De los insultos de un descontrolado Mauricio Isla a las horas más angustiosas de Martín Parra: la trastienda del Clásico de la vergüenza

Martín parra fue trasladado en ambulancia tras sufrir un trauma acústico en el duelo entre Universidad Católica y Universidad de Chile por la Copa Chile.

Martín parra fue trasladado en ambulancia tras sufrir un trauma acústico. Foto: Agencia Uno.

En Valparaíso, una serie de situaciones entre los jugadores y dirigentes marcaron el final del duelo que fue suspendido a los 5', luego de que el portero de la U fuera herido por elementos pirotécnicos. Casi 24 horas después, el Huaso ofreció disculpas por su comportamiento. El duelo se reprogramará.


“¿Estamos jugando? ¿Hay que seguir jugando? ¿Qué pasó?”. Martín Parra, arquero de Universidad de Chile, está perdido en el tiempo. Hace pocos segundos, elementos pirotécnicos cayeron a pocos metros de distancia del guardameta, quien se aprestaba a reiniciar el juego tras la apertura de la cuenta de Fernando Zampedri, cuando apenas se disputaban cinco minutos del Clásico Universitario, en el duelo válido por la revancha de los cuartos de final de vuelta de la Copa Chile.

La mirada de Parra es confusa. Sus compañeros le hablan, pero él ya no escucha. Carlos Arias, el preparador de arqueros de la U, junto a los médicos del club, lo examinan. Sus compañeros, liderados por Felipe Seymour, lo rodean mientras está tendido en el campo de juego. A unos metros de distancia, los futbolistas de la UC miran, de reojo, sin entender la gravedad del asunto, cómo los jugadores azules comienzan a inquietarse con la situación que, a esa altura, empieza a subir de tono. Los gritos de ayudan se multiplican.

Mauricio Isla, uno de los jugadores con más experiencia de la UC, pierde la calma. Cree que su compañero de profesión está exagerando. “Jueguen, cagones”, dice el Huaso, según testigos. Su actitud provoca la rápida reacción de los azules, quienes lo increpan, sin importar que Parra siga tendido en el suelo. Pablo Aránguiz, uno que estaba en la banca de la U, se abalanza contra el exseleccionado chileno. Le recrimina su actitud, mientras al mismo tiempo es retenido por Alfonso Parot para que la situación no pase a mayores. La molestia con el lateral cruzado sigue latente, pues en camarines fue uno de los temas que más se conversó entre los jugadores azules.

Foto: Agencia Uno
28 DE SEPTIEMBRE DE 2022/VALPARAISO El portero Martín Parra se retira en camilla tras ser impactado por una begala, durante el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Chile 2022, entre Universidad Catolica y Universidad de Chile, disputado en el Estadio Elías Figueroa Brander de Valparaíso. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

Hoy, casi 24 horas después, Isla reconoció su error: “Pido disculpas a todos los que se hayan sentido afectados por mi actuar y le deseo una pronta recuperación a Martín. Para mis compañeros, para los jugadores y los hinchas, sin importar camiseta, va este mensaje de disculpas y arrepentimiento”, dijo a través de las redes sociales de Cruzados.

Parra se para solo y se sienta en la camilla. Según explican desde el club, el futbolista nunca se desesperó por la situación que lo afectaba. En el camarín, sin embargo, el jugador que pertenece a los registros de Huachipato comenzó a sufrir las consecuencias del trauma acústico, que el parte médico comunicó. “Llegó bien. Es un jugador, está entrenado y todos lo hemos visto en la cancha, y lo da todo, y eso también ayuda. Además, es joven. Es una persona sana. Obviamente, venía con la preocupación que tiene cualquier persona que sufre esta lesión”, dijo el médico Carlos Rivera.

