¿El remedio fue peor que la enfermedad? La llegada de Javier Castrilli no ha terminado con los errores de los árbitros

Javier Castrilli, posando para La Tercera. (Foto: Mario Téllez).

El 21 de septiembre, el ex juez internacional argentino fue presentado como el nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP. Reemplazaba al cuestionado Jorge Osorio. Su arribo se interpretaba como el impulso para el resurgimiento del referato chileno. Sin embargo, en casi dos meses de gestión del argentino, las equivocaciones persisten y las polémicas aumentan.




El 21 de septiembre, El Deportivo revelaba el último intento del directorio de la ANFP por enderezar el errático rumbo del árbitraje. Ese día, la mesa que encabeza Pablo Milad había resuelto dar un fuerte golpe a la mesa. De la testera de la Comisión de Árbitros salía el cuestionado Jorge Osorio. El reemplazante llegaba desde Argentina. Se trataba de un nombre rutilante y, por su perfil, de una garantía de seriedad al mando de una instancia clave en el fútbol nacional: Javier Castrilli. Las cualidades que llegaron a convertirlo en uno de los mejores jueces a nivel mundial y la drasticidad que no distinguía trayectorias en el campo de juego al momento de aplicarse las normas garantizaban, en teoría, un vuelco radical. Se esperaba con ansias que el nivel del referato se incrementara, que la aplicación de las reglas del juego se realizara con mayor rigor y mejor criterio y que, en definitiva, los jueces dejaran de ser protagonistas por los errores que cometían en cada fecha.

Poco de eso ha pasado. Casi dos meses después, en cambio, el panorama no solo se parece al que el transandino heredó a su llegada. Si bien a poco de su arribo hubo una potente señal de cambio, con la salida de Eduardo Gamboa, César Deischler y Cristián Rojas, tres de los jueces más cuestionados, la enfermedad del arbitraje chileno parece tan grave que ni el remedio que suponía la llegada del Sheriff parecen controlarla. Por el contrario, durante toda su gestión Castrilli ha estado acompañado por la polémica. Han sido varias las oportunidades en que ha tenido que salir a explicar errores de sus dirigidos y otras cuantas, y sonadas, las que ha tenido que corregir decisiones que pudieron incidir fuertemente en el desarrollo y desenlace del Campeonato. Sin ir más lejos, tendrá que hacerlo a propósito del evidente yerro de Roberto Tobar, a quien de entrada ungió como su sucesor en el cargo (”vengo a prepararlo”, se animó a decir), al dejar sin sanción una evidente infracción de Jeyson Rojas sobre Felipe Fritz, en el duelo entre Curicó Unido y Colo Colo.

Javier Castrilli, en su primera conferencia como nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.
Javier Castrilli, en su primera conferencia como nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.

El clásico del tirón de orejas

El clásico entre Universidad Católica y Universidad de Chile terminó con reclamos de los azules, quienes incluso se los manifestaron personalmente a Castrilli, a quien le exigieron explicaciones. El ex juez argentino las concedió. Su política ha propendido a las puertas abiertas, precisamente para favorecer la transparencia, una de las exigencias que le habían planteado Milad y su directorio. Concretamente, eso sí, a nadie le gustó el desempeño de Julio Bascuñán, otro de los árbitros que, por su experiencia y por los pergaminos que suma incluso a nivel internacional, debería constituir una garantía de infalibilidad. El presunto penal del arquero cruzado Sebastián Pérez sobre el delantero azul Nahuel Luján se transformó en el centro de la discusión.

Ese día, Castrilli admitió que Bascuñán había errado en algunos de sus cobros, una evidente desautorización, que tampoco se producía por primera vez. El 22 de octubre había emitido una opinión en el mismo sentido, cuando Roberto Tobar expulsó por doble amonestación a Fernando Zampedri, por haber observado una presunta agresión al wanderino Víctor Espinoza. “Zampedri no hizo absolutamente nada. Ese movimiento lo hace cualquiera para proteger el balón y al mínimo contacto el señor Espinoza se tomó el rostro y se tiró al piso... El árbitro que venía de atrás vio el banderín del árbitro asistente que se levantó y cayeron en esa simulación producto del error normal por las limitaciones humanas”, evaluó. El resto de la historia es conocida: Tobar rectificó en su informe, la UC pidió una sesión especial del Tribunal, que acogió la petición y luego revirtió la segunda amonestación, y el Toro pudo jugar ante Colo Colo.

Después del partido entre Universidad Católica y Universidad de Chile, el martes pasado, Castrilli convocó a reunión vía Zoom a todos los árbitros. Les mostró como ejemplo el presunto penal de Pérez sobre Luján y les dijo que la situación no se podía repetir. Que la interpretación de que cuando se toca el balón no es foul o penal, según sea el caso, ya no corre, entre otros aspectos.

Roberto Tobar, el día en que expulsó a Zampedri, cobro del que se retractó después (Foto: Agenciauno).

Castigos para todos

En su estilo, Castrilli no hace distinción con nadie. Después del clásico universitario castigó a Tobar con una fecha, aunque, claro, la sanción no fue pública. Desde su paso, seis árbitros han recibido castigos, que van de la mano de un plan de reforzamiento de los aspectos en que se ha fallado. Si el castigo es por equivocaciones en la administración del VAR, el afecto es puesto a trabajar durante la semana en el simulador que tienen en Quilín. Es, seguramente, lo que sucederá con Héctor Jona, quien ocupaba el puesto en el duelo entre Curicó Unido y Colo Colo. En la imagen frontal que manejaban los jueces en la cabina se ve que Rojas tironea a Fritz, pero desde el VOR no le sugieren a Tobar que revise la jugada. Esa omisión resulta clave para entender por qué el penal no se sancionó, más allá del error de interpretación de quien Castrilli ungió también como “el mejor árbitro de Sudamérica”.

Por el momento, en el ámbito del referato prefieren no opinar respecto de los procedimientos del transandino ni acerca de las instrucciones que rayan en una reinterpretación reglamentaria. Sin embargo, hay preocupación. “No se ha visto mucho de lo que se dijo cuando llegó”, se limita a sostener uno de ellos, quien prefiere mantenerse en reserva.

El penal de Colo Colo lo obliga a sacar la voz

Ayer, sin embargo, el error que se produjo en el penal no cobrado entre Curicó y Colo Colo, en La Granja, lo obligó a sacar nuevamente el habla. Javier Castrilli salió a reconocer la nueva falla de sus dirigidos y avisó que se tomarán sanciones.

“Las reglas del juego establecen que una sujeción debe ser sancionada por el árbitro cuando dificulta el movimiento del adversario. En esta acción, se ve claramente como la mano derecha del jugador 2 de Colo Colo sujeta el brazo izquierdo del jugador número 7 de Curicó y dificulta el movimiento. A tal punto, que el jugador sigue con su mirada el balón y arquea el cuerpo, y le impide esa sujeción de desarrollar libremente su movimiento”, comienza diciendo.

“Existió penal y lamentablemente por la posición de los cuerpos el árbitro no pudo ver porque la mano izquierda estaba tapada por el propio jugador de Curicó. Esta acción debió haber sido revista por el sistema VAR. Lamentablemente la opinión, según surge de los audios del VAR, no es la que nosotros tenemos. Existió penal y se tomarán las medidas que correspondan”.

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