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Giro estratégico de Armenia: su voluntad de acercarse a la UE para limitar su histórica dependencia de Rusia

Entre dos cumbres europeas en Ereván y la decepción de la guerra de Nagorno Karabaj, el país del Cáucaso busca maneras de sacudirse de la influencia del Kremlin.

El presidente francés Emmanuel Macron junto al primer ministro armenio Nikol Pashinyan.

Un mensaje de la exrepública soviética hacia Moscú: dos cumbres europeas tendrán lugar esta semana en Ereván, la capital de Armenia, en lo que se ve como claro acercamiento del país con Occidente. Ya hay cerca de 50 presidentes y primer ministros en la ciudad, y habrá dos encuentros distintos: una primera cumbre entre la Unión Europea y Armenia, y el encuentro de la Comunidad Política Europea, grupo que incluye a Canadá y excluye conscientemente a Rusia y Bielorrusia.

Desde el Parlamento Europeo, ya la semana pasada buscaban tenderle la mano a Armenia, considerado un aliado clave. En una resolución no vinculante, la cámara pidió una sólida misión internacional de observación electoral, ciberseguridad para la infraestructura electoral y fuertes salvaguardias contra la compra de votos.

Ambas cumbres tienen lugar en un momento clave, en el que se espera que Armenia consolide la paz con Azerbaiyán. Esto, luego de las guerras de Nagorno Karabaj.

El primer ministro canadiense Mark Carney y el primer ministro armenio Nikol Pashinyan.

Este lunes y martes, más de 50 jefes de Gobierno dicen presente en Ereván. Durante el primer día, estaba prevista la octava cumbre de la Cumbre Política Europea (CPE). Este martes, el turno es del primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, con António Costa y Ursula von der Leyen, presidentes del Consejo Europea y la Comisión Europea, respectivamente. Los analistas ven en estos pasos una importante señal de emancipación de Armenia respecto a Rusia.

Una de las novedades de la CPE, curiosamente, es la presencia de Mark Carney, el primer ministro canadiense, que comentó que era lógico que su país se sumase, siendo “los más europeos de los países no europeos”. Ha recordado además que Europa y Canadá comparten “historia, valores y confianza”.

Otros presentes en la cumbre son Emmanuel Macron, el presidente francés, que convocó y fundó al grupo luego de la invasión rusa a Ucrania. Junto a él, estarán el británico Keir Starmer, la italiana Giorgia Meloni, el español Pedro Sánchez y otros 40 líderes europeos. Entre los fines de la cumbre, se discutirá también la paz en Medio Oriente, luego de que los países del continente se negaran a tomar parte en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Donald Trump con los gobernantes de Azerbaiyán y Armenia.

Además de las cumbres, Europa ya comenzó a tender su mano a Armenia, en miras a las próximas elecciones que tendrán lugar en el país. La UE enviará un equipo de expertos especializados en la lucha contra la propaganda y la injerencia rusas, reforzando así su apoyo a la antigua república soviética en un período de gran tensión política.

Se espera que el martes, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, y los líderes de la UE, Ursula von der Leyen y António Costa, acojan formalmente la propuesta de una misión del bloque para contrarrestar la injerencia extranjera en Armenia durante la cumbre en Ereván. Además, abordarán temas de energía, transporte y apoyo económico.

La Unión Europea está creando un equipo de entre 20 y 30 expertos civiles para una misión de dos años con base en Armenia, cuyo objetivo es mejorar la respuesta a los ciberataques rusos, la manipulación de la información y la injerencia, así como contrarrestar los flujos financieros ilícitos. Se espera que la misión, cuyo número de miembros y duración podrían ampliarse, comience a trabajar después de las elecciones parlamentarias del 7 de junio.

La UE ha estrechado sus lazos con Armenia a medida que la influencia rusa ha disminuido desde la invasión a gran escala de Ucrania, que ha desviado la atención de Moscú hacia otros países que considera su “vecindario cercano”.

Por otra parte, el servicio exterior de la UE anunció un “equipo híbrido de respuesta rápida” con el objetivo a corto plazo de combatir la injerencia extranjera antes de las elecciones, consideradas cruciales para determinar si Armenia mantiene una postura mayoritariamente prooccidental.

Protestas en Ereván en 2023, luego de la guerra de Nagorno Karabaj. Vahram Baghdasaryan

La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, declaró al respecto el mes pasado: “Los armenios se enfrentan a campañas masivas de desinformación y ciberataques. Cuando los armenios acudan a las urnas en junio, solo ellos deberían decidir el futuro de su país”.

Un alto funcionario de la UE describió la cumbre UE-Armenia como un “hito crucial en nuestra relación” y “un símbolo de la reorientación geográfica gradual y lenta de Armenia hacia Occidente”, en declaraciones para The Guardian. Ereván y Bruselas, entre otras cosas, ya han iniciado conversaciones que podrían permitir a los armenios viajar al bloque sin visado para estancias cortas.

Hasta hace unos años, Armenia era uno de los aliados más fieles de Rusia en el Cáucaso, pero luego de que Moscú no enviara tropas para ayudar a Ereván en las guerras de Nagorno Karabaj, entre 2020 y 2023, el país consideró como una traición la falta de respaldo. Asimismo, ya en 2018 la “Revolución de Terciopelo”, una serie de manifestaciones prodemocráticas, pusieron sobre la mesa la necesidad de proteger el Estado de Derecho y alejarse del autoritarismo.

Incluso antes de firmar un acuerdo de paz con Azerbaiyán, Armenia ya buscaba estrechar lazos con la UE. En marzo, durante su intervención ante el Parlamento Europeo, Pashinyan manifestó su intención de adoptar los estándares de la UE, mientras que el Parlamento armenio aprobó el año pasado una ley que declaraba su intención de solicitar la adhesión a la Unión Europea.

Sin embargo, Armenia se encuentra bajo una fuerte presión por parte de Rusia, que sigue siendo un importante socio comercial y de seguridad, y que cuenta con una base en la ciudad de Gyumri.

Moscú ha impuesto restricciones a la venta de agua mineral y coñac armenios importados, lo que recuerda intentos similares de ejercer presión económica sobre sus vecinos. Vladimir Putin también ha advertido a Pashinyan que el suministro de gas ruso barato corre peligro si Armenia busca una mayor integración con Europa.

En conversación con Radio Francia Internacional (RFI), el profesor de Sciences Po, Thorniké Gordadzé, señaló que hoy por hoy, Rusia “está completamente atrapada en la guerra que lanzó con Ucrania”, y que por eso ya no dispone de los medios para extender su influencia en Armenia.

“Ya no hay guerra entre Armenia y Azerbaiyán por el Karabaj. Ese conflicto ponía en peligro, desde el punto de vista de la seguridad, el desarrollo de Armenia. La dependencia de Rusia estaba ligada a ese conflicto, que terminó recientemente. Armenia tuvo que renunciar al control del Karabaj. A veces, de grandes derrotas surgen nuevas perspectivas: recuperar la soberanía, depender menos de Rusia”, detalló el analista.

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