Según dicen desde el plantel, el guardameta comenzó a realizar gestos en el camarín que asustaron a la delegación. Movía la lengua, de manera extraña. Frente a tal escenario, se decidió que el futbolista debía ser trasladado de urgencia a la Clínica Los Andes, en Santiago. En la ambulancia, los médicos del club se comunicaron con sus familiares para transmitirles tranquilidad.

En los pasillos del estadio Elías Figueroa se vivía un partido aparte. Los directivos de la U le reclamaban a Yamal Rajab, el gerente de ligas de la ANFP, que estaba presente en el duelo. Michael Clark, el presidente de Azul Azul y Manuel Mayo, el gerente deportivo, fueron duros en sus reprimendas. Le repetían que el duelo no debió jugarse con público, pues la UC ya arrastraba una sanción por los incidentes ocurridos frente a Audax Italiano, en la fase anterior de la Copa Chile. Y que solo una “movida” de los abogados de Cruzados, que presentaron una apelación justo el día antes a que se cerrara el plazo, les permitió recibir público en esta instancia, más allá de que seguramente serían castigados para la siguiente ronda. Lo mismo hizo la U para recibir público ante los audinos, este lunes, en el Torneo Nacional, en todo caso.

Más allá del hecho, la molestia de los dirigentes laicos venía desde primera hora. Apenas llegaron a Valparaíso, la plana mayor de Azul Azul se percató que no tenía un box asignado en el estadio para presenciar el duelo. Según ellos, los ubicaron muy cerca de los hinchas de la UC, lo que ya generaba incomodidad. Sin embargo, más allá de ese hecho puntual, no hubo nada que pudiese adelantar lo que ocurriría durante el duelo. “El estadio no estaba hostil. El bus de la U recibió las pifias y todo, pero lo de siempre”, dice un miembro de la delegación.

Ya con el futbolista camino a Santiago en ambulancia, y con el duelo suspendido por el juez Felipe González, la lucha dirigencial comenzó en los pasillos del estadios. Ambos presionaban desde su vereda. En Azul Azul, sin embargo, cuestionaron la poca preocupación de la dirigencia y del plantel del tetracampeón con Martín Parra, más allá de lo que se vio en las imágenes de TNT y los comentarios públicos que realizaron desde la delegación precordillerana. “Nunca se aparecieron por acá”, dice un director.

Clark, por su parte, pedía las tres unidades. Lo hizo de manera tajante. “Tiene que haber un antes y un después (...). No puede ser que acá se tire una bengala y este partido se suspenda y a los días juega de nuevo. Este partido se tiene que dar por terminado; acá tiene que haber señales. Señales deportivas, señales institucionales y señales económicas. Esto no puede seguir pasando. La barra del club organizador ya tuvo problemas. Este partido se debió haber jugado sin público. Una mala organización... cómo tratan a los dirigentes hasta los jugadores y nosotros vamos a perseguir responsabilidades de los autores materiales, porque esto no puede volver a suceder. Esperamos que la Federación actúe con el mismo rigor”, decía.

Por su parte, Juan Tagle centró su llamado en reconocer que el fútbol estaba superado. “Un llamado que es para todos los actores del fútbol, pero también a las autoridades: necesitamos abordar este tema de manera integral, no basta con los clubes, nosotros somos incapaces de poner freno a la situación de violencia que está afectando a los estadios de manera solitaria, necesitamos el apoyo de la autoridad, de Carabineros”, lanzó.

Durante la jornada, Martín Parra, en tanto, esperaba el alta médica. Se le realizarán exámenes de rigor, que descarten cualquier tipo de riesgo para su salud. Poco a poco recuperaba su audición. Se envió mensajes de WhatsApp con diferentes miembros del plantel, que siguieron su evolución casi minuto a minuto.

La UC y la U viven uno de sus clásicos más vergonzosos del último tiempo. Dos supuestos hinchas detenidos lograron suspender un duelo que prometía marcar una emocionante definición. Este jueves, a primera hora, el directorio de la ANFP y la ANFA decidió que el duelo se reprogramará en una fecha por definir.

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