El primer fail de Patricia Bullrich en el gabinete de Milei: el papelón por el decreto de Alberto Fernández

Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad del gobierno de Javier Milei. Foto: Reuters

La nueva ministra de Seguridad del presidente argentino había anunciado por redes sociales la derogación de un polémico decreto firmado por el exmandatario, durante su último día de gobierno. Al final, Bullrich ni siquiera tenía la potestad para hacerlo.


Fue en un tono festivo que Patricia Bullrich, la nueva ministra de Seguridad de Argentina, anunció la derogación del decreto firmado por el saliente presidente Alberto Fernández, que terminaba garantizándole “custodia de por vida en cualquier parte del mundo”. El problema: la derogación no tuvo lugar, y Bullrich tuvo que borrar su tuit.

“Se derogó el decreto de custodia presidencial. ¡Se terminan los privilegios de la clase política! Vamos a una Argentina austera. Basta de gastos inútiles y privilegios para pocos que pagamos todos”, había escrito la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio.

Junto con el tuit, la ministra había adjuntado un “proyecto de decreto” que planteaba los motivos para derogar el decreto 735/23 de Fernández. El decreto original, que hizo polémica por firmarse en el último día de gobierno del expresidente, “determinaba la obligatoriedad del Estado argentino de brindarle custodia tanto a él como a sus familiares directos, aun viviendo en el exterior”.

El texto de Bullrich, en tanto, aseguraba que no podía mantenerse esa custodia, ya que “implicaba la reestructuración de cuestiones operativas y presupuestarias que resultan contrarias al uso eficiente de los recursos y el erario público”.

El tuit de Bullrich, junto con el proyecto de decreto, habían sido reportados también por la cuenta del Ministerio de Seguridad, pero ambos mensajes fueron borrados este jueves. El anuncio de la ministra ya había, para ese momento, obtenido alcance nacional, después de que los medios más importantes de Argentina se hicieran eco de la medida.

Patricia Bullrich, con uniforme de camuflaje, cuando era ministra de Seguridad en el gobierno de Macri.

El error de Bullrich fue que, aún anunciado el decreto, este todavía no se había publicado en el Boletín Oficial. De hecho, hasta ahora mismo, sigue vigente el texto de Fernández que le garantiza custodia. Consultado por este error, el vocero presidencial Manuel Adorni prefirió no responder, diciendo que no hablaría hasta tener “precisiones”.

Antes del decreto de Alberto Fernández, la custodia de los expresidentes era función de la Policía Federal, limitándose así al territorio argentino. Sin embargo, lo que hizo el expresidente fue traspasar estas responsabilidades a la Casa Militar, estableciendo que cuiden a exmandatarios y familiares directos aún cuando vivan en el extranjero. Esto, sobre todo porque durante meses se rumoreó que Fernández quería mudarse a España.

Cuando le consultaron a funcionarios del gobierno anterior por la utilidad de este cambio, se respondió que la idea era sacarlo de la “órbita del Ministerio de Seguridad”. Esto, sabiendo que Patricia Bullrich estaría en esa cartera.

Alberto Fernández vota durante las últimas elecciones presidenciales en Argentina.

En un extenso hilo en X, el expresidente defendió su decreto y negó que la medida de Bullrich pudiera derogar su texto. “La ministra de Seguridad difundió un tuit en el que informaba la derogación de un decreto firmado por mí y aclarando que iba a poner el fin al gasto que representa que un expresidente cuente con custodia cuando se desplaza al exterior. Para mi sorpresa, el tuit ha sido borrado de la cuenta”, empezó Fernández.

En la misma red social, Fernández aseguró que quiso evitar que el Ministerio de Seguridad se encargara de la custodia de los expresidentes, ya que “algunos de sus dirigentes más cercanos están sospechados de haber ejercido una persecución política en el pasado”.

Ahí, recordó también que de momento ya tiene una demanda abierta con Patricia Bullrich en Justicia. Del mismo modo, aseguró que no está buscando un trato especial con este decreto: “No he reclamado ningún trato especial con la custodia. La misma me fue dada directamente por lo que emana de las normas vigentes que, repito, llevan muchos años. Precisamente por esas normas es que el expresidente Mauricio Macri contó en muchas ocasiones con el servicio de custodia (a mi juicio con razón) viajando a los más variados lugares del mundo”.

Fernández aseguró que la custodia a los expresidentes y sus familias “tiene sentido”: “Una sociedad que es convocada permanentemente al odio hacia el contrario, pone en riesgo la integridad de todas esas personas. Debo recordar que mi hijo mayor ha recibido amenazas de muerte. Hace muy poco tiempo el expresidente Mauricio Macri hizo público que una de sus hijas había sido amenazada”.

Según el diario Página/12, Fernández habló con el actual presidente Javier Milei antes de firmar la reforma del decreto de 2004. La modificación consiste en una sola cosa: La custodia de los expresidentes estaba a cargo de la División Custodias de la Policía Federal y, por lo tanto, del Ministerio de Seguridad que es el que tiene en su órbita a esa fuerza.

La custodia pasaría a depender de la Casa Militar que está en la esfera de la Secretaría General de la Presidencia, ahora ocupada por Karina Milei, la hermana del mandatario.

No hubo modificación alguna respecto de custodias en el exterior, señala el periódico. La prueba es que Macri viajó por la FIFA, viajó a jugar al bridge, y el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, firmó los viáticos correspondientes para que la custodia se cumpliera. Este dato fue confirmado por el exministro a Página/12. “Lo asombroso -que fue marcado por el expresidente en su hilo de tuits- es que sólo tenía la firma de Bullrich y no la de Milei, como requiere cualquier decreto”, destacó el diario transandino.

En el mismo hilo, Fernández contradijo los rumores que decían que quería mudarse a vivir a España: “Aclaro que no está en mi ánimo radicarme fuera de Argentina ni tener residencia en otro país. Con motivo de ese viaje busco lograr tranquilidad junto a mi familia después de cuatro años muy difíciles, recuperar afectos y llevar adelante algunas actividades académicas en España”. De todos modos, la idea que había dado vueltas desde el entorno de Fernández era que iría al exterior “a dar clases” e incluso, en varias entrevistas al final de su mandato, había insistido en eso.

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