, quien ahora deberá no sólo hacerse cargo de armar tablas y dirigir los plenos, sino que de preocuparse de su defensa ante las acusaciones en su contra, una de ellas proveniente de Julio Ortiz, el exdirector de Administración y Finanzas, quien -en su carta de renuncia y quien fuera sobreseído- habla de haber sido víctima de prácticas de acoso laboral, apuntando directamente a Brahm. El 11 de marzo, cuando su denuncia ya fue archivada, y él ya había renunciado a su cargo, envió una carta en que describía supuestos maltratos y aseguraba que hacía la denuncia motivado también “por aquellos funcionarios, al igual que yo, han visto afectadas su vida laboral, familiar y su salud, durante la actual presidencia del tribunal. Compartimos esta experiencia y ambiente laboral que resulta difícil de entender y explicar. Espero que contribuya a fortalecer la institucionalidad, incorporando mecanismos que anticipen, adviertan y detengan situaciones que pudiesen configurar acoso laboral y/o vulneración de algunos derechos fundamentales del funcionario”.

Otra de las denuncias que adjuntó el ministro Aróstica se relaciona con una carta de la Asociación de Funcionarios del TC en que se describen gritos, portazos y conductas de hostigamiento atribuidos a la presidenta.

A esto se suma un hecho relatado por la secretaria del tribunal, María Angélica Barriga, quien detalló que en una reunión por el presupuesto del año realizada en el mes de enero, algo habría molestado a Brahm, quien le lanzó gritos frente a otros funcionarios y dio término abrupto a la reunión, abandonando el lugar.

La acusación más reciente es una carta enviada por Cristián Suárez, el exchofer de Brahm. Esta fue ingresada el 5 de marzo y en la misiva expone que pese ha haberse desempeñado durante 31 años en Carabineros, nunca sufrió las situaciones experimentadas durante los meses que se había desempeñado como conductor de Brahm. Detalla que desde que fue contratado interactuó pocas veces con ella y que, de plano, era ignorado, y asegura que la presidenta no le dirigía la palabra y las instrucciones llegaban a través de la jefa de gabinete o secretaria del TC. En la misiva, Suárez relata dos episodios que, a su juicio, son situaciones intolerables y es que dice que Brahm le gritó a viva voz el 1 de marzo, para la inauguración del año judicial, y la última vez el 3 de marzo, cuando él la trasladó a su lugar de vacunación.

Para Aróstica todos los antecedentes allegados a las denuncias son “graves” y -por ello- determinó la apertura del sumario contra su sucesora.

Tras notificar a Brahm de su sumario, el instructor Rodrigo Pica sostuvo que “las denuncias por temas de trato por las que se pregunta son temas organizacionales y relacionales internos de la institución, sobre el trato entre quienes en ella laboran, no son otra cosa que denuncias de funcionarios que han seguido el curso dispuesto por la normativa vigente sobre la materia, y en ese mérito serán investigadas, en el marco del auto acordado que el tribunal dictó hace años al respecto, referido a las potestades que la ley orgánica establece, por lo que cualquier otro tipo de cuestiones o lecturas son ajenas a ello, incluidas las políticas, personales, las que supongan cuestiones entre ministros o las referidas a temas penales pendientes”.

Consultada la presidenta del TC por estas acusaciones y antecedentes, no se logró obtener una respuesta.

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