“¡Hey, profe! ¿Fue penal?”: la trastienda del comentado encuentro de Castrilli y la U en San Carlos

El árbitro Julio Bascuñán recibe los reclamos de los jugadores de la U, en el clásico universitario.

El árbitro Julio Bascuñán recibe los reclamos de los jugadores de la U, en el clásico universitario. Foto: SEBASTIAN ORIA/AGENCIAUNO

Al final del clásico universitario, el técnico de la U, Cristian Romero, reveló que Javier Castrilli, jefe de los árbitros, les había asegurado que la polémica jugada entre Nahuel Luján y Sebastián Pérez era penal. El ex Juez de Hierro reconoce la situación, pero asegura que jamás habló con el Relojito. "Cuando me dirigí al vestuario de los árbitros, el Nro. 5 (Ramón Arias) se me acercó al verme pasar. Le contesté por respeto", sostiene.




Todos en la banca de Universidad de Chile saltan furiosos. Se toman la cabeza. Algunos, incluso, levantan sus celulares. El grito es uno solo: “¡Penal! ¡Penal!”, exclaman enloquecidos. Recién se juega el segundo minuto del clásico universitario en San Carlos de Apoquindo y ya hay polémica en la casa del tricampeón del fútbol chileno.

Una jugada extrema entre Sebastián Pérez y Nahuel Luján fue la chispa que originó el incendio. Germán Lanaro jugó hacia atrás para su arquero, pero el pase le salió demasiado corto. El delantero de la U corrió tras la pelota y logró capturarla, ante la desesperada salida del Zanahoria. El portero cruzado alcanzó a desviar la trayectoria del balón y lo envió al córner. Sin embargo, con el impulso, el viñamarino también golpeó el pie derecho de su rival, que cayó desplomado en el área.

Todo ocurrió en una fracción de segundos. Los jugadores de la visita, entre ellos Joaquín Larrivey y Marcelo Cañete, rodearon de inmediato a Julio Bascuñán, pero el árbitro solo cobró tiro de esquina, ante la incredulidad de los laicos, que reclamaron airados. Luego, el VAR, comandado por Roberto Tobar, coincidió con el juez principal: no fue penal, porque el meta del cuadro de la franja alcanzó a tocar la pelota antes de golpear al transandino. La discusión se acabó ahí, ante la incredulidad e impotencia de las huestes azules.

La jugada de la polémica: Nahuel Luján es derribado por Sebastián Pérez, quien primero alcanza a desviar la pelota para mandarla al córner.
La jugada de la polémica: Nahuel Luján es derribado por Sebastián Pérez, quien primero alcanza a desviar la pelota para mandarla al córner. Foto: SEBASTIAN ORIA/AGENCIAUNO

La historia ya es sabida. Universidad Católica se impuso por 1-0 gracias a un gran cabezazo de Fernando Zampedri cuando empezaba el segundo tiempo, lo que le permite seguir en la lucha por el tetracampeonato. De paso, el resultado hunde a la U, que ahora está solo a tres puntos del descenso directo, a falta de tres jornadas para el término del Torneo Nacional. Una verdadera pesadilla.

Tras el final del encuentro y a la hora de los análisis, el técnico interino de la visita, Cristian Romero, visiblemente ofuscado, hizo una revelación que sorprendió a todos. “Castrilli nos reconoce mirando la imagen que fue penal, que fue ‘penalazo’. No estoy inventando nada, solo digo que hay que tratar de ser objetivos. Fue demasiado castigo para lo que hicimos durante gran parte del partido”, dijo el Relojito.

Las palabras del DT azul llamaron la atención de inmediato. ¿Cómo se dio esa comunicación entre el jefe de los árbitros y la delegación de Universidad de Chile, en San Carlos de Apoquindo? ¿Fue una conversación telefónica, por Whatsapp, presencial? ¿Fue Castrilli al camarín de la U para darles su opinión? O quizás, ¿fue algún directivo de la U el que ingresó al vestuario de los árbitros para pedir explicaciones, como ocurría hace algunos años?

El propio Castrilli cuenta la verdad de lo ocurrido. “Yo no fui al vestuario como dicen… tampoco hablé con el técnico… cuando me dirigí al vestuario de los árbitros, el número 5 (Ramón Arias), al verme pasar, porque tenían la puerta abierta, salió del vestuario y al alcanzarme me preguntó sobre la jugada del penal y le di mi opinión y me fui… eso fue todo”, dice a La Tercera.

