Culto

Han Kang y el rescate de una novela inédita que explora la fragilidad y el duelo

Tras el éxito de La vegetariana, Random House publica en español Tinta y sangre, una obra marcada por una investigación sobre la muerte y el arte. Su traductora, Sunme Yoon, analiza la carga emocional de este relato inédito y revela cómo el estancamiento creativo de la Premio Nobel 2024 terminó conectando este libro con el universo de Borges.

Han Kang y el rescate de una novela inédita que explora la fragilidad y el duelo

Inju, una destacada artista visual, muere en un accidente automovilístico. Su amiga Cheonghee queda devastada, pero la herida sigue abierta cuando un crítico de arte afirma que la mujer se ha suicidado. A Cheonghee dicha versión sencillamente no le cuadra y se embarca en una investigación que develará antecedentes biográficos de su amiga.

Es la trama de Tinta y sangre, una novela que la surcoreana Han Kang escribió después de su fenomenal La vegetariana, con el que ganó el Premio Man Booker International de ficción en 2016. Hasta ahora, ese título se mantenía inédito, pero acaba de ser publicado en castellano por Random House, que ha editado en nuestra lengua la obra de la Premio Nobel de Literatura 2024.

Al castellano, Tinta y sangre fue traducida por su habitual traductora, la surocoreana Sunme Yoon. Con un acento porteño, que delata sus años viviendo en Argentina, aborda las claves de la novela junto a Culto. “Me costó mucho traducirla, sobre todo por lo triste, la desesperanza que tiene”, comenta.

“Me gustó después de traducirla, me ocurre siempre, te encariñas con las obras que traduces, pero en el proceso me costó bastante. En algún momento, por otras ocupaciones, la deje por un mes, pero me alegré de dejarla en suspenso. Curiosamente, también le pasó lo mismo a Han Kang. Ella estaba escribiendo Tinta y sangre y se estancó por completo, le llevó bastante años terminarla, 4 o 5. Esto lo cuenta en varias entrevistas".

“Mientras la acababa se dedicó a leer libros científicos y a Borges. Los cuentos de Borges, pero sobre todo, las conferencias que dio Borges sobre el budismo. Eso es lo que la llevo a escribir La clase de griego. Escribió las tres cuartas partes de La clase de griego en un parón, que hizo mientras escribía Tinta y sangre, después la terminó, la público y retomó La clase de griego. A mí me pasó algo parecido, ya te digo tuve que dejarla parada un mes, y luego seguir traduciendo porque me deprimía".

Y agrega: “Yo creo que a partir de La clase de griego, ella se dio cuenta que su escritura estaba tomando un sesgo demasiado negativo, destructivo, y sufría por ello. Creo que el primer envión para salir de eso fue La clase de griego, que en algún momento ella dijo que era su novela más luminosa. Tinta y sangre es de la época anterior, de su época oscura”.

“Añado otra cosa: me costó traducirla por ese lado muy oscuro, muy deprimente, por ese final tan destructivo. También me costó porque en esta novela, ella refleja todas esas lecturas científicas que tenía mientras estaba escribiendo Tinta y sangre, sobre todo referidas al origen del universo. Entonces, todo el tiempo hace paralelismos, es bastante interesante, pero en el momento de traducirla me costó, porque es un tema nuevo y constantemente tenía que buscar en internet, constatar los términos, ciertos conceptos, etcétera”.

Como en La Vegetariana, en Tinta y sangre Han Kang aborda las artes visuales como un lugar al que le gusta acceder. “En esta novela sí, por supuesto muy evidente, pero más que una obsesión, Han Kang tiene una afinidad, un gusto especial por las artes visuales, no sólo por la pintura. Por ejemplo, ella se relaciona con Mark Rothko, el pintor abstracto, diciendo que -creo que en una lógica rebuscada- ella fue concebida en el momento en que murió Mark Rothko, algo así. Y no sólo con la pintura, ella también tiene una gran afinidad con las artes performativas. Por ejemplo, en Blanco hay cuando habla de una montaña de sal. A ella le gusta reflejar de manera performativa, en vivo, cuestiones de su novela, etcétera".

A poco de salir publicada, y tal como ha ocurrido con otros de sus títulos, Tinta y sangre ha tenido una muy buena recepción por parte de los lectores nacionales. ¿Por qué? Sunme Yoon ensaya una explicación. “Yo creo que los lectores conectan con Han Kang porque en su obra los protagonistas son seres frágiles, débiles, sobre todo frágiles. No es lo mismo ser frágil que débil. Frágiles por su cuerpo, corporalmente frágiles. Por eso siempre son mujeres, siempre están solas, como en Tinta y sangre. De vez en cuando reciben la ayuda de otra mujer. Son seres que aún estando solos o solas, y siendo frágiles, luchan por algo, por un ideal, por dar a conocer la verdad, por ejemplo, por vivir, por ser leales hacia los demás, hacia el otro y hacia sí mismos. Porque tienen una ética muy personal. A veces puede ser una simple amistad, una simple memoria, un recuerdo. Pero se mueven por esas cuestiones que cada vez faltan en este mundo".

“Ahora vemos de manera impensable que los líderes del mundo dicen que hacen lo que hacen por dinero, por una cuestión de ganancia. Lo dicen a grandes voces, con toda impunidad, por el poder mismo. Y eso es un discurso que no se escuchaba, me parece muy llamativo, muy intolerable. Y Han Kang va hacia eso, hacia lo sutil, hacia esos valores que cada vez más estamos olvidando, dejando atrás. Eso suena de débiles, de perdedores, sin embargo, es lo que nos hace humanos. Eso es lo que dice Han Kang en sus novelas”.

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