El hijo de Lucho Pato: “Mi padre está en una celda chica, solo; estresado, asustado"

Bryan (de negro) camina junto a su padre Luis y otros niños del barrio por las calles de la Legua.

El desahogo de Bryan Núñez, futbolista que hoy defiende a Deportes Linares: “De la UC me mandaron a sacar por el apellido”. Solo le dejan hablar diez minutos cada martes con su padre, del que se desmarcó cuando se fue prófugo a Bolivia. "Yo no quería atados", se justifica.




Bryan Núñez carga con el peso de su apellido. A sus 21 años, el nacido en la Legua lucha por desmarcarse de la figura negativa de su padre Luis, hoy preso en el marco de una investigación en la que se le acusa de haber cometido un homicidio en 2018, que incluyó 16 meses prófugo de la justicia. El joven deportista prefiere aferrarse a los recuerdos positivos que guarda de Lucho Pato: su rol de padre cercano y futbolista destacado.

Desde La Florida, Bryan atiende a La Tercera. No está en la Legua, en su hogar: “Estoy en La Florida, donde mi polola. En La Legua la gente no respeta mucho el tema de la cuarentena. La gente anda en la calle como si nada y el coronavirus anda desatado”, dice, con una evidente preocupación.

El volante que hoy pertenece a Deportes Linares sigue con atención la novela que hoy envuelve a Lucho Pato, que anteriormente ya había estado preso por tráfico de drogas. Parte aclarando que mientras su padre estuvo prófugo en Bolivia, país en el que fue arrestado, nunca tuvieron contacto.

“Cuando estuvo en Bolivia yo no sabía que estaba allá. No hablaba con él, no sabía dónde estaba. Preferí alejarme porque no quería meterme en problemas. Yo no quería tener atados, y él siempre lo supo. Su pareja y la hija de ellos iban, pero yo nunca fui”, dice.

Bryan comparte con su padre, en un almuerzo familiar.

Hoy, su padre Luis está en la Cárcel de Alta Seguridad luego de ser apuñalado en el Módulo 2 de la Cárcel de Santiago 1. “De la pelea que tuvo en la cárcel no me ha comentado. No hemos hablado de eso. Solo supe que tuvo unos atados, pero no más que eso”, dice.

Las condiciones en la que su padre está en la cárcel le tienen preocupado. Está 22 horas encerrado solo en una celda. “Está en una celda muy chica, solo. El patio también es súper chico y no comparte con nadie. Tiene muy poco rato al día para poder darse una vuelta”, comenta.

“No se puede ir a ver. Solo tiene 10 minutos para hablar los martes con nosotros. Lo hace a través de un teléfono que le pasan adentro”, revela. “Mi padre está aburrido, está cansado, dice que no hizo nada. Lo único que quiere es que sea el juicio para demostrar que es inocente”, revela.

Bryan no pierde la fe en su padre. Lo respalda. “Está estresado, está complicado. No lo está pasando bien porque dice que lo están culpando de algo que no hizo. Él me dice que es inocente, y yo le creo. No tengo por qué no creerle. Sí estaba y como cómplice también le puede caer una pena, pero ya lleva mucho tiempo encerrado y aún no pasada nada”.

La pandemia es otro de los temas que preocupa a la familia de Lucho Pato. El ex futbolista sigue con atención las noticias, pues a ratos tiene la posibilidad de mirar televisión . “Está asustado por el Coronavirus. Le da vueltas. Él tiene acceso a una tele y de repente ve todo lo que pasa. Y en la tele muestran puras tragedias. Están complicados porque los gendarmes son los que llegan infectados”.

Hoy, Bryan espera que su padre salga libre para cumplir la promesa que ambos se hicieron. "Cuando él salió la otra vez libre me juró que iba a volver a jugar aunque sean seis meses. Mi sueño es jugar con él en el mismo equipo, compartir un camarín, y nos prometimos eso. Él lo sabe y espero que algún día se pueda dar”, dice.

Al menos, en las canchas de barrio, en algún fin de semana en La Legua, ya los ha visto jugar. “No es lo mismo que en un equipo profesional”, dice Bryan. Aparte, en esas tres oportunidades, ha sido en la vereda del frente. “Nos hemos enfrentado en el barrio. Son partidos calientes. Le he ganado las tres veces que hemos jugado. Se enoja, pero después se le pasa. ¿Quién es mejor? Somos diferentes. Yo soy más flaco, él era como más ancho”.

Bryan y Luis en un partido de la UC, en San Carlos.

Bryan reconoce estar luchando por hacerse un nombre en la actividad que más ama. Declara ser hincha de la UC, pese a que en algún momento sintió afinidad por Universidad de Chile. “El ser hijo de Luis Núñez es especial. En la UC cuando era cadete me mandaron a sacar por ser de apellido Núñez. Una vez se me acercó alguien del club y me preguntó mi apellido. Le dije que Núñez. Él me preguntó si era hijo de Luis y le dije que sí. Al día siguiente me dijeron que no fuera a entrenar. ¿Por qué lo hicieron? No sé. Quizás por los problemas de mi papá o quizás mi papá tuvo problemas con la dirigencia, no sé”, comenta. Hoy, su felicidad está en Linares. “En Linares la gente me ha tratado súper bien. Me quieren harto y me han apoyado en todo momento. Sigo ahí por el cariño de la gente”, cierra.

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