Al mismo tiempo, descarta haber ido al camarín azul a dar explicaciones o a disculparse. “Tengo 44 años en el fútbol… ¿en qué cabeza cabe que me voy a meter dentro del vestuario de un equipo que acaba de perder y en las condiciones que se encuentra? Sería una locura, pero tampoco puedo mentirle al jugador. Si me hace una pregunta no lo puedo dejar sin responder, por respeto”, sostiene.

Su relato coincide con el de varios testigos consultados por El Deportivo, que entregan otros antecedentes a esta curiosa situación. Por ejemplo, el presidente de la comisión de árbitros no solo tuvo diálogo con el defensa uruguayo de la U, sino también con algunos gerentes del club que se encontraban en la zona de camarines y que se le acercaron al verlo pasar por fuera del vestuario.

Arias era uno de los más molestos. “¡Hey, profe! ¿Fue penal?”, le espetó Arias al ex Juez de Hierro, cuando lo divisó a lo lejos. El exárbitro asintió con la cabeza y le dijo: “Fue penal a todas luces”. Fue ahí cuando se le acercaron algunos ejecutivos del equipo laico que estaban presentes. Todos estaban molestos y se sentían derechamente perjudicados.

Incomodidad en la ANFP

Javier Castrilli no cumple ni siquiera dos meses en el cargo y su estilo ya genera cierta incomodidad en la ANFP. Lo ocurrido ayer, tras el clásico universitario, en los camarines de San Carlos de Apoquindo, no es algo nuevo.

Hace algunas semanas, el reemplazante del despedido Jorge Osorio allanó la absolución de Fernando Zampedri, cuando aseguró públicamente que el goleador de los cruzados había sido mal expulsado por Roberto Tobar. El argentino apuntó directamente a Víctor Espinoza, defensa de Santiago Wanderers, al que acusó de realizar una “exageración exitosa” al sentir un contacto del Toro y llevarse las manos al rostro, lo que indujo al error de los réferis.

Como era de esperar, al 9 del equipo de la franja le quitaron la segunda amarilla y pudo estar en el clásico ante Colo Colo. Sin embargo, el que salió trasquilado fue el zaguero caturro, que fue citado de oficio por el Tribunal de Disciplina y, finalmente, suspendido por una fecha. Lo mismo ocurrió con Tobar, quien también fue sancionado por su mal desempeño.

Esto le generó una serie de críticas a Castrilli y a la ANFP. Por ejemplo, el Sindicato Interempresa de Futbolistas Profesionales (Sifup), a través de su presidente Gamadiel García, le envió una dura carta al Tribunal de Disciplina el pasado 28 de octubre, en la que cuestionó la labor del transandino y la independencia del órgano jurisdiccional del fútbol chileno.

“No siendo suficiente el revuelo originado por una clara y errada decisión arbitral que implicó una sanción al mencionado réferi (Tobar), se sumaron las desacertadas declaraciones públicas emitidas por el Jefe de los árbitros de Chile, Sr. Javier Castrilli (...) Para este Sindicato, el análisis público, apresurado e infundado hecho por el Sr. Castrilli, condicionó y propició la citación de oficio y el posterior castigo que este Tribunal impuso, a nuestro juicio erradamente, al Sr. Espinoza (...)”, señala la misiva.

A esta polémica se suma lo ocurrido ayer en la precordillera, donde sus palabras significan una crítica al desempeño de, supuestamente, los dos mejores jueces del fútbol chileno, Julio Bascuñán y Roberto Tobar, quienes estuvieron en la cancha y en el VAR, respectivamente.

Todo esto ha generado incomodidad en Quilín, ya que el cargo de presidente de la Comisión de Árbitros exige mucha prudencia de por sí, pero todavía mucho más si se considera la grave crisis que afecta al referato nacional. Entonces, cualquier crítica hacia los jueces que se transforma en pública, como sucedió ayer por culpa de la revelación del Relojito Romero, daña la imagen y la autoridad de los árbitros. Así lo entienden en la asociación.

Precisamente, este fue uno de los grandes errores que condenaron a Jorge Osorio, quien siempre se negó a hacer públicas las notas y los castigos a los árbitros, pero que, sin embargo, cedió ante la presión de Colo Colo, tras el polémico arbitraje de Fernando Véjar en la derrota del Cacique, ante Palestino, en mayo de este año. En dicha ocasión, el ex jefe de los árbitros le quitó el piso públicamente al réferi en cuestión, al señalar que se equivocó y debió cobrar un penal a favor de los albos.

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