Cómo se prepara el Senado para la simbólica asunción de la senadora Campillai

Fabiola Campillai

Fabiola Campillai, junto a su marido Marco Cornejo, al emitir su voto en las elecciones de noviembre.

La llegada de la parlamentaria más votada de las últimas elecciones -quien perdió la visión producto de un acto de violencia policial que investiga la Fiscalía- implica un desafío para la Cámara Alta, que tendrá que adaptar sus sistemas para que ella pueda participar de los debates. Sin embargo, el trato que le brinde el Senado no solo será un test de inclusión, también será una prueba de la relación entre la institucionalidad y una mujer que se convirtió en un ícono del estallido social.




A través de la intermediación de un terapeuta ocupacional, el jueves pasado, la secretaría del Senado y el equipo de la senadora electa Fabiola Campillai (38 años, independiente) tomaron contacto con el fin de iniciar los preparativos de su asunción en marzo de 2022. El viernes ya hubo una reunión y en los próximos días se producirá un nuevo encuentro.

La llegada de la parlamentaria más votada de las últimas elecciones, con 402 mil sufragios -quien en noviembre de 2019 perdió la visión y sufrió una fractura nasal producto del disparo de una bomba lacrimógena que investiga la Fiscalía- implica un desafío para la administración de la corporación, que tendrá que adaptar sus sistemas para que ella pueda votar y participar de los debates.

Además, probablemente se requerirá de alguna modificación de los reglamentos del Senado para permitirle, por ejemplo, que ella pueda contar con la asistencia permanente de su esposo, Marco Cornejo, quien ha sido el pilar en su proceso de reinserción cotidiana y, además, fue su brazo derecho en la pasada campaña.

Sin embargo, en el trato que le brinde el Senado a la nueva legisladora también hay un trasfondo político y simbólico, según advierten senadores de distintas bancadas.

No solo será un test de los protocolos de inclusión del Congreso para personas con discapacidad, también será una prueba del trato que habrá entre la institucionalidad, los legisladores de partidos tradicionales y una parlamentaria que representa uno de los casos emblemáticos de violaciones a los derechos humanos producto del estallido.

Algunos senadores remarcan que el caso de Campillai es más especial aún, pues ella resultó gravemente herida en momentos en que se dirigía a su trabajo, sin haber sido parte de la protesta que motivó la posterior reacción policial.

Por esos factores, desde que anunció que se presentaría al Congreso, inmediatamente ella captó el apoyo de electores indignados contra la élite política, que se manifestó en el estallido social del 18 de octubre de 2019.

“Salir senadora es un castigo para todos ellos, porque ya no nos representan”, dijo el pasado 21 de noviembre tras emitir su voto.

Voto asistido o a viva voz

Uno de los desafíos que implica la llegada de Campillai es cómo facilitarle su derecho a participar de los debates. Hoy la votación es electrónica, donde los senadores deciden entre tres opciones: apruebo, rechazo o abstención.

Dado que ella recién está aprendiendo el sistema Braille, una alternativa transitoria es que vote a viva voz. Ello no sería problema, porque reglamentariamente las votaciones siempre son públicas, salvo cuando se elige a la mesa del Senado.

Sin embargo, a veces hay votaciones que son difíciles de seguir, por ejemplo, cuando se presentan indicaciones que cambian un concepto de un artículo o hay más de una propuesta para un mismo tema. Incluso, parlamentarios con años de experiencia, exministros y con redes de asesores facilitadas por sus partidos, suelen perderse en ese tipo de votaciones. Por ello, una idea que algunos sugieren es que el Senado autorice que Campillai cuente en forma permanente con un funcionario de carrera del Congreso, que la guíe en estos debates más complejos.

Por protocolo, los asesores parlamentarios no pueden ingresar al hemiciclo. Solo pueden entrar los parlamentarios y ministros, además de los funcionarios de planta del Senado que están juramentados y ofician como ministros de fe de las sesiones. Por lo tanto, cualquier otra facilidad que se le otorgue debe ser objeto de modificación reglamentaria.

Adicionalmente, algunos senadores señalan que están abiertos a plantear un cambio de criterio respecto de la contratación de parientes, que está prohibida en el reglamento de Asignaciones Parlamentarias.

En vista de que el esposo de Campillai ejerce un rol importante en sus relaciones sociales, hay disposición a evaluar alternativas legales, en caso de que ella lo solicite.

La presidenta de la Cámara Alta, Ximena Rincón (DC), comenta que “el Senado hará todo lo que corresponda para estar a la altura. No solo porque creemos en la inclusión, es un deber con ella y con el país. Nos estamos esforzando por generar todas las condiciones que nos permitan mostrar al país y al mundo que hay cosas que no se pueden permitir. Lo vivido por Fabiola es gravísimo y su fuerza y coraje son un ejemplo”.

Por su parte, el senador RN José García, quien preside la Comisión de Ética del Senado, instancia que eventualmente sería la encargada de resolver excepciones reglamentarias, añade que existe “el mejor ánimo y disposición y se dará todo el apoyo para que ella pueda integrarse plenamente a las tareas del Senado”.

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