El subterráneo forcejeo entre el gobierno, la DC y oposición para tratar de capitalizar la reforma de los 4/7

El ministro Jackson en la Comisión de Constitución.

Hasta el lunes, La Moneda trabajaba una arremetida para emplazar a la derecha por esta iniciativa que habilita un Plan B a la Convención. Sin embargo, el riesgo de que la tramitación del proyecto se prolongara hasta días antes del plebiscito, obligó al Ejecutivo y al oficialismo a desechar la presentación de indicaciones.


A pesar de la holgada mayoría con la que se aprobó la reforma que habilita un Plan B a la propuesta de la Convención Constitucional, que fue despachada hoy del Congreso, el desenlace de la tramitación no fue tranquilo.

En la oficinas de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), ubicadas a pasos de la sala de la Cámara, el ministro Giorgio Jackson encabezó reuniones el lunes en las tarde y el martes después de almuerzo para coordinar una estrategia de indicaciones con el fin modificar este proyecto que rebaja el quórum para modificar la actual Constitución a cuatro séptimos (4/7) de los legisladores en ejercicio.

Si bien la intención de La Moneda no era dilatar la tramitación -prueba de ello es que ese mismo día se le puso “discusión inmediata” para que el Partido Republicano no hiciera una jugada reglamentaria que prolongase la discusión-, el ánimo era dar vuelta el debate para “sacar al pizarrón” a la derecha.

A través de algunas enmiendas -que hasta ese minuto eran alentadas por el ministro Jackson, según la versión de algunos legisladores-, la idea era transformar el texto para que la derecha se viera complicada a la hora de votar. Y -en el caso hipotético de que los diputados de la UDI, RN y Evópoli no aprobaran- eso daría paso a que el oficialismo le enrostrara a la derecha una falta de convicción de avanzar hacia una nueva Constitución.

Precisamente uno de los pilares de la campaña del Rechazo se basa en un compromiso de los partidos tradicionales de derecha (salvo los republicanos, que se resisten a abrir un nuevo proceso constituyente) de elaborar un nuevo texto, en vista de los cuestionamientos a la propuesta de la disuelta Convención Constitucional.

Así, a la reunión de coordinación del lunes en las oficinas de la Segpres, concurrieron los diputados socialistas Marcos Ilabaca, Raúl Leiva y Leonardo Soto; los frenteamplistas Gonzalo Winter y Catalina Pérez; el representante de la bancada liberal-radical, Alejandro Bernales; y los comunistas Luis Cuello y Karol Cariola, quien preside además la Comisión de Constitución, donde se había discutido esta reforma.

En la cita, algunos asistentes abogaron por incluir una rebaja de quórum a las leyes orgánicas constitucionales y leyes interpretativas (que tienen un rango superior a leyes simples, pero están debajo de la misma Carta Fundamental).

Sobre la mesa también estaba la idea del diputado Winter (CS), quien públicamente había anunciado que intentaría reducir aún más el piso de modificación de la propia Constitución a mayoría simple de legisladores en ejercicio.

El diputado Cuello (PC), en tanto, propuso incluir un procedimiento para conformar una nueva asamblea constituyente en caso de ganar el Rechazo, en línea con la tesis levantada por el Presidente Gabriel Boric, quien anunció que intentaría reiniciar el proceso si es que el documento de la Convención no es respaldado en el plebiscito del 4 de septiembre.

Sin embargo, los diputados socialistas -que inicialmente estaban por incluir las leyes orgánica e interpretativas- advirtieron que no había pleno acuerdo en el PS respecto de la estrategia de presentar indicaciones solo con el objetivo de emplazar a la derecha.

La reunión terminó sin acuerdo y todos los presentes se comprometieron a sondear las posturas de sus bancadas.

Paralelamente, un grupo de transversal de senadores reforzó gestiones para tratar de contener la presentación de indicaciones, ya que -a juicio de ellos- podrían comprometer el despacho de esta moción que habilita el Plan B.

El riesgo radicaba en que toda enmienda introducida por los diputados al texto, que ya había aprobado el Senado, obligaba a que la iniciativa -de autoría de los senadores DC Matías Walker, Ximena Rincón e Iván Flores, además de su par independiente PPD, Pedro Araya-, volviera a la Cámara Alta.

Particularmente el presidente del Senado, Álvaro Elizalde (PS), fue uno de los que dentro de su partido abogaron para que la Cámara no alterara el texto, independiente de que compartiera la necesidad de rebajar el piso de las leyes orgánicas e interpretativas.

Por su parte, los senadores Rincón y Walker insistieron con sus recados a sus diputados para que no pusieran en peligro la reforma.

Walker, además, como presidente de la Comisión de Constitución del Senado, puso en tabla una reforma paralela para las leyes orgánicas e interpretativas, a modo de garantizar de que ese tema igual se trataría, pero en forma separada del proyecto de los 4/7. Esa jugada también tuvo eco en gestiones que desplegaron los diputados falangistas Eric Aedo, Miguel Ángel Calisto y Joanna Pérez, para tratar de convencer a sus pares de que el mejor escenario era sacar rápido la rebaja de normas constitucionales (que habilita el Plan B) y ver los otros temas por un carril aparte.

Los diputados y senadores de derecha también se encargaron de enviar sus recados y señales, advirtiendo que cualquier ánimo de emplazar a la derecha tendría su respuesta y que cualquier alteración del texto podría ser rechazado en el Senado. Ello obligaría a remitir la reforma a una comisión mixta de senadores y diputados para resolver el nudo legislativo.

Esa posibilidad incidió particularmente en la bancada del PS, que independiente de la presión de Elizalde, llegó a la convicción de que efectivamente la tramitación de la reforma de los 4/7 podría alargarse hasta una comisión mixta que podría terminar sesionando en la víspera del plebiscito. Es decir, el tema podría transformarse en un hito político cerca del referéndum, afectando aún más las chances del Apruebo.

Además, los senadores de Chile Vamos emitieron otra señal pública y dieron la unanimidad en la Comisión de Constitución de la Cámara Alta para aprobar la rebaja de leyes orgánicas.

Con todas esas deliberaciones y señales sobre la mesa, Jackson convocó a una nueva reunión a los diputados oficialistas el martes a las 14.30 h.

Según algunas versiones, el ministro les pidió a los presentes abortar el plan para emplazar a la derecha mediante indicaciones. En el gobierno, sin embargo, precisan que fue un acuerdo al que se llegó en vista de los antecedentes. Incluso, los socialistas Jaime Naranjo y Juan Santana, quienes ya habían presentado una enmienda, la retiraron posteriormente.

Horas más tarde, la Comisión de Constitución de la Cámara aprobó la reforma de los 4/7 sin modificaciones respecto del texto del Senado para que la iniciativa fuera despachada a ley este mismo miércoles. La única disidencia fue el republicano Luis Sánchez.

Tras la votación del martes, los senadores Walker y Rincón cruzaron el hall de la Cámara para valorar, junto a sus diputados, el respaldo amplio de la iniciativa, que inicialmente era rechazada por el gobierno, el Frente Amplio y el PC.

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